Miguel Ángel Muñoz, en el Festival de Málaga: "Se puede hablar de esto, nos llegará a todos en algún momento la muerte"
El actor y director estrena en el Festival de Málaga 'La última vuelta', donde vive el duelo de su tata y muestra su faceta de piloto de carreras
La gala de inauguración del Festival de Málaga hace un alegato de la cultura como espacio de encuentro
Con sonrisa tranquila en medio de todo el ajetreo, Miguel Ángel Muñoz lllega a este entrevista en la azotea del AC Hotel Málaga Palacio. A su espalda, la catedral de Málaga se abre como un telón de fondo, mientras el actor habla de La última vuelta, el documental en el que se embarca en dos viajes muy distintos, pero profundamente conectados: el de cumplir el sueño de convertirse en piloto profesional de carreras y el de atravesar el duelo por la pérdida de su querida "tata". Una historia contada desde lo más íntimo que se presenta en el Festival de cine.
Pregunta.¿Qué supone para usted presentar este documental tan especial en Málaga?
Respuesta.Pues estoy muy feliz. Para mí Málaga es una ciudad muy importante y este festival también. Llevo viniendo casi desde que comenzó, hace más de 20 años, y venir este año por segunda vez como director, presentando La última vuelta, me hace mucha ilusión. Comienzo ya por fin a hablar de esta película que para mí es muy importante, más allá de lo profesional, ha sido una necesidad vital. No pensaba que iba a hablar de esto en mi segunda película, no pensaba que iba a exponerme de nuevo, a abrir mi corazón y a poner lo que estaba todavía en carne viva y a contar mi experiencia como piloto de carreras. De repente, de una forma fortuita y natural, documenté esta nueva experiencia de mi vida y decía: "Si ocurre algo extraordinario, habrá una historia que contar". Y no pensaba que iban a ocurrir cosas tan extraordinarias, tan bonitas, también tan desagradables dentro de mi equipo, de mi escudería. Después tener la necesidad de contar no solamente lo bonito y lo divertido, sino también lo más duro que me ocurrió durante mi año de piloto y de carreras.
P.Hay dos vertientes de la película: por una parte, su versión como piloto de carreras, y luego la del duelo más íntimo. ¿Cómo llegó a combinarlo todo si es tan diferente?
R.Pues con mucha dificultad porque yo no quería hacer una película simplemente de cómo me había puesto a competir y lo que me pasaba dentro de la escudería, sino hablar de lo más importante que me había pasado y ese año era convertirme en piloto y vivir este duelo. Creo que la combinación es muy positiva para la película porque hay una parte de adrenalina de las carreras y de evolución, de superación, de estar como Rocky antes de su combate con Apolo, y de superarse. Y a la vez de hablar de un tema tan profundo y tan emocional como es la despedida y el duelo, en este caso, de mi tata. Creo que acompaña muy bien, porque estás dejándote tocar y teniendo el corazón muy sensible y de repente, ¡bum!, a 200 km por hora, a la siguiente carrera, con el conflicto, con la escudería, con las traiciones. Creo que ayuda mucho una cosa a la otra, aunque efectivamente son temas que distan mucho el uno del otro y por eso llegar hasta este montaje final y la elaboración del guion junto a Pablo Fernández Barba, con la ayuda también de Darío García, que también ha sido el montador, ha sido un trabajo de muchos, muchos meses. Me empecé a dar cuenta que en la película no se habla solamente del duelo de perder a un familiar, tan importante para mí como es mi tata, está el duelo que voy viviendo a tiempo real con mi escudería. Los duelos son pérdidas y las pérdidas pueden ser personas, lugares, relaciones, trabajos.
P.Y usted vivía uno.
R.En este caso, yo estaba viviendo uno y agarrándome a algo como podía, pero eso se convirtió en otro duelo también, con lo cual fue más doloroso para mí.
P.Se aborda que lo dejan de lado en la escudería.
R.Y muchas más cosas que no cuento porque la película, igual que 100 días con la tata, dura 85 minutos, no quería que fuera más extensa, pero me dejó un montón de faenas que me hicieron. Había que afinar a contar de una manera simple, que el espectador entendiera lo que se vive dentro de una escudería, que es un poco lo que se vive en la Fórmula 1, pero en pequeñito. En la Fórmula 1 o en las motos hay piloto 1, piloto 2 y la escudería quiere ganar y el que vaya más rápido a veces no es el que tiene que ganar. Y claro, cuando tú estás compitiendo y te dice la escudería: "Oye, no vayas tan rápido que tienes que apoyar a tu compañero". ¿Y yo qué? Yo me estoy aquí jugando la vida literalmente para que me digas que tiene que pasar este. Pues no estoy de acuerdo.
P.¿Qué tal gestionó esta competitividad que hay dentro de la escudería?
R.Sigo todavía sorprendido de que sea un mundo donde la competición y la rivalidad sea igual que si nos jugáramos el campeonato del mundo de Fórmula 1. Al final del camino esto es una copa amateur, donde las condiciones son muy similares a lo que se vive en la Fórmula 1, pero cada uno de los pilotos nos dedicamos a otras cosas, más allá de pilotar, nadie se gana la vida compitiendo en este tipo de copas, solamente en la Fórmula 1. Entonces, no doy crédito. Por suerte he sacado amigos y dos grandes amigos, y concretamente Óscar Aparicio y Paco Braco, el ingeniero jefe y mi compañero Óscar, con quien hago la última vuelta del circuito. Vienen aquí y esos me los llevaré para siempre. Otros de los que aparecen ahí no los quiero volver a ver en mi vida, de hecho no les he invitado al estreno.
P.¿Se ve subiendo más categorías y llegando incluso a coches de Fórmula 1?
R.No, hay que ser sensatos con las aptitudes y capacidades de cada uno. Para poder competir en la Fórmula 1 tendría que haber empezado a correr con 5 años como Fernando Alonso o como mi compañero Félix Aparicio, que es un fuera de serie. Ha sido el campeón de España más joven de la historia en karting y ha batido un montón de récords. Lo que sí que me veo es siguiendo compitiendo y teniendo otra experiencia como esta que no sea tan agridulce. Me he quedado con muchas ganas de volver a hacer un campeonato completo, las carreras ya me van a acompañar para siempre. Es que se te mete, ahora entiendo mucho a Steve McQueen, que ha sido una de las grandes inspiraciones que he tenido para rodar esta película. En Road to Le Mans ves cómo vive el motor, las carreras, lo que se siente dentro del coche, la obsesión que tenía de poder transmitir esto en el cine... Lo mismo me ha pasado a mí en esta película. Yo quise contar, por ejemplo, con Mark Korts, quien ha hecho todo el diseño sonoro, porque quería que el coche sonara como suena el avión de La sociedad de la nieve. Que parezca el de Fernando Alonso. Y me encantaría que la gente que vea la película en salas viva lo que yo vivía ahí dentro, que es tan, tan, tan extraordinario. Ojalá poder llegar a subir categorías y hacer algo dentro de las posibilidades que un piloto no profesional pueda, llegar a hacer un circuito profesional como las 24 horas de Cataluña. Para ello quedan todavía muchas vueltas que dar en muchos circuitos y también mucho apoyo porque correr barato no es. Es un hobby muy caro y mi actividad principal es interpretar y también dirigir. Hay que tener muchos apoyos para poder hacer un campeonato porque cuesta mucho y luego si le pasa algo al coche pues cuesta más dinero todavía.
P.En la película se le acompaña como piloto pero también con la pérdida de la tata. Es algo que no se suele mostrar mucho, el duelo. ¿Por qué tuvo esa necesidad de compartirlo?
R.Pues la necesidad ha sido tan grande que no he podido no hacer esta película, que no estaba en mis planes. Yo, por suerte, como hablo en la película, providencialmente llegó a mí esta formación sobre acompañamiento al duelo y final de la vida, dirigida por Asunta Mateo y fue un año de formación vivencial y presencial, de retiro de tres días, fines de semana durante todo el año, donde adquirí unas herramientas y un conocimiento sobre acompañar al final de la vida, sobre acompañarnos a nosotros, sobre el duelo, no solamente de la pérdida de un familiar, de las diferentes formas de duelo que hay, que me han ayudado mucho a transitar esta pérdida de mi tata y este duelo posterior que el que estoy viviendo. Mi manera de agradecer al mundo es ponerlo en esta película y que la gente sepa que hay grupos, hay espacios, hay lugares, hay formaciones, se puede hablar de esto, nos llegará a todos en algún momento la muerte y también el perder algo muy valioso. Y si tenemos información y sabemos dónde nos podemos apoyar, nos podemos sentir más acompañados. De eso trata la vida, de llegar acompañados hasta el final.
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