Méndez-Leite, el 'actor' más fiel del Festival de Málaga: "En los primeros años mendigabas por las productoras, ahora te abruman"

El presidente de la Academia del Cine ha trabajado para el festival en sus 29 ediciones

El Festival de Málaga defiende la presencia de ‘influencers’ y asegura que no sustituyen a profesionales del cine

Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine y miembro del comité de dirección del Festival de Málaga
Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine y miembro del comité de dirección del Festival de Málaga / Javier Albiñana

El Festival de Málaga cumple ya 29 años y lo hace con una amplia cartelera películas, series, cortos, documentales y eventos de cine español y con trascendencia internacional. Con ello ha logrado configurarse como referente de la industria en el país y tras una trayectoria con sus primeros pasos allá por 1998, cuando unos pocos lo lanzaron como propuesta con el apoyo del Ayuntamiento de Málaga. Entre ellos estaba Fernando Méndez-Leite, uno de los "integrantes de los cimientos" que no se ha perdido ninguna edición.

Esta estrella de cine que no salía en pantalla, durante su vida ha tomado el papel de crítico, director, guionista e incluso forma parte, desde la segunda edición, del comité de dirección del Festival de Málaga, tras haber sido jurado en la primera de todas. Además de tomar el puesto, desde 2022, de presidente de la Academia del Cine: "El Festival de Málaga es un evento cultural de primerísima importancia en España. Es todo lo contrario de lo que nos pasaba en los primeros años en los que mendigabas las películas por las productoras. Ahora te abruman, se te vienen encima", revela en entrevista con este periódico.

En estos primeros pasos, según recuerda, se estrenaban "una docena películas" que habían "rogado" para tener una "sección oficial mínimamente representativa" bajo el nombre anterior de 'La semana de cine español de Málaga', hasta que "fue creciendo" y a partir de la "quinta edición" se produjo un paso adelante "en la apreciación de la industria" de lo que pasaba en la ciudad.

Un Festival "de la A a la Z"

Méndez-Leite lo califica como "el festival de todas las cosas" y en el que entra "el cine español de la A a la Z todos los años", incluyendo una alfombra de directores, guionistas, actores o productores y "todo el mundo mediático que funciona alrededor".

Ello, según argumenta, viene tras un impulso del Ayuntamiento de Málaga y de su entonces alcaldesa Celia Villalobos, que apoyó el proyecto y le consultó si existía la posibilidad de hacer un "festival serio". "Le dije que sí, pero que era una decisión política y de implicación económica del Ayuntamiento. Me ofreció dirigirlo, pero acabábamos de abrir la Escuela de Cine en la Comunidad de Madrid (ECAM) y ese era mi proyecto en ese momento. Le contesté que estaba encantado de colaborar como agente de Málaga en Madrid", distingue.

La idea planteada por Joaquín Cánovas y Moisés Salama, que habían tenido un festival "similar en Murcia en los 80", recayó sobre Salomón Castiel que lo dirigió, "le dio un buen empuje y consiguió que pasara a primera plana de los festivales españoles". Más tarde, se incorporó durante tres años Carmelo Romero, hasta que "hace ya mucho tiempo se encargó Juan Antonio Vigar" siguiendo una "dirección sabia y certera".

"El festival cambió completamente porque él tenía una idea muy clara, desde luego era muy ambiciosa, pero la ha llevado a término con resultados sobresalientes. El ampliar el festival y hacer que la sección 'Territorio latino' pasara a ser sección oficial con el cine español fue arriesgada y ha funcionado muy bien. Este año tenemos una parte latina de la selección oficial brillantísima. Ha dado una internacionalización al festival que ha hecho que cualquier productor latinoamericano esté deseando que su película esté en Málaga. Es un camino natural hacia el mercado español y el europeo".

Un cine español cambiante y evolucionado

Méndez-Leite, también reconocido por una amplia trayectoria a sus espaldas como director general de cine nombrado por el Ministerio de Cultura; y por la creación y participación en largometrajes o en programas de televisión e incluso de la serie 'La Regenta' de Televisión Española en 1994, advierte de un cine español que considera "distinto, ni mejor ni peor".

"El cine español de hoy no es igual al de finales de los 90. Lo hacen otras personas, se han incorporado nuevas generaciones, nuevos formas de entender el mundo y la propia narrativa cinematográfica. El cine ha evolucionado, ha habido años mejores y peores y a lo largo de la historia, sobre todo, desde que desapareció la censura y había libertad de expresión a finales de los 70", revela

Ello implica que a lo largo de los años, hayan destacado "notabilísimas películas" como El otro lado de la cama (2002) y Smoking Room (2002) de la quinta edición, entre otras tantas que se han proyectado "antes y después". También, añade que hay películas "magníficas" que han pasado o no por los premios Goya como La buena letra; Una quinta portuguesa; o Los domingos, Sirat y Sorda, que han sido ampliamente reconocidas por la Academia del Cine.

Por otra parte, señala que hay una "nueva óptica" con la incorporación de las mujeres en "no solo en la dirección de películas, sino a la escritura de guion y en la dirección de los equipos técnicos que antes no era así". "No creo que las películas de las mujeres sean necesariamente distintas a las de los hombres, pero sí que un hay una mirada nueva que tiene que ver, no solo con el sexo, sino también con la formación y el tiempo. Las directoras de hoy tampoco son iguales que las de antes", determina.

Respecto al avance de la tecnología, considera que esta abre a "posibilidades creativas mayores" y que "coincide" con la aparición de una generación de cineastas como Alex de la Iglesia o Enrique Urbizu que no han "vivido la guerra y tampoco el franquismo, más que en la infancia muy remota". "En el 1994 tenía a dos de sonido, hoy ves la lista de responsables del equipo de sonido de la película más barata y son 12 o 13. Siempre es para mejor técnicamente, lo que pasa es que detrás tiene que funcionar el coco".

En cuanto a su perspectiva profesional con una "vida de cine", Méndez-Leite confiesa no haber hecho "siempre lo que quería" y haber tenido "pequeñas o grandes frustraciones", pero reconoce "la suerte de poder vivir de siempre del cine" y de "haber tenido oportunidades muy interesantes". Ya que, ellas le han conducido a presidir la Academia de Cine y le ha propiciado "estar en el ajo y con la gente joven que hace ahora el cine y con la que entiendo solo regular, pero que me entiendo", comenta, mientras agrega que se mantiene en "las ruedas de prensa del Festival de Málaga desde el primer año".

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