Griñán invalida a Cortés y sus tesis sobre el Metro en superficie

El presidente corrige a su consejera y asegura que la Junta "no tiene una posición predeterminada" sobre cómo terminar la obra

Imagen del Metro en pruebas en el tramo en superficie de la Universidad.
Sebastián Sánchez Málaga

28 de mayo 2013 - 01:00

La Consejería de Fomento, en manos de Izquierda Unida desde el inicio del presente mandato autonómico, ha encontrado en el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, el peor de los aliados posibles en su apuesta por construir el trazado final del Metro de Málaga en superficie y no bajo tierra, como estaba pactado en años precedentes. Lejos de encontrar un solo comentario en favor del modelo a ras de calle, todas las declaraciones realizadas sobre el asunto por el mandatario regional dejan en evidencia a la titular del departamento, principal valedora de una alternativa que, según sus argumentos, es la única viable para concluir el tajo de la Alameda y el Paseo del Parque en los plazos comprometidos con la concesionaria y el Banco Europeo de Inversiones (BEI), principios de 2015, y para que el coste de la operación pueda ser asumido por las delicadas arcas de la Administración autonómica.

Y en esta línea de alejamiento de su socio de gobierno, Griñán volvió a dar ejemplo ayer. Apenas tres días después de verse las caras con el alcalde, Francisco de la Torre, en el Palacio de San Telmo y justo cuatro meses después de sus primeras manifestaciones sobre este asunto, el dirigente regional enterró definitivamente la apuesta de 'su' consejera, Elena Cortés, e invalidó el pulso que ésta había iniciado hace semanas con el equipo de gobierno del PP.

"La Junta de Andalucía no tiene una predeterminación de cuál debe ser el resultado final", afirmó. Sin embargo, Fomento puso en noviembre del año pasado, hace siete meses, la necesidad de reformular la intervención prevista en la parte final del recorrido del Metro para hacer factible su culminación. Incluso, frente a las posiciones de De la Torre, que no tiene en su visor otra alternativa que la construcción de este tajo bajo tierra, y la contraria de Cortés, Griñán dijo tener "menos prejuicio" en este asunto. "Yo no digo ni que sí ni que no", comentó en alusión a la insistencia del regidor en acometer esta obra de forma subterránea.

Quiso aclarar el dirigente andaluz que a la espera de que la comisión técnica defina cómo y en qué plazos se culmine el recorrido completo del ferrocarril urbano, el resto de obras ya en marcha se mantendrán, extremo que no se había puesto en duda en los últimos meses y a las que la Junta destina en su presupuesto de este ejercicio 90 millones de euros (buena parte de ellos para los costes de explotación del Metro y el pago de los préstamos aportados por el BEI). Al tiempo, reiteró su llamamiento al Ayuntamiento para que se incorpore a la comisión técnica, de la que hay que precisar ya forma parte; haga un programa de movilidad, que permita integrar de forma satisfactoria la próxima entrada en servicio del suburbano, la Empresa Malagueña de Transportes (EMT) y el tráfico rodado, y se incorpore a la sociedad de gestión, Metro Málaga.

"A partir de ahí ya determinaremos conjuntamente, con responsabilidades mutuas, cuál es el mejor trazado a partir de la Plaza de la Marina", dijo, si bien se refería, más bien, al río Guadalmedina. Preguntado directamente por si sus palabras dejan en mal lugar a la consejera de Fomento, afirmó: "Y también lo dejará al Ayuntamiento". "Lo que yo he propuesto es que no hay una propuesta predeterminada y por tanto nadie queda en mala posición", insistió.

El presidente andaluz, que visitó ayer la capital de la Costa del Sol para asistir a un acto de la empresa Fujitsu, tuvo un ligero lapsus cuando interpelado por la intención de Fomento de licitar este mismo mes el tramo en superficie del Metro, a pesar de la negativa municipal, declaró: "Lo que queda por hacer este año se va a hacer y se va a licitar". En realidad lo que quiso decir es que los trabajos que ya están en marcha, que deben permitir abrir parcialmente el Metro a finales de este año (trazado entre Carretera de Cádiz y Teatinos con Renfe como punto de conexión) y alcanzar a finales de 2014 la estación Guadalmedina, seguirán avanzando.

Al contrario de lo que pudiera pensarse, el mensaje lanzado por el presidente andaluz, poco cercano a las tesis de Fomento, no generó crítica alguna en IU. El coordinador provincial de esta formación en Málaga y portavoz de la misma en el Parlamento andaluz, José Antonio Castro, estimó que lo que busca el máximo mandatario andaluz con ello es generar "un nuevo punto de partida para que no se centre todo en una polémica". "A nuestro juicio la solución más honesta y honrada con Málaga, la única que da certidumbre es la de hacer la obra en superficie, pero no se trata de hacer las cosas por que sí", comentó.

Al tiempo, subrayó la necesidad de que el alcalde "deje de ver los toros desde la barrera; no puede ser que el alcalde diga sólo con lo que está o no de acuerdo, sino que tiene que asumir sus responsabilidades". Entre las que citó las incluidas en el convenio de 2003, como la de pagar parte de la obra; la de ser consciente de lo que puede suceder en una obra de este tipo, "caso de eventualidades, problemas técnicos, perjuicios a los comerciantes, para que no siga buscando el rédito político desde la barrera".

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