Proyectos anclados en el tiempo

Hoteles malditos

  • El Cortijo Jurado, el Palacio Miramar, el Marqués de la Sonora, son algunos de los proyectos hoteleros que pasados varios años siguen sin convertirse en realidad

El 2 de junio del año 2005. El consejero delegado del Grupo Mirador, José Ramón Faura, acompañado de representantes de la cadena Vincci, coloca la primera piedra de la obra de reconversión del Cortijo Jurado, antiguo palacete del siglo XVIII localizado en las cercanías de Campanillas, en hotel de cuatro estrellas. Las previsiones de las empresas implicadas en el proyecto, avalado por el Ayuntamiento de Málaga, hacían calcular que el establecimiento abriría sus puertas a lo largo de 2007. Casi seis años después del primer acto, la edificación muestra un aspecto ruinoso, carcomida por el paso del tiempo y el abandono absoluto.

Desde la autovía del Guadalhorce, en dirección al Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), el Cortijo Jurado se atisba en la distancia, sobre una colina, como si de una casa fantasma se tratase, con las paredes desconchadas, con las ventanas desnudas. Y sin atisbo alguno del hotel que iba a acoger 200 habitaciones. Cortijo Jurado es una especie de hotel maldito, como lo son otros proyectos anunciados en la capital de la Costa del Sol como baluartes de la regeneración de la planta hotelera pero anclados en el tiempo, como el Miramar, el hotel de Moneo en Hoyo de Esparteros o el Marqués de la Sonora.

El caso de Cortijo Jurado está, si cabe, más marcado por las dudas, puesto que fue objeto de un acuerdo que permitió la recalificación de la parcela de no urbanizable a urbanizable alegando para ello el interés social de la actuación. La licencia de obra mayor se concedió en diciembre de 2004 y desde ese momento la Gerencia de Urbanismo la ha prorrogado de manera sucesiva hasta la fecha actual, a pesar de que la actividad en la finca ha sido nula y que la misma se ha visto inmersa, incluso, en una subasta que no llegó a término.

“Lo ocurrido es un fraude político del PP, puesto que permitió a una empresa amiga la recalificación de esa parcela, pasando de no urbanizable a urbanizable mediante declaración de interés público y social”, denunció Antonio Serrano, concejal no adscrito del Ayuntamiento de Málaga, para el que “el transcurso del tiempo y el estado de la edificación demuestra la chapuza”. Serrano informó de que volverá a solicitar la caducidad de la licencia que en su día fue prorrogada por parte de la Gerencia de Urbanismo a pesar de la evidente inactividad.

De hecho, según pudo saber este periódico, la mencionada prórroga culminará en mayo, siendo la última opción por parte de la propiedad de extender el permiso. A partir de ese momento, el Consistorio deberá exigir el paso de la Inspección Técnica de Edificios (ITE) del inmueble, que no ha sido obligatoria hasta el momento al encontrarse viva una licencia de rehabilitación del palacete. En caso de cumplirse el trámite, se abriría expediente sancionador.

palacio miramar

Es el más reciente de los proyectos hoteleros de cuantos se han impulsado y, probablemente, el más simbólico por tratarse de un edificio de los más reconocidos de la ciudad. Por su arquitectura y por su situación en el paseo marítimo. Pero ello no ha sido garantía de celeridad en los trámites. De hecho, desde que la Junta de Andalucía, anterior propietaria del inmueble, que durante años sirvió de sede judicial, impulsase su venta con el objetivo de que recuperase su esplendor original como hotel (ya fue Hotel Príncipe de Asturias en sus primeros años) han transcurrido tres años, sin que el edificio haya sido transformado.

El Grupo Santos fue el que finalmente se hizo con la propiedad de la construcción, por la que abonó 21,5 millones de euros, con la idea de hacer del Miramar un hotel de cinco estrellas gran lujo que, según la oferta inicial, tendría que haber abierto sus puertas a mediados de 2010. Sin embargo, los efectos de la crisis económica, junto a las dificultades administrativas con las que se ha topado la iniciativa, han retrasado sustancialmente la actuación, hasta el punto de que no es previsible que el nuevo hotel  abra sus puertas antes de mediados o finales de 2014. El proyecto contempla 188 habitaciones dobles, más cuatro suites y seis de alto lujo.

marqués de la sonora

Hay obras en Málaga capital que casi forman parte del paisaje urbano de la ciudad; que transcurridos los años siguen ancladas, sin avance en sus formas y atrapadas en el tiempo; son proyectos que muy a pesar de sus promotores, envejecen sin que se atisbe un horizonte claro que les permita abandonar la senda del olvido. Uno de los iconos que mejor da muestra de este estancamiento es el Palacio del Marqués de la Sonora y su reconversión en hotel de cinco estrellas. La iniciativa, impulsada en 2004 por el grupo Salsa, se encuentra más de seis años después en vía muerta y sin perspectiva inmediata que permita augurar el impulso definitivo de esta actuación. Esta triste realidad es confirmada por los responsables de Salsa, que admiten que en este momento se ignora calendario alguno que haga predecir el final del túnel de un proyecto con el que se quería dotar de un establecimiento de calidad al casco urbano. La tramitación de esta iniciativa privada se ha visto aletargada en el tiempo por los numerosos escollos administrativos con los que se ha topado, a los que sumar más recientemente el cambio de posición de Hospes, con la que Salsa acordó la gestión futura del hotel.

La diferencia de criterios entre las partes ha hecho que la inmobiliaria esté, a día de hoy, buscando un nuevo socio que asuma la gestión del inmueble, nada sencillo en el actual escenario económico. Incluso, abre la puerta a una posible enajenación del edificio si llegase alguna oferta interesante. Un extremo para el que, según las fuentes consultadas, incluso se ha solicitado alguna tasación a empresas especializadas.

con la firma de moneo

La construcción de un hotel diseñado por Rafael Moneo en Hoyo de Esparteros, junto al cauce del río Guadalmedina, ha simbolizado en los últimos años la tradicional confrontación entre la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de la ciudad. Mientras el último defendía la ejecución de un establecimiento que duplicaba las alturas permitidas en este espacio (llegando a diez plantas), conforme al Pepri Centro, la primera se oponía, alegando impacto visual en el centro, catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC). El inicio  de la intervención estuvo rasgado por las diferencias de ambas administraciones, fricciones que acabaron por embarrancar la iniciativa desde su impulso en 2004 hasta hace apenas unos meses.

Los contactos mantenidos por responsables de las dos instituciones acabaron por desbloquear la iniciativa de Promociones Braser, que prevé una inversión de unos 60 millones de euros, con la construcción de edificios de oficinas y un hotel de cuatro o cinco estrellas y 140 habitaciones. “En el momento en que tengamos el visto bueno de la Junta de Andalucía queremos sentarnos con las cadenas hoteleras para tratar de cerrar acuerdos para la gestión”, explicó José Luis López, responsable de Braser. En cualquier caso, no parece que el inicio de las obras tenga lugar antes de finales de año.

en el palacio de ferias

No una, ni dos, sino hasta tres veces ha intentando el Ayuntamiento de Málaga vender una parcela situada junto al Palacio de Ferias y Congresos para la construcción de un hotel de cuatro estrellas que complemente el equipamiento ferial. Pero ni en la primera, ni en la segunda ni en la tercera ocasión los responsables municipales han encontrado comprador y empresa que se encargue de ejecutar el mencionado proyecto.

La última intentona se produjo hace algunos meses, cuando el concurso de venta quedó desierto y se buscó un procedimiento negociado para hallar algún interesado. Y ni por esas. La realidad a día de hoy es que junto al palacio sigue habiendo una pastilla de suelo, de 9.400 metros cuadrados (23.650 metros cuadrados de edificabilidad), esperando acoger un hotel. En 2004, el Ayuntamiento puso por primera vez en venta este suelo.

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