La Junta aplaza a 2016 la llegada del Metro a la zona de El Corte Inglés

Las previsiones iniciales de Fomento fijaban este hito para finales de 2014 El ritmo de trabajo en el tajo es mínimo debido a las discrepancias con la constructora

Imagen de uno de los trenes del Metro saliendo a superficie en el entorno del campus de la Universidad, en Teatinos.
Imagen de uno de los trenes del Metro saliendo a superficie en el entorno del campus de la Universidad, en Teatinos.
Sebastián Sánchez Málaga

24 de junio 2014 - 01:00

El Metro de Málaga no alcanzará, en el mejor de los casos, el punto neurálgico de la Avenida Andalucía hasta casi dos años después de que entre en funcionamiento a mediados del próximo mes de julio. El sinfín de vaivenes en el que se ha visto inmersa la construcción del tajo de Callejones del Perchel, con la paralización de las obras por falta de financiación, la aparición de restos arqueológicos y las más recientes diferencias contractuales entre la Consejería de Fomento y la adjudicataria, Grupo Ortiz, hacen imposible que la llegada de trenes hasta el entorno del centro comercial de El Corte Inglés sea factible antes de los primeros meses de 2016.

Según pudo saber este periódico de fuentes cercanas al proyecto, el nuevo calendario contractual fija en este horizonte temporal la culminación de todos los elementos necesarios para garantizar la prolongación del ferrocarril urbano desde el intercambiador de El Perchel hasta la siguiente parada en el recorrido. Ello supone, de facto, un retraso de más de un año respecto a las estimaciones manejadas, al menos oficialmente, hasta hace unos meses por la Administración regional, que situaba a finales de 2014 este nuevo hito.

El propio delegado de Fomento, Manuel García, daba ayer incluso anulada la posibilidad de que la apertura de esta parte de la infraestructura tenga lugar en 2015. En este sentido, recordó que una de las causas de la demora que sufre el proyecto, junto la práctica paralización de los trabajos en este momento, está relacionada con la apuesta autonómica por haber ejecutado el paso del Metro por la Alameda Principal y el Paseo del Parque en superficie, en lugar de soterrado. No fue hasta casi septiembre cuando esta hipótesis quedó definitivamente enterrada.

El concejal de Movilidad, Raúl López, consideró "una mala noticia para la ciudad" este aplazamiento, si bien consideró que la constatación del mismo da la razón a los que venían advirtiendo de la práctica paralización de las actuaciones en la zona. En este nuevo escenario, reclamó a la Junta que busque "una solución temporal para los comerciantes afectados por la obra. Hay que buscar una solución para reducir la afección sobre los vecinos".

La nueva dilación en los plazos tendrá una incidencia clara sobre los costes de explotación del ferrocarril urbano. Si bien la apertura comercial del proyecto se producirá en unas tres semanas, en lo tocante a los ramales de Carretera de Cádiz y Teatinos con Renfe como punto de conexión, la realidad es que este primer paso tiene más de simbólico que de funcional.

Los estudios de demanda de los que dispone la concesionaria sitúan en unos 8 millones de pasajeros los que utilizarán el nuevo medio de transporte durante el primer año de servicio. Desde el punto de vista práctico, es la llegada a la estación Guadalmedina la que permitiría dar una mayor rentabilidad social a la infraestructura, al estar situada justo en la antesala del centro histórico. Un exponente de esta tesis es que las mismas previsiones elevan a doce los millones de usuarios que trasladará el Metro una vez sume a su itinerario inicial estos 300 metros más.

La parsimonia con la que avanza la obra en el entorno de la glorieta Albert Camus tiene su epicentro en la controversia que, como ya informó Málaga Hoy en octubre del año pasado, mantienen la firma adjudicataria del tramo, Ortiz, y la Junta. Mientras la mercantil reclama del orden de 15 millones de euros más por modificados o variaciones en la obra, la Administración regional no parece estar dispuesta a satisfacer tal demanda. Las negociaciones entre las partes se alargan desde octubre, sin que hasta el momento hayan encontrado un punto de entendimiento.

Ello pone sobre la mesa incluso la posibilidad de que el departamento encabezado por la consejera Elena Cortés inicie el rescate del contrato, aunque ésta es una acción extrema, dadas las consecuencias que podría tendría sobre el proyecto. Fuentes del ente reconocen la complejidad de acudir a esta vía, lo que hace necesario disponer de todos los argumentos necesarios para tomar una decisión de esta dimensión.

El tramo objeto de conflicto tiene una primera fase de apenas 300 metros de longitud, justo la que permitirá llegar los trenes hasta la estación Guadalmedina. A este recorrido se añade una segunda etapa, aún sin iniciar, correspondiente a la continuación de la obra por la Avenida de Andalucía hasta la altura del antiguo edificio de Correos. Con todo, las previsiones temporales marcadas en el contrato de construcción de la infraestructura situaban en unos 13 meses la actuación para la globalidad del tajo. A ello hay que añadir las partes correspondientes a superestructura, instalaciones y señalización, pendientes, en algunos casos, aún de licitación y contratación.

Frente a este calendario inicial, son ya casi 53 los meses transcurridos desde que los operarios de Ortiz hiciesen su entrada en la zona de Callejones del Perchel. El calendario no es lo único que ha crecido de manera contundente en estos años. La factura también se ha disparado. Sin que haya datos cerrados de la intervención, sólo la fase de infraestructura, que fue adjudicada en 49 millones, ya se estima en unos 70 millones.

stats