Una biopsia genética evita enfermedades graves a más de 70 niños

La técnica empezó a aplicarse en la provincia de Málaga en 2004

Una profesional del Centro Gutenberg observa un embrión.
Una profesional del Centro Gutenberg observa un embrión.
L. García Málaga

01 de mayo 2016 - 01:00

Hemofilia, fibrosis quística, ataxias espinocerebelosas, diversas distrofias musculares, síndrome de Marfan, talasemias, osteogénesis imperfecta, miopatía miotubular, enfemerdades metabólicas hereditarias, poliquistosis renal, esclerosis tuberosa, neoplasia múltiple, síndrome de cáncer hereditario... Hay un largo listado de enfermedades hereditarias graves que pueden evitarse desde hace más de una década mediante una técnica de reproducción asistida.

Consiste en biopsiar los embriones para descartar aquellos que transmiten la enfermedad. En la provincia ya han nacido más de 70 niños libres de las patologías de sus padres gracias a esta selección genética. En el Centro Gutenberg han nacido sanos mediante diagnótico genético preimplantacional (DGP) 40 niños. En la Clínica Rincón, 25. A esta cifra hay que añadir los nacidos gracias a la intervención de otros centros sanitarios privados y del Servicio Andaluz de Salud. En el SAS las madres de Málaga son tratadas primero en el Materno y luego se derivan al Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla.

La técnica empezó a aplicarse primero en las clínicas se reproducción asistida. En Málaga, en 2004. La sanidad pública se subió luego al carro. Al principio, el listado de patologías era más restrictivo. En 2008, el sistema público sólo autorizaba la selección genética en una decena de enfermedades. Luego la amplió a 25. "Poco a poco se ha ido abriendo el abanico. Y tiene un sentido. A la Seguridad Social le interesa que nazcan niños sanos. De lo contrario luego tiene que asumir niños con tratamientos de por vida y con patologías muy graves que mueren al nacer o con 30 años, pero arrastrando enfermedades", sostiene el biólogo del Centro Gutenberg Miguel Lara.

Según este profesional, los resultados son cada vez más esperanzadores. Cuando comenzó la técnica, apenas lograba tener un hijo sano el 30% de las parejas. En la actualidad, la experiencia, la mejora de los cultivos y el avance de las incubadoras permite que ese porcentaje se haya elevado al 50%. "Una chica joven, en dos o tres intentos, lo normal es que lo consiga en el 90%", calcula Lara. Pero el retraso de la edad de la maternidad juega en contra.

Francisco Martínez, biólogo de la Clínica Rincón, aclara que la técnica no es un capricho. Sólo se usa en patologías graves que suponen un alto riesgo para la vida o para su calidad y que aparecen en edades tempranas de los niños (Aunque ya se está haciendo una excepción con un cáncer de mama hereditario -BRCA- de debut tardío).

Tampoco es caprichoso el listado de patologías autorizadas por la Comisión Nacional de Reproducción Asistida (CNRA). Poco a poco se han ido incorporando enfermedades hasta llegar a unas 200 las que ya se hacen de forma rutinaria sin necesidad de solicitar el permiso de este organismo. Pero hay muchas aún que necesitan de la autorización expresa de la comisión. El objetivo es dar garantías legales y clínicas del buen uso de la técnica.

Martínez apunta: " Son parejas que quieren un hijo sano, como todo el mundo. No es un capricho; son enfermedades graves. Respeto los reparos morales, pero no los comparto. No se trata de tener un hijo rubio y con ojos azules, sino de que sea sano". El biólogo añade un matiz. Muchas parejas llegan a reproducción asistida porque con su primer hijo han recibido el mazazo de que portan una enfermedad grave que le han transmitido. Por eso, Martínez reflexiona: "Si la ciencia puede permitirnos que nazcan libre de enfermedades graves, cuando está indicado, no entiendo a quien pone reparos".

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