Málaga

El presunto estafador de las tres identidades que se embolsó 700.000 euros en un mes

  • A prisión por alto riesgo de fuga uno de los miembros más activos de una banda supuestamente dedicada a las estafas con cibermonedas a través del llamado 'trato sucio'

  • El timador, detenido en Málaga, utilizaba, presuntamente, facsímiles de gran calidad  

Una de las investigadores contando los billetes incautados a la misma banda a la que supuestamente pertenece el detenido

Una de las investigadores contando los billetes incautados a la misma banda a la que supuestamente pertenece el detenido / Policía Nacional de Málaga

Como sus socios, iba bien vestido. Trabajaba en cada detalle de su apariencia, simulando un nivel de vida muy superior al suyo. Para el trato final y el recuento del dinero solía utilizar lujosas salas de reuniones en hoteles. Pero todo era falso, hasta los billetes con los que pagaba a las víctimas, inversores repartidos por toda Europa. En un solo mes, el presunto estafador llegó a embolsarse 700.000 euros en cibermonedas. Su método es conocido como Rip Deal, o trato sucio. La Policía Nacional lo ha localizado en Málaga, donde se encontraba para sentarse en el banquillo de los acusados por otro supuesto engaño similar de 200.000 euros que habría cometido en 2018.

Eran tres las identidades que el supuesto timador manejaba indistintamente en Croacia. Todas ellas, con su correspondiente documentación. Los investigadores lo consideran uno de los miembros más activos de una organización italocroata a la que la Policía ya asestó en 2020 un golpe con cuatro detenidos que, presuntamente, pretendían estafar 170.000 euros pagando a sus víctimas con dinero falsificado. Tras esos últimos varapalos, los supuestos cabecillas de la banda no han regresado a España, pero la red seguiría operando.

Una decena de personas podrían haberse visto afectadas. Se trata de grupos de pequeños o grandes inversores que llegaron a creer que los comisionistas -brasileños y suecos a los que los investigadores ubican en Marbella- invertirían su dinero en monedas digitales, lo que les proporcionaría suculentos beneficios. A veces, incluían relojes de lujo en el trato. Los comisionistas perdieron crédito y, en algunos casos, fueron amenazados por los inversores, que llegaron a considerarlos parte de la estafa. En Milán ultimarían una de las operaciones fraudulentas con una víctima de Sevilla, a la que le subvencionaron el viaje.

El último de los detenidos suma al negocio del trato sucio otros delitos, entre ellos robos con fuerza en domicilios, lo que también le llevó a los calabozos. Esta vez, se le atribuye una presunta estafa de 700.000 euros en criptomonedas para inversiones. A cambio, se llevaría comisiones de más de 50.000. "No hay falsedad de moneda porque es facsímil y no billetes falsos", apuntan fuentes de la investigación.

El presunto estafador había sido reconocido en Málaga hace un par de semanas por un policía. El día de su detención no opuso ningún tipo de resistencia, pero tampoco se mostró sorprendido. Tenía en vigor una requisitoria policial. Las bases de datos arrojaron más información a los investigadores. El arrestado, al que se le imputan dos delitos de estafa, había cometido, presuntamente, un Rip Deal también en Sevilla. Se apropió, presuntamente, de 500.000 euros. "No tiene vinculación con España más que para cometer este tipo de hechos. Aquí vienen para buscar víctimas", explican las fuentes consultadas.

Tras su puesta a disposición judicial, el juez dictó su ingreso en prisión provisional por considerar que existe un elevado riesgo de fuga.

Así reclutaban víctimas

La investigación a esta banda criminal comenzó una vez el Grupo II de Delitos Económicos de la Udev de la Policía Nacional tuvo conocimiento de la proliferación en la Costa del Sol de estafas mediante el Rip Deal, que consiste en reclutar a posibles perjudicados, normalmente a través de la Red, que pretendan vender un bien suntuoso. Una vez captada su atención desarrollan una puesta en escena destilando ostentación y poder adquisitivo. Tras ganarse su confianza, cierran el acuerdo concretando la cita para realizar una transacción que se fija en un corto periodo de tiempo con la pretensión de evitar que la víctima se pueda percatar del engaño. Y para hacerlo más creíble, exhiben grandes cantidades de dinero en fajos que entregan al perjudicado para que verifique su autenticidad.

Solo uno de los billetes, sin embargo, es de curso legal. El resto -de imitación o reproducción exacta- no se detecta como tal hasta que el negocio ha sido cerrado y los estafadores han huido. Detrás de estos timos se esconden organizaciones perfectamente estructuradas, con un reparto claro de funciones entre sus miembros -localización y captación de víctimas, vigilancia, transporte del dinero y alquiler de vehículos-.

El cierre de las pesquisas que implican a esta banda de timadores está a la espera de unas diligencias que amarren una investigación en la que se sospecha de otros autores identificados, pero que todavía se encuentran en paradero desconocido.

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