Málaga

Dos fondos franceses controlan ya casi el 75% del Metro de Málaga

  • Globalvía transfiere el 15,31% que tenía en el proyecto a las entidades galas Infravía y Mirova

  • La Junta mantiene su 23,69%

Uno de los trenes del Metro, a su paso por el trazado en superficie de la Universidad de Málaga. Uno de los trenes del Metro, a su paso por el trazado en superficie de la Universidad de Málaga.

Uno de los trenes del Metro, a su paso por el trazado en superficie de la Universidad de Málaga. / javier albiñana

El Metro de Málaga pasa a estar controlado en casi un 75% por fondos de inversión de origen francés. La fotografía accionarial del suburbano queda nuevamente transformada después de que dos de los grupos ya presentes en el consejo de administración de la sociedad concesionaria, Metro Málaga, se hayan repartido el 15,31% que estaba en manos de la mercantil Globalvía.

En concreto, según informaron ayer desde Metro Málaga, esta parte del pastel ha sido transferida a Infravía Capital, un grupo de inversiones de infraestructuras, y Mirova, la división especializada en inversiones del banco francés Natixis. Ambas mercantiles ya era mayoritarias antes del cierre de esta operación, de la que no ha trascendido la suma económica. No obstante, si se toman como referencia los precios pagados en otras compraventas de acciones anteriores, la suma podría estar por encima de los 40 millones de euros. Sirva como ejemplo los 27,4 millones que se desembolsaron en abril de 2016 por el 10,01% de FCC.

Formalizado el traspaso accionarial, Infravía Capital pasa a controlar el 33,39% de la sociedad, mientras que el papel de Mirova es doble. De un lado, posee de manera directa un 32,36%, y de manera compartida otro 10,56%. Este porcentaje se corresponde con el entregado por Comsa a la sociedad Mircom, particiada en un 80% por Mirova (el otro 20% lo es por Comsa Concesiones).

El paquete accionarial de la empresa explotadora del Metro se completa con la Agencia de Obra Pública de Andalucía, dependiente de la Consejería de Fomento, que mantiene un 23,69%. Si bien es minoritaria en el actual reparto, es la Junta la que sigue teniendo la competencia en decisiones clave del Metro, caso de la fijación de las tarifas.

El organismo regional, junto a la presencia testimonial de Comsa, es el único de los actores originales que mantiene su relación con el Metro de la capital de la Costa del Sol. En los algo menos de 14 años transcurridos desde la adjudicación del contrato para construir y explotar el suburbano, han desaparecido todos y cada uno de los socios privados. Algo favorecido por la irrupción de los fondos de inversión y el efecto atractor que se demuestra tiene el medio de transporte malagueño, con un vínculo contractual por el cual la Junta garantiza una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 10,4%. Ello, grosso modo, implica una garantía de beneficios anuales a los participantes del proyecto. Estas circunstancias han provocado en los tres últimos ejercicios varias operaciones de venta por parte de los actores iniciales. La primera de ellas tuvo lugar a finales de 2015, cuando Azvi, Cajamar y Sando vendieron su participación, que sumaba casi el 39%, a los fondos australiano Macquaire y francés Infravía. Ambos llegaron a aportar unos 108 millones de euros.

Este primer movimiento tuvo continuidad en abril de 2016, cuando Macquaire, también junto a Infravía, compró el 10,01% de FCC por los mencionados 27,4 millones. Culminada esta adquisición, el fondo australiano decidió vender toda su participación en el Metro a Mirova. Finalmente, el 27 de septiembre de 2016, la empresa malagueña Vera vendió su 1,03% a Infravía.

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