Medio Ambiente

La difícil y necesaria guerra contra el plástico en España

  • El 80% de la basura en el mar es plástico y la UE exige su eliminación

  • Los supermercados ya han cambiado las bolsas de caja y están analizando nuevos embalajes

El plástico tiene fecha de caducidad, pero no es inmediata El plástico tiene fecha de caducidad, pero no es inmediata

El plástico tiene fecha de caducidad, pero no es inmediata / Rosell

Las imágenes de mares inundados de plásticos y animales como tortugas o peces atrapados entre ellos han dado la vuelta al mundo y no son precisamente agradables. En un sistema consumista basado en el usar y tirar como el actual se generan miles de millones de residuos a diario y, por mucho que se intente reciclar, la basura sobresale creando enormes vertederos. O se frena este fenómeno o el planeta y sus habitantes vamos a sufrir, entre otras cosas porque incluso podemos tragar al comer plásticos que han sido previamente ingeridos por peces y mariscos.

El 80% de la basura que se encuentra en el mar es plástico porque su proceso de descomposición es muy lento. Es un dato de la Comisión Europea, que ha empezado a tomarse el asunto en serio. El Pleno del Parlamento Europeo aprobó en marzo un acuerdo que exige a los estados miembros recuperar el 90% de las botellas de plástico en 2029 y reciclar el 25% en 2025 y el 30% en 2030. A más corto plazo, en 2021, Europa prohibirá la venta de cubiertos y platos de plástico de un solo uso, pajitas, bastoncillos de algodón para los oídos, palitos para sostener globos o contenedores alimenticios. “Esta normativa reducirá la factura de los daños medioambientales en 22.000 millones de euros, que es el coste estimado de la contaminación por plástico en la UE hasta 2030”, aseguró la eurodiputada belga Frédérique Ries, responsable de la tramitación del texto en el Parlamento europeo.

El plástico se encuentra en cualquier sitio, pero un lugar clave son los supermercados. Ya hay varias cadenas que han mostrado públicamente sus planes a corto y medio plazo y que han cambiado, por ejemplo, sus bolsas de plástico en las cajas. Lidl anunció hace unos días que también canjeará las bolsas que utilizan en las secciones de fruta o verdura por otras 100% biocompostables y biodegradables.

Una campaña de WWF contra el plástico en el mar Una campaña de WWF contra el plástico en el mar

Una campaña de WWF contra el plástico en el mar

“Muchas enseñas están introduciendo ya bolsas de papel o de materiales reciclados tanto en la línea de caja como en las secciones de productos frescos de libre servicio o a granel, que constituyen una línea de negocio fundamental para los supermercados porque calculamos que la venta en libre servicio de frutas y verduras alcanza el 80%”, explica a este diario Ignacio García Magarzo, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Este experto detalla que las cadenas de supermercados están estudiando cómo eliminar el sobreembalaje –incluso en los casos de comercio electrónico– y la introducción de envases que sean reutilizables “en aquellas utilidades donde sean viables sanitaria, medio ambiental y económicamente”. García Magarzo apunta que una de las líneas de trabajo que se tienen abiertas es “la búsqueda de materiales alternativos como el cartón y se estudian otras alternativas innovadoras como el marcado digital”. En cualquier caso, en la patronal española de supermercados tienen claro que el esfuerzo debe ser de todos, desde los productores hasta el cliente final pasando por la industria alimentaria, la distribución y la administración pública. “Sin la implicación de todos no será posible”, subraya el director general de Asedas, que afirma que “a la Administración, en concreto, le corresponde dotarnos de las suficientes infraestructuras que aseguren la recogida y el reciclado de los envases y necesitamos una política fiscal medioambiental equilibrada que no suponga un lastre al cumplimiento de los objetivos relacionados con la economía circular”.

Residuos en una planta de reciclaje en Málaga Residuos en una planta de reciclaje en Málaga

Residuos en una planta de reciclaje en Málaga

Una de las mayores cadenas de supermercados en España es Mercadona. Fuentes de la empresa señalan que “todos nuestros envases cumplen con las normativas sanitarias y ambientales vigentes y se irán adaptando a los nuevos requerimientos siempre garantizando la máxima seguridad alimentaria y de calidad”. Estas fuentes recalcan que “en 2010 fuimos pioneros en el reciclado de plástico y conjuntamente con nuestro proveedor SP-Berner introdujimos en nuestros supermercados una nueva línea de menaje (cubos, barreños, palos de escoba y fregonas) con plástico proveniente de la renovación de invernaderos”. El pasado 15 de abril Mercadona eliminó las bolsas de plástico de un solo uso por otras de papel, cestas de rafia y bolsas con entre un 50 y un 70% de plástico reciclado procedente del embalaje utilizado en sus tiendas.

Sergio Cuberos es el propietario de la cadena de supermercados malagueña Maskom, que cuenta con 52 establecimientos en Málaga y Sevilla. Explica que ya solo venden bolsas de plástico reciclado, de papel y de rafia “y estamos trabajando en un tipo de bolsa que sea compostable” en las secciones. Este empresario afirma que “hemos visto en Alemania y Austria unas bolsas de malla para la fruta que hay que comprar y lavar, pero pensamos que en España puede no ser una solución”. También analizan cómo cambiar el embarquetado de productos en plástico por otros en cartón o corcho. “Lo que está claro es que el plástico tiene que desaparecer y será cuestión de adaptarse”, defiende Cuberos.

En 2018, según los datos de Ecoembes, se reciclaron en España 1,45 millones de toneladas, de los cuales 612.976 fueron de papel y cartón (incluyendo briks), 571.910 de plástico y el resto metales y madera. En Andalucía se reciclaron 245.875 toneladas, de las que el plástico representó el 46%. Por otra parte, Ecovidrio recicló el año pasado en España 893.989 toneladas de residuos que se han convertido en nuevos envases de vidrio, lo que supone un aumento del 9%.

La ciudadanía está cada vez más concienciada –con tasas de reciclaje en torno al 75% en España en 2018– pero es obvio que se ha llegado tarde y que queda mucho por hacer para evitar imágenes tan dantescas como las que se emiten en todas las televisiones del mundo. Es una obligación de todos los habitantes del planeta y hay que tomar conciencia de ello.

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