María Gómez, la malagueña que viajaba habitualmente en el tren accidentado en Adamuz
Realiza el trayecto entre Málaga y Madrid de forma habitual desde hace dos años para ver a su familia
Jesús Saldaña, el cardiólogo malagueño desaparecido, entre los fallecidos del accidente de Adamuz
María Gómez es una de esas malagueñas a las que su trabajo le ha llevado a la capital de España. Desde hace unos dos años reside en Madrid, aunque mantiene los vínculos con Málaga, ciudad a la que regresa de forma habitual para visitar a su familia. Un viaje que ha realizado en numerosas ocasiones en el mismo tren Iryo que sufrió el accidente en Adamuz.
De hecho, tras conocer la noticia, una de las primeras cosas en las que pensó es que ella podría ser una de las viejeras del mismo. "Me asusté mucho, pensé que podría haber sido yo y me puse a mirar si algún compañero o amigo estaba en ese tren", ha explicado.
María, al igual que han hecho muchos usuarios de este trayecto en los últimos días, también ha ratificado que son muy habituales las vibraciones dentro de los trenes, en especial, durante el tramo que cruza la zona de Córdoba. No obstante, con mayor o menor intensidad, ha explicado que se producen en diversas partes a lo largo de todo el recorrido. "Todo el rato hay baches", ha señalado, al tiempo que ha sostenido que "te acostumbras con el tiempo, pero es un horror".
Un hecho que ha explicado que comentó de forma habitual con sus padres, a los que ha preguntado en diversas ocasiones si antes viajar en el AVE era igual. "Me dicen que no, que antes no se notaba nada", ha señalado.
Además, en su caso, al viajar con mascotas decidió hacerlo en los trenes que ofrece Iryo en esta conexión debido a que se siente menos la vibración y el viaje para sus animales se hace mucho más cómodo. "Vamos con animales y ellos lo pasan fatal, decidimos viajar siempre en Iryo por ellos, en el AVE es peor y se nota más", ha señalado.
Unas vibraciones que ha explicado que hacen que incluso tareas como cenar sean complicadas, ya que la botella no se puede dejar sobre la mesa. Al igual que trabajar con el ordenar, otra tarea que ha asegurado que es complicada en determinados tramos del viaje.
Unas vivencias que han compartido en redes sociales otros usuarios, como la rondeña, Auxiliadora Fornet, que durante el pasado mes de noviembre utilizó este trayecto para viajar hasta Barcelona, y que también registró importantes vibraciones. El primer viaje pensé que podía ser por el mal tiempo que hacía, en el segundo ya creía que aquello no era normal, ha indicado. Un hecho que llegó a compartir con su familia, a la que mando un mensaje sobre el tema. "Me duele hasta la cabeza de la vibración, yo creo que esto no es normal", decía.
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