Nieves Rosales, bailaora de flamenco: "Seguimos teniendo que luchar por los espacios de igualdad"
8M
La destacada artista vive su profesión desde una perspectiva feminista y luchadora aún "por espacios de igualdad"
Ocho mujeres en el 8M
Dentro de una destreza artística como la danza, el flamenco destaca como disciplina característica de la cultura española y andaluza, promovida por aquellas y aquellos que quieren vivirla y darle difusión desde un prisma tradicional y a la vez innovador. Así ha sido el caso de Nieves Rosales, que conoció el baile "desde los 3 añitos en la escuela de su tía" y, desde entonces, ha dedicado su "esfuerzo y dedicación" por crecer en él y convertirlo en su profesión. En este sentido, se distingue no solo al ser impulsora de su compañía SilencioDanza, con 15 años de bagaje, sino, además, como profesora en la Escuela Superior de Danza de Málaga.
Según cuenta Rosales, de 44 años, a este periódico, su dedicación es continua y le ha proporcionado lo que es su compañía, su "proyecto de vida", centrado en lo que llama "flamenco conceptual", que une distintos tipos de baile junto a la interpretación. Partiendo del mismo, monta espectáculos que presenta por todo el país y que mantienen activo su "discurso feminista" con ideas "vinculadas al universo femenino, a la relación de la mujer con el poder en todas sus formas". "Creo que hemos avanzado muchísimo y somos hijas de esas mujeres que pelearon porque nosotras pudiésemos estar donde estamos, pero también veo que seguimos teniendo que luchar los espacios de igualdad. Es fundamental que sigamos en esa conciencia", recalca.
En este sentido, la artista confiesa que ha sufrido discriminaciones por el hecho de "ser mujer" en el mundo de la danza y, muy en concreto, cuando ya se convirtió en algo profesional. "Yo he vivido como bailarina que se me haya pagado menos por ser mujer. No cobrabas igual si eras primera bailarina o primer bailarín y es sorprendente. Yo tendría 19 o 20 años cuando ocurrió y ahora quiero pensar que cobramos igual. Creo que el sector ha avanzado, si no fuera así sería un fracaso como sociedad", señala, además, coincidiendo con la conmemoración del Día de la Mujer, celebrado este 8 de marzo.
Así, lamenta que, por otra parte, también haya recibido "comentarios de compañeros cuando las cosas empiezan a irte bien y te llaman para funciones". "Alguno ha llegado a decirme 'te llaman o te tratan bien porque estás buena', ahí estamos cruzando una línea peligrosa", insiste.
'SilencioDanza'
Todas sus experiencias y trabajo dedicado derivaron a esta artista a desarrollar su proyecto personal SilencioDanza que no se iniciaba de forma "consciente" desde una línea discursiva ligada al feminismo, que finalmente se ha visto representado y como protagonista en destacados espectáculos.
Entre ellos, Rosales distingue 'Contadores de Garbanzos' del dramaturgo Raúl Cortés, montado allá por el 2018, que alberga la historia de una mujer y la superación de su "vacío y soledad". "Ahí es cuando hago una revisión desde 2010 y digo hay una coincidencia importante, todos los montajes han girado en torno a la figura de la mujer. Los había de la mujer con ella misma, con sus miedos, conflictos, su relación con el poder, etc. Si había ocurrido de forma inconsciente era porque tenía que ser así, me sentía más en deuda y responsable por aportar mi forma de ver el mundo desde la danza", aclara.
Junto a esta obra, la bailaora también destaca en esta línea: 'Salvaje', que trata sobre "mujeres que no quisieron ser musas y se rebelaron para ser artistas"; 'Una mañana en Génova"; o 'Hambre, anatomía de una revolución', su espectáculo en marcha que aborda "esa primera revuelta en 1918 en Málaga de faeneras" y se exhibirá en varias ciudades este 2026, también distinguida como finalista a Mejor Dirección, Mejor Intérprete de Danza Femenina y Mejor Autoría Musical de la Academia de las Artes Escénicas.
"SilencioDanza es comunicarme a través del cuerpo y que sea un lenguaje propio y que me defina. Para mí, la frontera entre la danza y el teatro está muy difuminada. Se me criticaba lo que yo hacía fuera flamenco y eso me preocupaba porque mi raíz viene de ahí, de la danza española. Pero hay un momento en el que a mí me apetece explorar nuevos lenguajes, las posibilidades de mi cuerpo en otras disciplinas y entonces empiezo a trabajar con la danza contemporánea. Me quedo con lo que me interesa: el carácter y la fuerza que tiene el flamenco, el trabajo del zapato, y con esas cuestiones más conceptuales de la danza contemporánea y por eso surge el término de 'flamenco conceptual. La danza ha estado en mi vida desde que tengo conciencia, me siento más libre en el escenario que en cualquier otro ámbito de mi vida, más segura, más fuerte. Sin embargo, cada montaje y cada función la afronto ahora con mucha más responsabilidad y más nervios que cuando empecé", revela.
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