La piqueta en Pedregalejo: "Piensan que está todo levantado pero hay negocios abiertos aún"
Chiringuitos de la zona constatan un descenso de la clientela desde el comienzo de las obras hace tres meses
El mejor chiringuito de Málaga en 2024 está en Pedregalejo y tiene de los mejores espetos de Málaga
El paso de las obras desde el pasado octubre por el Paseo Marítimo de Pedregalejo ya comienza a dejar fisuras en los negocios de la zona, que han notado un descenso de la clientela. El levantamiento y el movimiento de polvo y máquinas frenan la llegada de las familias, que desconocen el estado y acceso a los establecimientos y no encuentran aparcamiento. Así, lo aseguran los encargados y trabajadores de los chiringuitos afectados, quienes tendrán que empezar a echar el cierre también desde enero y tomar medidas durante los meses siguientes, según aseguran.
"Principalmente, lo que me está afectando, igual que al resto, es el tema de aparcamiento. Anteriormente, era difícil y ahora sin él, imagínate. Además, lo que se está viendo es que las personas están desinformadas. Muchos piensan que está todo levantado, y ni se molestan en saber la realidad porque la verdad es que hay negocios que están abiertos aún", destaca el gerente de Rompeolas, José Miguel López.
Con ello, insiste en que crece "la incertidumbre" ya existente en la zona, ya no solo por el impacto final y la reestructuración, sino también por el ritmo que parece que va "un poco ralentizado". "Pienso que en el tiempo que tenían previsto va a ser imposible. Nosotros vamos a cerrar y los de al lado también. Nuestro último día es el 11 de enero y no sabemos cuánto tiempo vamos a estar así. Van a ser tanto por la parte de abajo como por la de atrás, en calle Venezuela".
En este contexto, Rocío Moreno, encargada de Kanaloa, un chiringuito con pocos meses de vida, expresa los mismos inconvenientes en su local: "Nos afecta a nivel empresa por todos los lados. La gente no sabe que tienen acceso, se creen que Pedregalejo está hundido, que no hay vida ya aquí. A las 18:00 se queda muerto, especialmente de lunes a jueves. Nosotros cerramos por la noche entre semana porque no merece la pena abrir. Encima, como van rompiendo por diferentes lados, es un poco desastre".
Los trabajos del Ayuntamiento de Málaga comenzaron a principios de octubre y mantenían la previsión de extenderse durante ocho meses. De esta forma, cubrirán el paseo por tramos de dos meses aproximadamente en cada uno y un coste final estimado de 5,7 millones de euros. El proyecto de reconstrucción implica la renovación del paseo para abrirlo más al mar, eliminar las distintas alturas actuales, reordenar las terrazas de bares y restaurantes y ampliar los accesos a la playa, así como la instalación de pérgolas metálicas, bancos, quioscos, aseos e iluminación renovada. Todo en un perímetro que abarca la plaza del Varadero (junto a los Astilleros Nereo), la plaza del Ancla, la calle Venezuela y la plaza de Las Palmeras, con las demoliciones, los movimientos de tierra y las mejoras en el drenaje necesarias.
Solución momentánea: ERTE
Como a estos negocios, el resto de la zona se está viendo perjudicada por la misma situación. La solución común que plantean pasa finalmente por un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) por fuerza mayor para poder mantener, en la medida de lo posible, a los trabajadores por el tiempo necesario. "Me toca a mí, van a seguir viniendo las facturas, es inevitable", comenta López.
"Esperemos poder solicitar el ERTE por esta razón. Hay que seguir pagando impuestos y gastos con el local cerrado. La única ayuda que nos van a dar vía pública es para la terraza, nos van a cobrar un 50% durante tres años. Eso y nada es lo mismo, cuando tenemos que desembolsar tantísimo", recalca, por su parte, Moreno, quien se muestra a su vez descontenta por la "falta de información" proporcionada por el Ayuntamiento que les mantiene "sin saber" cuándo volverán a abrir, comenzará su cierre o cuánto tendrán que invertir para remodelar el local con sus exigencias.
Desde El Merlo, negocio con más de setenta años de antigüedad, comparten la incertidumbre. "Cómo aún no nos ha tocado aquí, estamos bien dentro de lo que cabe. Cuando llegue serán dos o tres meses. Tengo dos niños y mi casa, después se vuelve a la normalidad, pero mientras empieza o no y se cobra, perjudica totalmente", matiza desde detrás de la barra, Antonio Olmedo, trabajador del local.
Actuación y alcance
La actuación, inevitablemente, ocupará aceras, y supondrá la reubicación temporal de contenedores, el desvío de carga y descarga y cierre del aparcamiento de la plaza de Las Palmeras, ya establecido. Con ello, la obra acabará infiriendo en los diferentes locales, con la peor parte para aquellos que pillen la temporada alta en verano, y en Semana Santa.
"Llevan ya tres meses y están todavía en la plaza. Estamos a primero de año y no sabemos si para marzo o para cuándo podemos empezar otra vez ya fuerte, se supone que para verano, pero no lo creo. Por el momento, nos mantenemos a mitad de rendimiento y ahora vamos a tener que cerrar. Hay que seguir pagando alquileres, hipotecas, y a la gente. Hemos tenido que despedir a algún trabajador fijo-discontinuo que recuperaremos espero", cuenta desde su local Las Acacias, su gerente José María Villanueva, también propietario del chiringuito Hermanos Muñoz, situado en el entorno de las obras, que le ha supuesto reubicar o llevar al ERTE a 40 trabajadores.
Pese a ello, el propietario reconoce tener "esperanza y expectativas" de que todo este proceso "se haga en condiciones" y suponga "una mejora" que atraiga a más familias al paseo. "Vamos a ver lo que resulta, nos dejan abrir cuando tenga el hormigón pero sin cierres ni nada, y eso puede ser un incordio con el frío, el aire y el polvo", sentencia.
Por su parte, desde La Galerna, local aún un poco apartado de la maquinaria, su encargado, Carlos Franquelo, asegura que "de momento" no han tenido afectación, aunque reconoce que cuando llegue, su posibilidad abrir "será poca o nula": "La gente no va a poder pasar, la obra va a levantar mucho polvo. Trabajo habrá poco, somos muchos en plantilla y va a ser imposible mantenerlos", concluye.
Ya tras la celebración de la Navidad, que ha propiciado el paso de más clientes, las consecuencias de las obras empiezan y seguirán afectando a estos negocios, con cierres ya sucedidos desde el comienzo de las mismas. Tal y como sucede con Miguelito El Cariñoso, establecido desde 1975 y que actualmente está remodelando las instalaciones sin saber cuándo podrán reabrir; o Las Palmeras, ubicado en la plaza que le da nombre, y en estos meses está desmantelada por los escombros.
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