Carlos Dotor se mete al malaguismo en el bolsillo

El futbolista, uno de los refuerzos de este verano, al alza con Funes y encandilando por su generosidad

Un cambio de reglas que favorece al Málaga CF

Carlos Dotor, en el Córdoba-Málaga CF / Carlos Guerrero

Está siendo la del Málaga CF una temporada de redenciones. Jugadores que parecían hundidos o dispersos, unas cuantas jornadas más tarde, enamoran al malaguismo. Uno de los arcos más llamativos tiene como protagonista a Carlos Dotor. El centrocampista madrileño recoge los piropos de gran parte de la afición por sus actuaciones en este tramo victorioso con Juanfran Funes. Además, luciendo un traje que no era el esperado por su pasado y características.

Llegó el pasado verano después de una doble cesión en los dos clubes asturianos por antonomasia (Oviedo y Sporting de Gijón). Formado en el Real Madrid y fichado por el Celta de Vigo, no ha terminado de cumplir con las altas expectativas puestas sobre él. Pero en el Málaga le tenían echado el ojo. A Sergio Pellicer le servía para el nuevo formato de juego que quería implantar este año. Y hubo pinceladas ilusionantes de Dotor en el centro del campo durante la pretemporada, con el punto álgido de la presentación ante el Real Betis.

En la primera jornada formó parte del once titular con Luismi Sánchez e Izan Merino. La lesión del primero dinamitó cualquier plan. Dotor fue titular también en la siguiente cita, pero fue perdiendo el sitio y el protagonismo. Tantas veces suplente como titular y sin tener 90 minutos mientras estuvo el de Nules. Como la mayoría de los fichajes de verano, el madrileño estaba bajo sospecha.

El fútbol, sin embargo, le iba a dar la oportunidad de redimirse. Con la entrada en escena de Funes y su nueva idea de juego, Dotor recuperó la titularidad y la sonrisa. A veces más adelantado, otras un poco más atrás. Jugando un papel fundamental junto a Dani Lorenzo para complementarse y alternar labores.

Con el de Loja siempre ha empezado los partidos y en dos ocasiones (Valladolid y Gijón) los ha terminado también. Y tiene su mérito. Porque el rol de Dotor en este Málaga es otro distinto al que se esperaba cuando se le firmó. Está siendo un futbolista sacrificado, alejado cada vez más de una posible imagen de indolencia. Muchos kilómetros y mucha generosidad, lo que está siendo un denominador común de esta plantilla en los ocho compromisos ligueros de la nueva era.

Después del partido en Córdoba, no son pocos los aficionados y medios de comunicación que se han rendido a su labor. Le falta dar el último paso adelante. En verano se apostó fuerte por Dotor, con un desembolso importante pese a ser una cesión. No fue un fichaje para ser un mero complemento o cumplir en labores de intendencia. Le faltan los tangibles y ser decisivo más cerca del área rival, como se le ha exigido a compañeros como Dani Lorenzo, Larrubia o Lobete. Calidad tiene de sobra para ello.

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