De hermanamiento y celebración en Córdoba
Más de un millar de malaguistas viajaron a Córdoba
El gol de Larrubia
Durante el mediodía, la tabernas locales de Córdoba comenzaron a teñirse de blanquiazul paulatinamente para disfrutar de la gastronomía local antes de una tarde bastante intensa de fútbol y de previa malaguista.
Sin embargo, fue en los aledaños del Nuevo Arcángel, donde, tras una ristra de peñas del club blanquiverde, se encontraba la Plaza El Moreal, que se convirtió en el cuartel general de la afición de la entidad de Martiricos. Cientos de personas se juntaron para disfrutar de una tarde de malaguismo en vena repleta de cánticos y de un incesante tuya y mía con un balón de fútbol para ambientar el prepartido a los desplazados.
No solo había camisetas blanquiazules en la reunión, dado que los hinchas locales no temieron a unirse y disfrutar de un gran ambiente de deporte antes de verse las caras por un puesto en el play off por el gran hermanamiento de los seguidores de ambos clubes desde que coincidieron en la categoría de bronce hace un par de temporadas y se apoyaron mutuamente en su regreso al balompié profesional.
En el camino al estadio desde la ubicación ya mencionada, los aficionados del Málaga CF se unieron bajo una sola voz para seguir con los cánticos blanquiazules en la antesala de lo que sería toda una fiesta del fútbol en las gradas del templo cordobés. En la hora previa al encuentro, los hinchas hcicieron de las gradas un espectáculo a la altura de la exigente cita que se venía tan solo unoas decenas de minutos después. Desde la gitana loca hasta el malaguista que no bote, todos estuvieron allí, porque no se querían perder una fecha tan señalada en el calendario desde hace meses.
Durante el partido, la tónica siguió siendo la misma, puesto que la grada blanquiazul no cesó en su intención de aniamar a los suyos durante el partido y solamente en momentos puntuales fueron superados por la hinchada del Córdoba CF. Aunque gran parte del grupo estaba unido, se podían vislumbrar camisetas del club de Martiricos en la gran mayoría de sectores del feudo califal. Con el gol de Larrubia, el estadio se convirtió en una fiesta con gritos de gol y el regreso de la gitana loca, que llevaba un rato sin aparecer. La segunda parte siguió el mismo guion en una noche de celebración para los malagueños, que regresaron a casa como sextos clasificados.
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