Málaga CF-Burgos: Flipando bajo la lluvia (3-0)
Sexta victoria seguida para los de Funes, que duermen virtualmente en ascenso directo tras golear a un Burgos que es y fue mejor de lo que el marcador indica; golazos de David Larrubia, Chupete y Adrián Niño
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Casi 24.000 personas dijeron que no hay diluvio que les deje sin ir a La Rosaleda a ver en acción al Málaga de Funes. Cómo perderse a David Larrubia a lo Gene Kelly. El ‘10’ había llorado pidiendo perdón en esta misma casa después de su primer gol del curso. Sentía que le estaba fallando a los suyos. Acabó en la fiesta postpartido tirando un selfie junto a Chupete y Adrián Niño. Butch Cassidy y Billy the Kid. Los ejecutores del Burgos.
Esto empieza a ser tan serio que asusta. Seis victorias consecutivas y Juanfran Funes que no sabe lo que es perder en Segunda División. Ahora tocan varios días de descanso porque el calendario ha puesto la siguiente parada, la de Anduva, en lunes. Cada día le va a resultar a todos más complicado poner puertas al campo, controlar la euforia. Disfrutar es lícito y hasta sano, que nadie ha regalado nada y hace un par de meses hubo un maremoto.
Funes empezó a tejer la sexta repitiendo lo que hizo ante el Ceuta tras el éxito de Gijón. El plan en La Rosaleda, de momento, es con Joaquín Muñoz y sin Adrián Niño. Un toque táctico que varía detalles pero no lo esencial de este irreverente conjunto blanquiazul.
Y la primera lectura hay que hacerla desde el elogio al rival. Ramis preparó muy bien el choque, sabiendo cómo hacer daño al Málaga desde el origen. Dificultar su salida de balón era el primer mandamiento y, si eran superados, fiarlo todo a su bien trabajada defensa. El plus de la lluvia, además, condicionaba a los de Funes porque añadía un puntito de riesgo e imprevisibilidad.
En un contexto de tanta igualdad, el Málaga se protegió teniendo el balón y apenas sufrió más allá de una ocasión que abortaron entre Herrero y Murillo en primera y segunda instancia.
Estaba siendo el examen más difícil porque el Burgos, por aspecto y desempeño, ha sido de los mejores rivales en aparecer por Martiricos. Así que el poder para desastibilizar debían ponerlo los que tienen el duro. Y en este Málaga no son pocos. Los niños tienen calidad y también el atrevimiento, amén de la confianza que dan los resultados.
Incluso ante las altas vigilancias y apoyos del Burgos, fueron capaces de ver el hueco donde no lo había y enhebrar la aguja en los goles de David Larrubia y Chupete. El primero fue una locura, propio de Messis y Lamines. Hizo de una pequeña porción de área una piscina y de la portería un arcoiris. Dejó atrás a Florian Miguel, que ya era difícil. Dónde la puso en el gol, ya es cosa de elegidos.
Todavía con los ecos de la celebración llegó el tanto del pichichi. Parecía que no estaba, pero es un killer. El cambio de orientación previo y el centro de Puga ya eran de nivel. Luego está cómo marcó los tiempos, cómo eligió el lugar exacto para sacar ventaja, cómo se elevó y cómo buscó la parábola imposible para Cantero. Chupete es pata negra.
Avisaba Funes: “El elogio debilita”. También la autocomplacencia. El Málaga podía pecar de soberbia y el Burgos le dejó claro en el 47’ que no iba a rendirse. Y siguió así diez minutos después. El Málaga desperdició un par de llegadas prometedoras y el Burgos casi castiga por medio de David González -que estaba dominando la segunda mitad- y Appin.
Se fue estabilizando el envite. Sin dejar de sentirse cierta amenaza porque el Málaga no metió el culo atrás, Funes dio entrada a Rafa y Ochoa por Dotor y Joaquín. No tardó en tirar otro par. Chupete y Dani Lorenzo dejaron el sitio a Niño y a Dorrio, que se estrenaba en la era Funes tras una larga ausencia por lesión.
El delantero de Rota le puso el sello al partido con el 3-0 después de haberla pedido un par de veces a sus compañeros. Recibió de Ochoa y controló con una y disparó con la otra. Es un pistolero de cuidado. Seis lleva.
Y así, como el que no quiere la cosa, el Málaga se acuesta igualado a puntos con el segundo. Ascenso directo. Como suena. Un flipe bajo la lluvia.
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