Marruecos sacude a Brahim: "¿Quién puede fallar un penalti así?"

El malagueño, devastado tras su error que hubiera dado el título tras 50 años al país vecino

Así fue el penalti

Brahim Díaz, de héroe a villano en Marruecos: Falla un penalti a lo Panenka y Senegal gana la Copa África
Brahim Díaz, de héroe a villano en Marruecos: Falla un penalti a lo Panenka y Senegal gana la Copa África / Efe

Minutos después de haber fallado el penalti que, en el descuento de la final ante Senegal, hubiese dado a Marruecos la segunda Copa de África de su historia, el malagueño Brahim Díaz recibió desconsolado y con lágrimas en los ojos de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el trofeo que lo acredita como máximo goleador del torneo.

El jugador nacido en Málaga, de 26 años, que apostó por un lanzamiento a lo 'Panenka' muy flojo y centrado que fue interceptado sin problemas por Edouard Mendy, pasó de rozar la gloria que hubiese supuesto su tanto a ver como, tras llegarse a la prórroga, Senegal les arrebataba el título ante los 69.500 espectadores que abarrotaban las gradas del estadio Príncipe Moulay Abdallah de Rabat y que no se creían lo que estaban viendo.

Tras la final, el malagueño recibió, cariacontecido y con la mirada perdida, la bota de oro que le entregó Infantino, quien también premió al senegalés Sadio Mane como Mejor Jugador del torneo, al marroquí Yassine Bono como mejor guardameta y a la selección anfitriona por su juego limpio, en un trofeo que recogió Hakimi

El entrenador de la selección marroquí, Walid Regragui, considera los 10 minutos que estuvo detenido el juego en la final de la Copa África, después de que el árbitro señalase un penalti a favor de su equipo y los jugadores senegaleses abandonasen el campo en señal de protesta, "desestabilizó" al madridista Brahim Díaz, que falló la pena máxima lanzada a lo Panenka.

El árbitro Jean-Jacques Ngambo, de la República Democrática del Congo, señaló un penalti a favor de Marruecos en el minuto 95, lo que provocó que el técnico senegalés instase a sus jugadores a retirarse de la cancha. Volvieron 10 minutos después, Brahim falló y, en la prórroga, Senegal se impuso gracias a un gol del centrocampista del Villarreal Pape Gueye. Regragui señaló, en la rueda de prensa posterior al partido, que el fallo del penalti de Brahim fue un punto de inflexión: "Es el primer lanzador del grupo; el largo parón lo desestabilizó", justificó.

"Es muy duro. Hemos estado a apenas un minuto de ser campeones de África. El fútbol es cruel a veces", lamentó. El técnico asumió "la responsabilidad completa" por la derrota marroquí. "Los jugadores lucharon a muerte. Cualquier elección se critica si el resultado es negativo. Hay que aceptar el fracaso para volver más fuertes. No me escondo detrás de nadie. La responsabilidad es mía como entrenador", dijo.

Regragui, que evitó hablar de dimisión, lamentó la grave lesión de Hamza Igamane, que obligó a Marruecos a jugar con diez jugadores la segunda parte de la prórroga y probablemente tenga roto el ligamento cruzado.

La noche lluviosa acentuó el silencio en las calles de Rabat, donde se veía a grupos de personas regresar a sus casas frustrados, varios de ellos criticando el penalti fallado por Brahim Díaz. "Esto no es una selección, ¿quién puede fallar un penalti así? ¿Por qué no lo lanzó En-Nesyri? Le dio el balón en la mano, estamos enfadados. El partido era nuestro", lamentó un aficionado en el centro de Rabat.

Pese a la frustración generalizada, algunos aficionados optaron por celebrar el recorrido del equipo y se pudo ver a un pequeño grupo recorriendo la avenida Mohamed V de Rabat, con música, bocinazos, en un ambiente más festivo pero resignado. La tensión que se produjo en el partido no se trasladó a la calle donde se pudo ver a algunos aficionados marroquies y senegaleses celebrando juntos.

Sin embargo, numerosos seguidores marroquíes denunciaron en redes sociales la actitud de la selección senegalesa durante el tiempo añadido, cuando varios de sus jugadores se retiraron momentáneamente del terreno de juego para protestar por la decisión arbitral y también criticaron el comportamiento de parte de la afición senegalesa, que intentó invadir el campo y protagonizó incidentes con los agentes de seguridad. Tras la derrota, el rey Mohamed VI envió un mensaje a los jugadores marroquíes felicitándoles por "la perseverancia, la seriedad y el espíritu colectivo" que demostraron y el apoyo de la afición marroquí.

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