El ayatolá Ali Reza Arifi asume el poder en Irán tras la muerte de Ali Jamenei

Un triunvirato de transición gobierna la República Islámica hasta que la Asamblea de Expertos elija al nuevo líder supremo del país

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Fieles despiden a Ali Jamenei en la plaza Enqelab en Teherán.
Fieles despiden a Ali Jamenei en la plaza Enqelab en Teherán. / ABEDIN TAHERKENAREH
Redacción

02 de marzo 2026 - 06:58

La República Islámica de Irán ha activado su protocolo constitucional de sucesión tras confirmarse el fallecimiento del ayatolá Ali Jamenei, líder supremo del país durante más de tres décadas. El régimen iraní ha designado un triunvirato de transición encabezado por el ayatolá Ali Reza Arifi, un clérigo cercano al fallecido dirigente que había consolidado su influencia en los últimos años como posible sucesor. Este órgano provisional compartirá las responsabilidades de gobierno hasta que la Asamblea de Expertos, compuesta por 88 clérigos y juristas, designe al próximo líder supremo de forma definitiva.

Minutos después de que la televisión estatal confirmara la muerte de Jamenei, las autoridades iraníes anunciaron la formación del triunvirato para evitar cualquier vacío de poder que genere inestabilidad en un momento crítico, con el país inmerso en tensiones militares con Israel y Estados Unidos. Según establece la constitución iraní, el actual presidente, el reformista Masoud Pezeshkian, compartirá las funciones ejecutivas con el jefe de la judicatura, Gholamhossein Mohseni, un perfil de línea dura que ha sido responsable de la represión de las protestas antirrégimen registradas en enero pasado, cuando prometió que no habría "clemencia" para los manifestantes. La figura más relevante del triunvirato es, sin embargo, el ayatolá Ali Reza Arifi, quien tomará las decisiones en los grandes asuntos de Estado durante este periodo transitorio.

El nombramiento de Arifi no ha sorprendido a los analistas que siguen la política iraní, aunque se trata de una figura prácticamente desconocida fuera de los círculos de poder de Teherán. Durante las últimas dos décadas, este clérigo ha construido meticulosamente su influencia bajo la tutela directa de Ali Jamenei, posicionándose como uno de los hombres de mayor confianza del líder supremo fallecido. Su ascenso al poder provisional marca un momento crucial para la República Islámica, que afronta desafíos tanto internos como externos en medio de crecientes protestas sociales y un contexto geopolítico particularmente complejo en Oriente Medio.

Trayectoria y ascenso del ayatolá Ali Reza Arifi

Nacido en 1959 en la ciudad de Yazd, en el centro de Irán, Ali Reza Arifi siguió los pasos de su padre al dedicarse al estudio de la teología islámica. Su formación como clérigo tuvo lugar en la ciudad sagrada de Qom, el principal centro de estudios religiosos chiís del país, donde entró en contacto con los círculos revolucionarios que transformaron Irán bajo el liderazgo de Ruholla Jomeini. Diversos medios locales apuntan que el padre de Arifi mantenía una relación de amistad cercana con el fundador de la República Islámica, lo que facilitó los primeros contactos del joven clérigo con las estructuras del nuevo régimen instaurado tras la revolución de 1979.

No obstante, su verdadero ascenso en el aparato estatal no comenzó hasta que Ali Jamenei asumió el liderazgo supremo en 1989, tras la muerte de Jomeini. Con apenas 33 años, una edad inusualmente temprana para tal responsabilidad, Arifi fue seleccionado personalmente por Jamenei para dirigir la oración de los viernes en su ciudad natal, un cargo que requiere credenciales religiosas y políticas significativas. Este nombramiento fue el primero de una larga serie de designaciones que evidenciaron la confianza que el líder supremo depositaba en el joven clérigo, ampliando progresivamente su esfera de influencia dentro de las complejas estructuras de poder iraníes.

La universidad Al Mustafa y la expansión ideológica

A mediados de la década de 1990, Arifi recibió uno de sus encargos más importantes: la presidencia de la universidad internacional de Al Mustafa, situada en Qom. Esta institución educativa había sido creada por el propio Jamenei con un doble propósito estratégico: expandir su interpretación particular del islam chií más allá de las fronteras iraníes y ejercer un mayor control sobre la formación de nuevos clérigos, asegurándose de que hombres de confianza ocuparan posiciones clave en la jerarquía religiosa del país.

Bajo la dirección de Arifi, la universidad Al Mustafa experimentó una transformación significativa, convirtiéndose en una auténtica cofradía con decenas de seminarios repartidos no solo por todo el territorio iraní, sino también en otros países con comunidades chiís significativas. En estos centros se instruía a clérigos según la visión de Teherán y, por extensión, según los preceptos establecidos por Jamenei. Esta red educativa permitió a Irán proyectar su influencia ideológica en la región, formando a líderes religiosos afines al régimen que posteriormente ocuparían posiciones de relevancia en sus países de origen.

Del fracaso electoral al Consejo de Guardianes

A principios de los años 2000, Arifi intentó dar el salto a la política electoral presentándose como candidato parlamentario, pero su intento de obtener un escaño fracasó. Sin embargo, este revés no significó el fin de su carrera política. Al contrario, Jamenei rescató rápidamente a su protegido del olvido asignándole un puesto en el Consejo de Guardianes, un órgano de seis miembros que ostenta la última palabra en las decisiones de Estado más trascendentes, incluyendo la formulación y aprobación de leyes, la aceptación o rechazo de candidatos parlamentarios y, crucialmente, la supervisión de la elección de la Asamblea de Expertos.

Este nombramiento situó a Arifi en el corazón del sistema de toma de decisiones de la República Islámica, otorgándole un poder de influencia considerable sobre los asuntos más sensibles del país. Su posición en el Consejo de Guardianes le permitió establecer contactos con otras figuras clave del régimen y consolidar su reputación como hombre leal a los principios del sistema, al tiempo que desarrollaba una comprensión profunda de los mecanismos del poder iraní.

La muerte de Raisi y el ascenso definitivo

Cuando el expresidente Ebrahim Raisi, considerado hasta entonces el principal candidato a suceder a Jamenei, murió en un accidente de helicóptero en mayo de 2024, varios medios de comunicación iraníes y observadores internacionales comenzaron a especular sobre la creciente figura de Arifi. Los analistas sugieren que durante el último lustro, Jamenei había intensificado deliberadamente los esfuerzos para impulsar el perfil público de Arifi como posible sucesor, asignándole tareas de mayor visibilidad.

En este contexto, Arifi comenzó a realizar labores diplomáticas, reuniéndose con líderes de otros países y actuando como emisario del líder supremo en diversos foros internacionales. Paralelamente, llevó a cabo visitas a zonas humildes de Irán con el objetivo de extender la palabra del líder supremo y conectar con sectores populares, una estrategia destinada a construir una base de apoyo más amplia más allá de los círculos de poder religiosos tradicionales.

Perfil ideológico y posicionamiento político

Pese a su perfil eminentemente religioso y su formación como clérigo, Arifi ha elogiado públicamente en numerosas ocasiones el papel de las instituciones militares iraníes, mostrando una particular fascinación por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, las fuerzas armadas de élite que expandieron los tentáculos de la influencia iraní por toda la región bajo el mandato de Jamenei. Esta afinidad con el estamento militar resulta significativa, dado que los Guardianes de la Revolución no son únicamente una fuerza armada, sino también un actor económico y político de primer orden en Irán.

Los medios locales definen a Arifi como un dirigente "pragmático", con una línea ideológica muy similar a la de su mentor y predecesor. En el terreno de la política internacional, mantiene las tradicionales divisiones teológicas del islam y guarda una profunda desconfianza hacia Arabia Saudí, uno de los principales actores regionales y rival histórico de Irán por la hegemonía en Oriente Medio. Esta postura sugiere que, de consolidarse definitivamente en el liderazgo supremo, Arifi continuaría las políticas exteriores establecidas por Jamenei, manteniendo el apoyo a los llamados "ejes de resistencia" en la región.

¿Quién es el ayatolá Ali Jamenei?

Ali Jamenei fue el segundo líder supremo de la República Islámica de Irán, cargo que ocupó desde 1989 hasta su fallecimiento. Sucedió al ayatolá Ruholla Jomeini, fundador del régimen teocrático iraní tras la revolución de 1979. Durante sus más de tres décadas al frente del país, Jamenei consolidó el sistema de gobierno teocrático y expandió la influencia iraní en Oriente Medio mediante el apoyo a grupos armados y gobiernos afines en Líbano, Siria, Iraq y Yemen. Su mandato estuvo marcado por tensiones constantes con Occidente, especialmente con Estados Unidos e Israel, así como por periódicas protestas internas contra el régimen que fueron sistemáticamente reprimidas.

¿Qué es la Asamblea de Expertos de Irán?

La Asamblea de Expertos es un órgano constitucional iraní compuesto por 88 clérigos y juristas islámicos elegidos por sufragio popular cada ocho años. Su función principal es seleccionar y supervisar al líder supremo del país, quien ostenta la máxima autoridad política y religiosa en la República Islámica. Este organismo también tiene teóricamente la potestad de destituir al líder supremo si considerase que no cumple adecuadamente con sus responsabilidades, aunque en la práctica este mecanismo nunca se ha activado. Los candidatos a formar parte de la Asamblea deben ser previamente aprobados por el Consejo de Guardianes, lo que garantiza que solo clérigos leales al sistema puedan acceder a este órgano.

¿Qué funciones tiene el líder supremo de Irán?

El líder supremo de Irán es la máxima autoridad política y religiosa del país, con poderes que superan ampliamente los del presidente de la República. Entre sus funciones se encuentran el nombramiento de los comandantes de las Fuerzas Armadas y del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, la aprobación de candidatos presidenciales, el nombramiento del jefe del poder judicial y la supervisión de la política exterior y de defensa. También controla los principales medios de comunicación estatales y tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado considerados estratégicos. Este sistema de gobierno, conocido como velayat-e faqih o "tutela del jurista islámico", sitúa al líder supremo por encima de todas las instituciones democráticas del país.

¿Cómo afecta esta transición a la estabilidad regional?

La transición de liderazgo en Irán se produce en un momento particularmente delicado para la estabilidad de Oriente Medio. El país mantiene tensiones militares activas con Israel y Estados Unidos, mientras continúa su apoyo a grupos armados en Líbano, Siria, Iraq y Yemen. Los analistas internacionales observan con atención si el nuevo liderazgo mantendrá las políticas de confrontación con Occidente o si podría producirse algún tipo de apertura diplomática. La designación de Arifi, considerado un continuista de la línea de Jamenei, sugiere que no se esperan cambios significativos en la política exterior iraní a corto plazo, lo que podría mantener la tensión regional en niveles elevados durante los próximos meses.­

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