Cultura

Chucho Valdés, decano del jazz

  • El pianista cubano actuará esta noche en el Starlite Festival de Marbella El ganador de ocho Grammys presenta su último trabajo discográfico titulado 'Border-Free'

El talento de Dionisio Valdés, conocido como Chucho en el universo del jazz, va más allá de las distinciones y los Grammy de su carrera. Va en la sangre y, como suele decir de los genios, en las entrañas. No en vano, el hijo del legendario pianista Bebo Valdés, ha conseguido convertirse en el perfecto decano de su disciplina. Como muestra, el cubano hará gala de su último trabajo discográfico Border-Free esta noche en el Starlite Festival de Marbella.

Con Border-Free (Sin Fronteras), Chucho muestra su plenitud como pianista, compositor y líder del jazz. Al frente de los Afro-Cuban Messengers, un espectacular quinteto de jóvenes músicos cubanos, Chucho invita al oyente a una búsqueda musical que trasciende estilos y tradiciones. En él, el jazz contemporáneo y la música clásica más tradicional se ajustan a la perfección. Partiendo de un jazz de la madre Cuba, la transversalidad de Chucho en Border-Free no conoce límites. "Desde que era estudiante he tenido esta idea de tomar elementos diferentes, mezclarlos y ver qué pasaba. Y me encanta, porque es una búsqueda que te obliga a investigar y estudiar. No todo es música afro-cubana. Yo siempre estoy buscando cosas nuevas", explica el cubano sobre este último álbum.

No es la primera vez que Málaga sucumbe ante el potencial de Chucho. El pianista ya se ha convertido en una figura indispensable en la provincia debido al retiro profesional de su padre Bebo en Benalmádena, donde permaneció hasta poco antes de su muerte el pasado año. De la misma forma, Chucho y Bebo Valdés han escrito una página en la historia musical de Málaga gracias actuaciones muy recientes en el Portón del Jazz de Alhaurín de la Torre.

La ciencia de Chucho viene de lejos. El cubano recibió el espíritu del jazz desde la cuna: su padre ya era compositor y director de la orquesta Ramón 'Bebo' Valdés y su madre, Pilar Rodríguez, cantaba y tocaba el piano. En tal atmósfera, no sorprende que con tan solo tres años aprendiera a tocar el piano de oído. Y afortunadamente desde entonces no ha parado. "En casa mi padre tocaba discos de Ellington, Count Basie, Glen Miller. Fui un privilegiado. Bebo era el pianista en el Tropicana y así pude conocer ver verdaderas leyendas del jazz en persona. Él me llevó a ver a Nat King Cole, Erroll Garner y Sarah Vaughan cuando yo era aún un niño que estudiaba música. No se imaginan el efecto que eso tuvo en mi vida. Enorme. Fue mágico". No en vano, la pasión de Chucho por la música no tardaría en materializarse. Con tan solo 15 años, ya tenia su propia banda, haciendo sus primeros ensayos en hoteles y teatros de La Habana. Sin embargo el jazz tenia reservado un importante hueco para Chucho. En 1973 forma Irakere, ofreciendo una explosiva mezcla de jazz, rock, música clásica que sitúa en el mapa una amplia gama de música tradicional cubana. No obstante, hasta 2005 que abandonó la formación, el talento como pianista de Chucho era desconocido por todos."Veinticinco años con una misma banda es mucho tiempo, " dijo Chucho en su momento. "Mi trabajo como pianista y solista se diluye en Irakere"

Ahora en solitario y con Border-Free, Chucho esta noche hará las delicias del público marbellí, derribando las fronteras que se crucen a su paso en la cantera del Starlite. Sean del tipo que sean, el alcance de Valdés promete ser imparable.

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