La muerte de Ramoncín
Francisco Lombardi, Premio Retrospectiva del Festival de Málaga: "Trato de generar un pensamiento crítico en el público que va al cine"
El director de cine peruano también presentará su última película en coproducción con España, 'El corazón del lobo'
El Festival de Málaga homenajea a las playas de la ciudad en forma de comic en el cartel de su 29ª edición
El director de cine Francisco Lombardi (Tacna, Perú, 1949) vuelve en la 29 edición del Festival de Málaga para recibir el Premio Retrospectiva, en colaboración con este periódico, un reconocimiento a una trayectoria clave del cine latinoamericano y a su relación estrecha con el cine español. Lombardi, distinguido en dos ocasiones con la Concha de Plata al mejor director en San Sebastián, cuenta con más de un centenar de premios y una filmografía enfocada en el análisis de los conflictos sociales y humanos. También presenta El corazón del lobo, una película clave para la historia de su país que le sirve para reflexionar sobre la necesidad de producir un cine capaz de enganchar al público sin renunciar a provocar un pensamiento crítico.
Pregunta.¿Cómo siente este reconocimiento a su trayectoria?
Respuesta.Muy honrado. Tengo una relación bastante cercana con el cine español, de manera que recibir un reconocimiento allá es muy grato para mí. De hecho, he hecho muchas películas en concurso con España, he estado en festivales españoles muchas veces, he ganado el premio de Mejor Director a la Concha de Plata en San Sebastián dos veces, películas mías han participado varias ahí en San Sebastián, en Valladolid, en Málaga... Siento el premio muy cercano y, de verdad, muy honrado.
P.O sea, que ya conocía el Festival de Málaga.
R.Sí, una película mía que se llama Mariposa negra estuvo en el festival en 2007.
P.Vuelve casi dos décadas después. ¿Cómo cree que ha cambiado la industria del cine?
R.Mi referencia fundamentalmente es en Perú. Aquí se ha vuelto mucho más difícil hacer cine a pesar de que las nuevas tecnologías aparentemente facilitan mucho la producción. El cine en general creo que está pasando una etapa complicada en cuanto al tema de la exhibición y de la difusión. Por otro lado, impresionante en el tema de la producción. Se está haciendo muchísimo cine, además de calidad en muchísimos países. Cada vez es más difícil seguir la trayectoria de algunos directores que no le interesan y de tantos nuevos talentos que surgen en todos lados, a partir un poco de las ayudas que se han empezado a dar más o menos en todos los países. El cine como elemento de identificación nacional, es un tema que ha calado mucho en todos lados. Ahora el cine es muy oficiado en muchos lugares por ayudas estatales y eso hace que se haga mucho cine, hay mucho para ver y creo que está pasando por una etapa creativa muy interesante con las dificultades, como digo, de la difusión.
P.Antes ha nombrado lo de las tecnologías. ¿Cree que la inteligencia artificial va a cambiar la forma de contar historias?
R.La inteligencia artificial fundamentalmente lo que va a dar son probablemente elementos, herramientas, para que mucha gente pueda apoyarse en inteligencia artificial para hacer cosas. Pero no es que la inteligencia artificial vaya a aportar grandes novedades a nivel creativo. Lo que sí va a hacer es, seguramente, a nivel de la producción, a nivel de elementos de la puesta en escena y ese tipo de cosas. Va a haber mucha influencia. Pero en la parte creativa, a nivel de expresión, no creo que haya demasiada.
P.Sus películas suelen abordar conflictos sociales, temas más humanos, cercanía con el espectador. ¿Cómo llega a tratar esos temas?
R.Cuando yo era un adolescente y quería hacer cine, en Perú no había forma porque no había ninguna industria, entonces mi principal motivación para vincularme al mundo del cine era introducirme, incorporarme de alguna manera a ese mundo de fantasía que era el cine. Yo vivía en una provincia en Perú, en Tacna, en una ciudad que era muy pequeñita en esa época y ahí no había más distracción que la del cine, entonces en medio de la opacidad de la vida diaria y de la rutina de la provincia, el cine era como una ventana a un mundo de fantasía, a un mundo distinto y yo quería entrar en ese mundo distinto. Cuando me vine a Lima, ya más adolescente mayor, surgió la posibilidad de irme a estudiar cine y me fui a estudiar cine y me tocó estudiar en la Escuela de Cine Santa Fe en Argentina, que era una escuela de cine documental y eso cambió mucho mi perspectiva de lo que yo quería hacer. Me metí mucho más en un cine más cercano al realismo, más cercano a lo que ocurría en mi entorno. Cuando empecé a hacer cine, lo que más me interesó inicialmente era contar historias que tuvieran que ver con los temas sociales. En esa época todavía se hablaba del cine comprometido. Siempre he tenido la tentación, tal vez por mi cercanía a la literatura y a la ficción, de contar historias y de hacer películas en las cuales los personajes individuales tengan alguna importancia, tengan alguna trascendencia sobre el aspecto social. Siempre enmarcando las historias en un determinado contexto social, pero poniendo atención sobre todo en las conductas individuales. A partir de eso, ha habido etapas diferentes, aproximaciones a la realidad. Etapas en las cuales la parte social era muy fuerte, muy influyente, incluso las cosas que estaban ocurriendo en Perú, en el mismo momento que ocurrían, como fue el caso de La boca del lobo, hasta la última película que se va a presentar ahora en Málaga, que es una película sobre Sendero luminoso, pero pasado 20 años de que ese grupo no se extinguiera, porque hoy existe de alguna manera muy reducido, pero una mirada distinta 20 años después de lo que fue La boca del lobo, que es El corazón del lobo, la película que acabo de terminar. Y junto a eso, películas que tienen que ver también con temas un poco más individuales. El tema de la corrupción, por ejemplo, una película que hice en el año 2003 que estuvo en la competencia de San Sebastián que se llama Ojos que no ven. O en el mundo del periodismo, cuando en Tienda roja. Dentro de la gama de diferentes películas que he hecho, siempre ha habido un entorno importante para darle un contexto social a las historias, pero sobre todo mirar un poco el individuo y sus problemas.
P.Ha nombrado la película que va a presentar en Málaga. ¿Puede contar algo de ella?
R.El corazón del lobo se conecta con La boca del lobo, la película que hice en 1989. Muestra mi permanente preocupación por la historia de la violencia en Perú, no toda la etapa de Sendero Luminoso, la guerra antisubversiva, que es una etapa de la historia de Perú terriblemente dolorosa, pero que es una fuente de inspiración enorme para contar historias. En los conflictos armados como el que ocurrió en Perú, se presentan tragedias tan grandes que es imposible no conmoverte y no tratar de alguna manera de comunicarlas a la audiencia. Encontré un libro para esta película nueva, que contaba la historia real de un niño de una comunidad amazónica que fue secuestrado, como muchas comunidades amazónicas de esa época, por los enemigos. Luego del secuestro, incorporado al movimiento, obligado un poco a participar de lo que era Sendero Luminoso. El autor de El miedo del lobo, Carlos Enrique Freyre, cuenta esta historia con mucho detalle de cómo fueron los 10 años de ese niño. Esto me permite a mí introducirme en el mundo un poco desconocido del día a día de Sendero Luminoso, que es algo que siempre ha sido un poco misterioso, de entender cómo un grupo de personas tan amplio pudo incorporarse a una ideología tan cruel, tan terrible. Lo llevó a incorporarse a un grupo que cometió atrocidades como la que cometió Sendero. Ese mundo, ese día a día, muy poco explorado, es muy desconocido, y sobre eso trata el libro, y sobre eso trata la película. He hecho una adaptación del libro, la historia de Quiles, sus 10 años dentro de Sendero Luminoso, y cómo él, en su afán de liberarse, su lucha por salir de ahí... Mientras tanto, vamos conociendo cómo era el día a día de Sendero.
P.Llega bastantes años después de la primera entrega y como ha pasado tanto tiempo y ha habido opiniones de todo tipo, ¿cómo gestiona el feedback de la audiencoa? ¿Influye en su manera de dirigir?
R.Tengo una tendencia un poco natural de hacer películas que conecten con el público. Trato de hacer un cine, no sé si de autor, pero un cine que sea de expresión personal, pero intentando siempre comunicarme con una audiencia relativamente grande, porque tal vez mi aspiración mayor es que en una sociedad tan poco informada como la de la opinión pública peruana, un país con diferencias sociales muy grandes, pero lo que conmueve más, lo que importa más es la diferencia de oportunidades que existe. Hay muchísima gente que está muy desconectada de la realidad y eso te hace interpretar, te hace comprender cómo Perú ha pasado por algunas situaciones muy curiosas y terribles como la actual, que los últimos cuatro presidentes que han habido en Perú están todos en la cárcel y que ha habido una cantidad enorme de presidentes en los últimos ocho años. En esa vorágine de inestabilidad política, fundamentalmente porque hemos elegido mal, hay una gran falta de información. Entonces, para mí es importante siempre, en la medida de lo posible, tratar de generar un pensamiento crítico en el público que va al cine y ese es mi objetivo, aparte de contar historias, de mi necesidad de hacer cine. Eso hace que mis películas siempre intenten ser películas de alguna manera generando un cine popular, es decir, un cine que pueda ser asistido por audiencias más o menos masivas. El corazón del lobo es una película que dentro de un mundo de exhibición que es muy duro para el cine nacional, en general y en el mundo, para los cines locales, hemos llevado casi 100.000 espectadores en esta película, lo cual es una cifra importante para Perú, sobre todo por el tema, que no es un tema nada complaciente, es una historia que toda la gente quiere olvidar, y que yo creo que es imposible olvidarla porque lo que precisamente he intentado es recuperar la memoria de lo que fueron esos años para tratar de no olvidar eso y no cometer los errores que se han cometido.
P.Si pudiera dar un mensaje a las nuevas generaciones de cineastas que están saliendo ahora al mercado, ¿cuál sería?
R.Una cosa que me parece importante es que haya siempre pluralidad de opciones, que sean películas diferentes, que sean distintas unas de otras, que todas las voces tengan un espacio. Me preocupa particularmente que, en términos generales, hay una tendencia en los jóvenes a hacer películas que se miran un poquito al ombligo, un cine de autor, a lo mejor muy hermético, que ha permitido que la ya hegemonía del cine norteamericano que invade todas las pantallas del mundo, tenga inclusive ahora más facilidades precisamente porque mucho del cine valioso, importante, interesante que se hace hoy día, se hace un poquito de espaldas a tratar de conquistar audiencias. A mí me parecía importante intentar encontrar ese punto medio de hacer un cine de autor, un cine de expresión personal, con un cine que tenga capacidad de comunicarse. Ese sería mi mensaje como preocupación de lo que hay hoy en el cine.
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