lírica

La revolución según Sorozábal: ganó el canto

  • El estreno de 'Katiuska' en el Teatro de la Zarzuela se saldó con ovación para Carlos Álvarez y Ainhoa Arteta

Ainhoa Arteta y Carlos Álvarez, ayer, en el Teatro de la Zarzuela, durante la representación de 'Katiuska'. Ainhoa Arteta y Carlos Álvarez, ayer, en el Teatro de la Zarzuela, durante la representación de 'Katiuska'.

Ainhoa Arteta y Carlos Álvarez, ayer, en el Teatro de la Zarzuela, durante la representación de 'Katiuska'. / m. h.

Horas antes del estreno, Carlos Álvarez se refería a la zarzuela como patrimonio al ensalzar los valores del montaje de Katiuska con la que el Teatro de la Zarzuela levantó ayer en Madrid el telón de la temporada. Así fue: quienes asistieron encontraron una monumental puesta en escena y un ambicioso despliegue musical de la partitura de Pablo Sorozábal que permitieron, y de qué manera, asomarse a la zarzuela como un género revestido de la misma dignidad que la ópera en el espectro lírico. El barítono malagueño, metido en la piel de un Pedro Stakov de altísima inspiración conmovedora, se llevó la gran ovación de la noche junto a la otra protagonista de la función, la soprano Ainhoa Arteta, que, únicamente volverá a interpretar a Katiuska hoy viernes (hasta el 21 de octubre serán las cantantes Rocío Ignacio y Maite Alberola quienes se repartan el rol). Pero no anduvo a la zaga el también barítono malagueño Antonio Torres, quien se metió al respetable en el bolsillo en su papel del coronel Bruno. Fue la de ayer una noche de reivindicación de las posibilidades estéticas de la zarzuela, de una vez, como auténtica hermana mayor. Y lo fue con el talento lírico malagueño brillando en toda su plenitud.

La escenografía de Daniel Bianco recreaba con verdadero impacto el contexto escogido por Sorozábal para su historia de amor, la Revolución soviética de 1917, mientras la dirección escénica de Emilio Sagi exprimió hasta el fondo los recursos teatrales de Katiuska con efectos sorprendentes. La labor de Guillermo García Calvo en la tarima ante la Orquesta de la Comunidad de Madrid y el Coro del Teatro de la Zarzuela hizo de la obra de Sorozábal todo un arte mayor. Para el recuerdo.

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