Donde se pace

01 de marzo 2026 - 03:08

Se es de donde se pace, no de donde se nace”. Lo del linaje tiene su aquel, pero buscarse las habichuelas pesa más. O como matiza el Centro Virtual Cervantes: “No con quien naces, sino con quien paces”. La importancia de las compañías, vaya.

Viene esto a cuento del 28-F, el día en que los andaluces —también los de adopción— le dan al mollete con aceite de oliva virgen extra. La última encuesta del Centro de Estudios Andaluces expone que el 90,7% de los locales presume de serlo y que casi el 60% se siente tan español como andaluz. El principal elemento identitario, según esa misma muestra, es el acento. Lo paradójico es que el 42% de los encuestados cree que en el resto de España se habla mal de Andalucía precisamente por eso. Mi teoría: envidia a eso que llaman “alegría de vivir” y a esa manera estoica de asimilar las penas con humor y sin pamplinas. Con excelentes perspectivas demográficas: 10 millones de habitantes para 2050.

Cuando aterricé por Cenacheriland en 1988, tuve que hacerme con un ejemplar del Vocabulario Popular Malagueño de Juan Cepas. Cuestión de supervivencia profesional. Pero con Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén y Sevilla pasa lo mismo: ocho provincias, ocho maneras de merendarse las letras en función del paisaje y el paisanaje. No es que se raspen las sílabas del final, es que a veces se estiran o se inventan. La península Ibérica tiene una orografía muy montañosa en la que las hablas varían por comarcas.

Por eso, en cada berrea electoral nos prometen crear la Academia de la Lengua Andaluza. La propuesta va y viene, como si el Centro Andaluz de las Letras no cumpliera con su labor —fomentar lecturas, apoyar la escritura, mantener vivo el patrimonio—. La moda de crear nuevas poltronas vernáculas prolifera: Asturias, Castilla y León, Huesca… Siempre con la sospecha de que son más una agencia de colocación que una necesidad urgente.

El andaluz, de momento, no tiene reglamento ni sillones numerados. Tiene hablantes, un acento que une y crece. Al fin y al cabo, se es de donde se pace. Y aquí pacemos a diario de momento, comiéndonos el mollete y la mollera turística como los pulpos, viendo que el sol del tren AVE sale por Antequera en autobús.

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