Mesa 8
Juan López Cohard
Tragedia en el tren
Es triste levantarte y encontrarte con todas las portadas de la prensa como esquelas funerarias. A las diez de la mañana del lunes 19, iban contabilizados 39 cadáveres, cifra que probablemente no será la definitiva, a los que hay que añadir más de 150 heridos. El accidente tuvo lugar la tarde-noche del 18 de enero de 2026 cerca de Adamuz, un municipio de la provincia de Córdoba, sobre la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Un tren Iryo que circulaba desde Málaga hacia Madrid con alrededor de 300 pasajeros a bordo descarriló, al parecer al entrar en la zona de desvíos cerca de Adamuzl, saliéndose de la vía parte de su composición que acabó invadiendo el carril contiguo. Por este carril circulaba en sentido contrario un tren de Renfe Alvia, procedente de Madrid con destino Huelva, con alrededor de 200 pasajeros, produciéndose la trágica colisión. Curiosamente, y según las autoridades, el suceso ocurrió en un tramo recto de vía, recientemente renovado, la obra finalizó en 2025, lo que es sorprendente, ya que los descarrilamientos en este tipo de tramo son muy poco habituales
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el accidente como “tremendamente extraño y difícil de explicar”, porque el tren implicado era relativamente nuevo y la vía había sido recientemente renovada. A su vez, ha anunciado la creación de una comisión independiente de investigación para esclarecer la secuencia exacta de fallos que llevaron al descarrilamiento. Sin embargo, se sabe que, en estos últimos meses, el gestor de infraestructuras Adif había reportado varias incidencias técnicas (como problemas con señalización o catenaria) en el tramo cercano a Adamuz, aunque no estaban claramente vinculadas con la tragedia y siguen bajo examen.
No es momento de buscar culpables, y es execrable hacer política con el accidente, aunque estoy seguro que, a sensu contrario, Oscar Puente ya estaría culpando al PP, a VOX y a Juanma Moreno. Pero no, ahora son momentos de volcarse todo el mundo en ayudar y consolar a los familiares de las víctimas, de investigar lo que ha pasado, para saber por qué ha pasado y poner remedio para que no vuelva a pasar. Aunque, hágase lo que se haga, nunca estaremos libre de un accidente o un error humano. Si bien, de los accidentes Dios nos libre, pero los errores humanos han de pagarse judicial y políticamente. Y, en el caso del funcionamiento de Adif y Renfe, llevamos muchos años sufriendo incidencias sin que nadie haya pagado por ello, y Oscar Puente está el primero en la lista. Esperemos que las investigaciones señalen responsabilidades por si esta tragedia pudiera haberse evitado. Descansen en paz los fallecidos, sánense los heridos, y vaya nuestro más sincero pésame a los familiares de las víctimas.
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