La tribuna

Sacar pecho

Sacar pecho
Yolanda Ortiz Mallol
- Fiscal

Siempre me ha gustado pillar conversaciones al vuelo. Sumas tres o cuatro frases entrecortadas a lo largo de un paseo y consigues una historia como mínimo singular. Es lo más parecido a cuando, de pequeña, te decían en el colegio que escribieras un cuento a partir de cinco palabras. Casa, arcoíris, rana, sombrero, acerico. ¿Qué más se necesita? En este caso voy sentada en el tranvía y decido pegar oído. “Que no, que no, que así no se puede vivir en una ciudad. Casi acabamos de comernos las uvas y ya tenemos aquí lo de este domingo. En ná la primera en La Campana, y seguro que nos meten después otra carrera solidaria. Y cuando menos te lo esperas, otra vez las lucecitas”. “Pero, ¿qué hay este domingo?”, pregunta el segundo. “Llevan días anunciándolo, la manifestación por el día de la mujer. Como si fueran pocas y no estuviesen ya en todas partes. Pues nada, siguen necesitando, al parecer, su día. De lo que se trata es de paralizar otra vez la ciudad”.

Me corrijo el impulso a medio trayecto, pero me entran ganas de volverme y regalarles unos cuantos motivos. Decirles, por ejemplo, que el 14,5% de las mujeres que han tenido pareja ha sufrido violencia física; esto significa 1.793.385 mujeres. Que el 15,6% ha sido víctima de violencia económica, yendo a la cabeza las pensionistas y amas de casa, y que el 14,8% de las mujeres de entre 16 y 24 años manifiesta haber sufrido miedo de sus parejas pasadas o presentes; son 205.000 rostros sin una arruga todavía por la edad y ya con marcas de vida. Frente a ellas, sin embargo, el 65% de los hombres jóvenes (entre 18 y 24 años) considera que las desigualdades de género son pequeñas o inexistentes. Nada es gratuito.

También querría recordarles a mis vecinos de vagón que, entre 2023 y 2025, 155 mujeres fueron asesinadas a manos de sus parejas, y que suman ya diez este 2026, cinco de las cuales nunca habían presentado denuncia previa. “Errata / –escribe Max Aub en sus Crímenes ejemplares– Donde dice/ “la maté porque era mía”/ debe decir / “la maté porque no era mía”.

Pero dejemos la intimidad del hogar y salgamos a la calle, dado que resulta que estamos “ya en todas partes”. La brecha salarial entre hombres y mujeres en Andalucía, según CCOO, sigue estando por encima del 25%, y la parcialidad constituye un factor determinante. De las sentencias condenatorias dictadas en 2025 por trata con fines de explotación sexual, todas las víctimas eran mujeres; trece de ellas nigerianas en busca de una tierra que resultó, en lugar de prometida, fallida. Y solo hay un hombre entre las 790 víctimas registradas, también por trata sexual, en las diligencias de seguimiento de 2025 de la Fiscalía General del Estado.

Las cifras son siempre frías, hay que reconocerlo, pero tienen una gran virtud: callan las bocas.

Sentada en el trenecito, opto, sin embargo, por callar la mía y ausentarme de una conversación a la que no he sido invitada aunque no me sea ajena. Cierro los ojos y también los oídos a la ignorancia atrevida y en esta tarde cualquiera subo más alto, tal cual hiciera José Hierro. El domingo será el día de reivindicarnos, me digo, de seguir exigiendo igualdad, de reclamar el derecho a caminar sin miedo y sin vergüenza, de enseñarles a nuestras hijas, sobrinas y nietas los pasos que no deben ser desandados. Pero también será el día para festejar. Si se celebra el Día de la Mujer, hagámoslo. Celebrémonos a nosotras mismas, mujeres. Saquemos pecho y aplacemos el resto. Que no nos falte la respiración. Agallas. Pese a todo y contra todo. A pesar de nosotras mismas, agallas, como invocaba Carmen Aranguren.

Ese domingo ha llegado. Está aquí. Y vendrán otros que nos harán más fuertes. Hoy somos una. “Amo a las mujeres desde su piel, que es la mía —escribía Gioconda Belli— / A todas las amo y me felicito por ser de su especie”.

Aunque solo sea por quienes abrieron camino y pagaron por ello. Pan y Rosas, queridas. Pan y Rosas.

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