Coronavirus

Vuelven las calles vacías y los bares cerrados a los pueblos de Málaga por el coronavirus

Una vecina camina por una solitaria calle en Teba Una vecina camina por una solitaria calle en Teba

Una vecina camina por una solitaria calle en Teba / Javier Flores (Teba)

Calles vacías, bares cerrados, silencio y tan solo un vendedor de lotería que deambula por las calles de Igualeja buscando encontrarse con sus clientes y dejar aquellos cupones que son fijos en las viviendas. Así amanecía este domingo Igualeja, una de las localidades de la Serranía de Ronda que se ve afectada por la normativa de la Junta de Andalucía más restrictiva al superar los 1.000 casos por cada 100.000 habitantes, aunque la realidad es que en este municipio de 763 habitantes hay 13 casos activos de Covid 19.

Tal es la situación que es casi imposible encontrarse con alguien y solo se rompe el silencio por la conversación de dos vecinas de balcón a balcón, rememorado las imágenes que se hicieron tristemente famosas durante el confinamiento de marzo, o algún coche aislado que entra o sale del municipio.

Mientras tanto en Teba, aunque el ajetreo en las calles era algo mayor, los vecinos aseguran que se nota una gran bajada de la presencia de vecinos. Así lo aseguraba Francisco Niebla tras el mostrador del asador de pollos que regenta sus padres y que ayer tenía sus fogones a topo de capacidad ante una mayor demanda de pedidos, algo que también creen que se debió al cierre de los bares. “Se ve mucha menos gente por la calle y creo que nos hemos concienciado”, afirmó.

Así se configura una imagen de calles y plazas casi vacías en las que solo se aprecian algunos ancianos tomando el sol o personas que acuden a los comercios para realizar las compras del día para preparar la comida, aunque allí también predomina la incertidumbre ante la evolución de la pandemia.

Por su parte, en Genalguacil, otra de las localidades obligada al cierre de comercios y bares, su alcalde, Miguel Herrera, asegura que los vecinos cumplen sin problema, aunque lamenta que nuevamente se vuelve perjudicar a los más pequeños por el método elegido para realizar la media de cada localidad.

“Aquí solo tenemos tres casos, no creo que el sistema sea justo con los pequeños”, mantuvo Herrera, que aseguró que la situación de los bares y comercios de la localidad ya era muy delicada antes de tener que proceder al cierre total ordenado ahora. Además, lamentó que desde las administraciones se tomen estas decisiones pero no vayan acompañadas de medidas de ayuda.

“Espero que cuando lleguen los fondos se repartan por territorio y no por población”, sostuvo el regidor, lo que vendría a poner el igual de trato a estas poblaciones con las grandes urbes de la costa como se está haciendo en estos para medir la incidencia.

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