Entre bambalinas

Ahora nos toca decidir

  • Sin penas eternas y con el poder puesto en mano de las cofradías, la configuración de la Semana Santa de 2021 se decidirá en las próximas fechas

Un nazareno de Estudiantes, ante las puertas de su casa hermandad. Un nazareno de Estudiantes, ante las puertas de su casa hermandad.

Un nazareno de Estudiantes, ante las puertas de su casa hermandad. / Javier Albiñana

Llegó. Esperado por una inmensa mayoría de personas con los pies en el suelo. En constante búsqueda de resquicios legales de milagroso curandero por unos pocos con intereses particulares. El obispo Jesús Catalá presentó el pasado viernes el Decreto por el que las celebraciones de culto externo quedan suspendidas “sine die”. La Semana Santa se vivirá sin procesiones en 2021.

Con suerte y una amplia dosis de responsabilidad, la venidera Semana Santa será muy diferente a la del pasado año. Las líneas maestras que la Junta de Andalucía de Bendodo acordó con los organismos cofrades andaluces dan una pista de en qué terrenos nos podremos mover y el decreto diocesano aclara más sus límites, por lo que la reunión de febrero es puro papel mojado. Nace ya muerta, sin recorrido porque las decisiones no pasan por San Telmo: el obispo acota, los cofrades deciden (somos soberanos a través del Cabildo), la Agrupación organiza y las instituciones colaboran.

Sobre este escenario, es responsabilidad de las juntas de gobierno aspirar alto y proponer unas vivencias para estar a la altura de las circunstancias. En comunión con los párrocos y rectores de los templos y con las medidas sanitarias muy presentes, evitando ser foco de contagio pero acercando a las imágenes de nuevo a la realidad de los sentimientos que despiertan. Ahora más que nunca, y tras casi un año desde que este mundo cambió, hay quienes necesitan ese calor de nuevo en sus vidas.

Y aunque parezca lo contrario, las imágenes están todo el año en sus capillas y esta vez lo estarán también en sus días de salida. Sí, tenemos cualquier momento para ir a visitarlas, pero será la primera vez en nuestras vidas que las encontraremos de esa manera. Las hemos visto en sus tronos en la calle, entronizados pero en casa por la lluvia e incluso a través del recuerdo en forma de flores durante el confinamiento. Esta vez será también distinto, alcanzará la categoría de excepcional.

Pero como dijo Jesús Saborido al anunciar, en la mañana del Domingo de Ramos del año 2000, que Pollinica no saldría a la calle: “no estéis tristes”. Vendrán muchas más procesiones, de Pasión y de Gloria, con las que recordaremos este tiempo pasado como algo que aparece en nuestra memoria como en los libros de historia: un hecho imborrable, pero cuestión del pasado. Es tiempo de mirar a largo plazo, no queda otra que convivir con unos tiempos de mínimos para afrontar lo que venga. Se quedarán en el cajón guardadas algunas de las iniciativas previstas para los próximos años y el esplendor volverá. De otra manera, con otro ritmo. Más pausado y con atención a los más pequeños detalles otra vez. Nos toca decidir.

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