Semana Santa

Fusionadas, la pasión dividida en cuatro

El Cristo de la Exaltación y la campana de la Virgen del Mayor Dolor en la casa hermandad.

El Cristo de la Exaltación y la campana de la Virgen del Mayor Dolor en la casa hermandad. / Ana Jiménez

El gran bloque pálido con el escudo de San Juan que rompe el skyline cofrade de Málaga cobró vida durante la tarde del Miércoles Santo por segundo año consecutivo. Cuatro tronos encajados entre sus paredes, Azotes y Columna, Exaltación, Ánimas de Ciegos y Mayor Dolor, esperaban bajo las vidrieras que simulan el mosaico del lugar de su antigua salida, la iglesia de San Juan, de donde parten el resto de titulares de las Reales Cofradías Fusionadas.

Las túnicas de diferentes colores comenzaban a sucederse una tras otra llegada la hora de la salida, prevista para las 18:15. Cuatro tronos implicaron dos horas de salidas, que pasaban ante brazos cruzados y miradas cómplices de los hombres de trono de cada uno de ellos.

Con la apertura de las puertas a golpe de guante nazareno, cuatro momentos del pasaje de la pasión quedaron al descubierto ante una Málaga impaciente. A cada trono, un instante y a cada instante una banda que ponía sonido a lo vivido hace más de 2000 años.

El Cristo de Ánimas de Ciegos visto desde el varal. El Cristo de Ánimas de Ciegos visto desde el varal.

El Cristo de Ánimas de Ciegos visto desde el varal. / Ana Jiménez

Los toques de campana de Exaltación, el segundo de los tronos, vinieron de la mano de Juanma Moreno, hermano de la cofradía y hombre de trono de esta misma imagen. Ante la pregunta "¿Qué pesa más, el trono o el cargo?" La respuesta fue tan clara como sus martillazos sobre el metal que parece a su Cristo: "El cargo. El trono pesa mucho pero es solo un día. El cargo es todo el año". Con una amplia sonrisa, dejó el martillo y se unió a sus compañeros de varal, con los que trabajó hombro con hombro durante el recorrido.

Unos fusiles que giraban en el adornaban el fondo habitual del pasillo Santa Isabel, que quedaba a merced de los Paracaidistas, que acompañaban a Ánimas de Ciego a golpe de tambor, corneta y al son de "La muerte no es el final".

Miembros de la Brigada Paracaidista que acompaña a las Cofradías Fusionadas. Miembros de la Brigada Paracaidista que acompaña a las Cofradías Fusionadas.

Miembros de la Brigada Paracaidista que acompaña a las Cofradías Fusionadas. / Ana Jiménez

Los aplausos estallaron con la Virgen del Mayor Dolor, titular mariana de la cofradía en el Miércoles, que acompañada de San Juan daba sus pasos al exterior pasadas casi dos horas después de que saliese el Azotes y Columna. A paso ligero emprendió el mismo camino que el resto de los titulares hacia una Tribuna Oficial repleta de ojos atentos.

La Virgen del Mayor Dolor entra en la calle Cisneros. La Virgen del Mayor Dolor entra en la calle Cisneros.

La Virgen del Mayor Dolor entra en la calle Cisneros. / Ana Jiménez

Con el incienso inundando las calles y la Torre Sur de la Catedral como si fuese una de las cuatro imágenes, se emprendió un camino de vuelta alumbrado por las multitudinarias velas de los penitentes de cada sección y una luna llena que abría de par en par el paso a la pasión dividida en cuatro escenas y recogidas bajo una cofradía.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios