Elan Chalon-Unicaja: Avance a los cuartos de final de la BCL (70-80)

El Unicaja consigue una victoria muy sudada y trabajada en Chalon que le permite acceder de manera matemática a los cuartos de final y jugarse el primer puesto ante el Joventut

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El Unicaja celebra. / BCL

El Unicaja está tieso, físicamente al límite, en uno de los niveles más bajos de baloncesto en esta temporada, con varios jugadores desubicados que han involucionado en vez de progresar. Pero hay una estructura construida, conserva espíritu, dignidad de un bloque campeón que intenta negar la derrota, en la Borgoña lo personificaron esencialmente Nihad Djedovic y Alberto Díaz. Eso le da para sacar partidos, al menos ante rivales como este Elan Chalon (70-80), que este año ha conseguido ganar a rivales importantes. No valdrá esta nivel para siquiera soñar con cotas altas, pero se trata de aguantar el chaparrón, tener instinto de supervivencia. Y no es poco en un equipo que tanto ha ganado. La sufrida y trabajada victoria en Le Colisée permite acceder matemáticamente a los cuartos de final y jugarse el próximo martes el primer puesto del grupo ante el Joventut. Fue un partido de calidad baja, masticado hasta el minuto final, pero sudado y ganado por ley.

Con la baja de Chris Duarte y el regreso capado de Killian Tillie, Ibon debía recomponer la rotación. Está haciendo trabajo de fontanería intenso el vitoriano para frenar las fugas. Los niveles de intensidad eran correctos, pero había desatenciones defensivas un tanto sorprendentes, incluso en jugadores normalmente solventes. Poco a poco fue encontrando ritmo ofensivo, con la premisa de atacar el aro francés. No es el equipo galo un equipo con una gran protección del aro y mucha altura, aunque el físico no falte. Se anotaron tres triples en los primeros ataques, pero después percutía el equipo malagueño para intentar anotar cerca del aro, lo hacía Djedovic un par de veces y era la senda para mandar 15-22 al final del primer cuarto.

Sucedieron unos minutos bastante oscuros, pérdidas constantes y tontas de balón, un parcial de 13-2 para el Chalon (28-24). Balcerowski se había doblado el tobillo en una acción en un rebote, lo que, aunque no esté jugando bien, hacía contener la respiración. Se había perdido actividad atrás y el equipo francés castigaba con muchos puntos en la zona, con el ex ACBJeremiah Hill haciendo mucho daño (12 puntos al descanso). La rotación llevaba, hasta el receso, a Ibon a alternar a los tres bases sin coincidir (Alberto, Perry y Cobbs). Encontró un quinteto más sólido Ibon, con Barreiro y Webb ofreciendo versatilidad y cemento, para contener, aunque se ganaba una técnica por quejarse del oscilante criterio arbitral, sobre todo en el umbral de la falta. Y al descanso (35-37) había un ligero dominio sin tranquilidad.

En el segundo tiempo Ibon ya juntó a bases en pista, teóricamente podía mejorar la fluidez, pero el partido siguió estando en la defensa. Empezó a mejor nivel en la segunda parte el Unicaja, con un Chalon que prácticamente se sostenía en la figura de Hill y el interesante joven base Matheo Leray. Extendió la renta el equipo malagueño hasta la frontera de los 10 puntos, punto a punto, con una bandeja de Djedovic para estirar (45-56). Duele ver a Kendrick Perry, el faro y el emblema en esta época gloriosa, en unos niveles tan bajos de juego, de confianza, de lecturas. Pese a la distancia en el marcador el Unicaja no encontraba la tranquilidad para gestionar bien el partido, con una cantidad de errores extraña, incluso en jugadores extremadamente fiables.

Con 51-59 acababa el tercer cuarto y quedaba el remate. Pero los minutos que siguieron fueron duros, de nivel muy bajo. El Chalon se fue creciendo progresivamente. Con un público animoso, con recursos limitados, pero volvía al partido y Leray empataba a 65 a cinco minutos del final. Había sido un dolor de muelas cada ataque, el Chalon negaba la pintura y los triples no entraban. Encontró, ahora sí, dos tiros libres de Balcerowski, una bandeja en contraataque de Djedovic y un alley hoop de Alberto Díaz para un Webb creciente para adquirir seis puntos de renta que ya fueron definitivos. No es un gran Unicaja desbordante, pero es un Unicaja digno que tiene instinto de supervivencia.

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