Quique Andreu y su puñetazo a Antonio Jurado, fisio del Unicaja: "Nos tiraban mecheros y cigarros encendidos"
"Yo no tenía intención de pegarle a nadie, lo que pasa es que me viene alguien al final de ese partido, me viene por detrás, me coge de la camiseta y me la tira para abajo… yo creo que tuve una reacción natural", se defiende Andreu sobre el episodio en la final del 95
La final que lo cambió todo
La final de la ACB 1994/95 fue histórica en Málaga y en el baloncesto español. El primer no catalán o madrileño que la jugaba desafiaba al poder establecido. Se pasaron algunas líneas en ambientes volcánicos. Uno de los episodios ocurrió en el cuarto partido, después de aquel triple que no entró de Mike Ansley que hubiera dado el título porque el Unicaja dominaba 2-1. Quique Andreu, pívot del Barcelona de la época que no hacía prisioneros, le pegó un puñetazo a Antonio Jurado, fisio del equipo malagueño. Andreu recuerda la historia en una entrevista con Javier Balmaseda Gigantes.
Recuerda Andreu que saltaban chispas con "Alfonso Reyes, la verdad es que… sí que es verdad que es de los pocos jugadores que creo que me han odiado un poco, yo a él no, yo a él para nada. Pero sé que puede que me haya odiado por eso, porque en algún momento nos hemos enzarzado en más de una vez, y ya está. Pero nada más. Lo de la final de liga en Málaga es que fue fatalmente… es que hay que vivir ese partido. Aparte de la tensión y de que todo el mundo esperaba que ganara el Unicaja. Cuando tira Ansley un triple y lo falla, si lo llega a meter hubiera sido campeón el Unicaja", decía el pívot internacional (jugó los Juegos Olímpicos de Seúl y Barcelona).
"Al acabar el partido nos vamos corriendo… en el banquillo nos habían tirado de todo. Mira, recuerdo CDs, recuerdo mecheros Zippo, aquellos que eran de metal y se abrían… muy antiguos, que iba con gasolina. Recuerdo que habían tirado un Zippo al banquillo, aparte de cigarros encendidos porque en aquella época se podía fumar. Nosotros estábamos con la toalla porque tampoco había mampara, o sea, nos habían tirado lo que quisieron. Y acabó y nos fuimos corriendo al vestuario y sacaron el gusano ese de plástico, el túnel de lona para cubrir a los jugadores. Y de repente allí alguien había hecho un agujero y estaba escupiendo, insultándonos, gente del público. Y yo pasé por al lado y dije: “¡Tomaaaa!”. Como diciendo, os jodéis, ¿sabes? Y de repente alguien me cogió por la camiseta y me dijo: “Hijo de puta”. Me tiró la camiseta para abajo, hacia el suelo. Y yo me giré, pensaba que era alguien del público que había venido a agredirme, y le di un golpe a Antonio Jurado, que no sabía que era el fisio en ese momento. Si lo llego a saber, pues igual le digo: “Oye, tío, ¿qué coño haces?”. Pero yo pensaba que me iban a agredir, y antes deque me agredan pues agredí yo. Le di un puñetazo y ya está, y se lio pardísima. Vino la policía nacional, tuvimos que esperar ahí un buen rato. Yo fui al vestuario a intentar hablar con Antonio Jurado porque además vino Manel Bosch (entonces jugador del Unicaja) que era amigo mío, y me dijo: “Joder, tío. Es que le has ido a pegar a la más bella persona dentro del equipo”. Y yo: “Joder, Manel, es que no lo sabía. Yo pensaba que iban a agredirme a mí”. Íbamos a 200 pulsaciones, me vienen por detrás y yo pienso que me quieren agredir y le lancé un puñetazo. Me acuerdo que me hizo una entrevista José María García, y yo con los nervios, cuando me ponen los auriculares, lo primero que me pregunta es: “A ver, Quique Andreu. ¿Cuántos años tienes? Porque has hecho una chiquillada pegándole un puñetazo a alguien”. Y a mí, no se me ocurrió otra cosa que decirle: “¿Y tú? ¿Y tú cuántos tienes?”. Tampoco sabía… estaba nervioso, no he sido un jugador que ha pegado muchos puñetazos en mi vida. Y me viene José María García y me dice: “Quique Andreu, ¿cuántos años tienes?”. Pues eso, le solté: “¿Y tú?”.
"Yo no tenía intención de pegarle a nadie, lo que pasa es que me viene alguien al final de ese partido, me viene por detrás, me coge de la camiseta y me la tira para abajo… yo creo que tuve una reacción natural", se defiende Andreu: "Fue innato, es que lo puede tener todo el mundo. Antes de que te agredan, agredes tú. Y fui a pedirle perdón a Antonio Jurado y el tío me perdonó, me dijo: “Ha sido culpa mía, no tenía que haberte cogido de la camiseta”. Y yo: “Ostras, ya, pero yo no te tenía que haber pegado. Tenía que haber sabido que eras tú”. Y ahí se quedó todo. No, no hubo denuncia. Me acuerdo que en aquel momento, creo que era Imbroda el entrenador, quería ponerme una denuncia, pero creo que Antonio Jurado dijo que él no quería ponerla".
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