Unicaja-Wurzburg: Con corazón bosnio (90-85)
El Unicaja saca adelante un partido que dominaba plácidamente en el tercer cuarto por 18 puntos con Djedovic y Sulejmanovic más Perry al frente ante un equipo alemán con jugadores interesantes
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El Unicaja sacó adelante un partido que se le encanalló peligrosamente en el último cuarto en el estreno en el Round of 16 de la BCL ante el Wurzburg. Salió ileso competitivamente el cuadro malagueño con la victoria (90-85), aunque con problemas físicos. Un esguince de tobillo de Kalinoski y un golpe en la rodilla de Tillie, que no pudieron jugar durante buen tramo. Balcerowski tuvo presencia limitada por las faltas y fueron saliendo problemas cuando mediado el tercer cuarto se dominaba plácidamente (57-39 en el minuto 24). El equipo alemán, segundo de la Bundesliga, apeló a su interesante dupla exterior, Davion Mintz-Marcus Carr, carne de equipos mejores superiores a no mucho tardar (42 puntos entre los dos) para exigir mucho al cuadro de Ibon Navarro. El corazón de los bosnios, Djedovic y Sulejmanovic, y los fogonazos de Perry sofocaron la rebelión alemana. Es un aviso de lo que aguarda en este tramo de la competición, pero se esquivó una bala.
El Unicaja comenzó al trantrán, con problemas en el rebote propio y con cierta laxitud defensiva que propiciaba alguna bronca de Ibon Navarro. A cambio, había mucha presencia en el rebote ofensivo y el rival cometía muchas faltas que propiciaba una constante visita a los 4.60 metros. Con un porcentaje lejos de ser excelso (14/24 al descanso), pero con el consiguiente desgaste y quita de minutos a jugadores importantes del rival, que no tiene la profundidad que atesora el cuadro malagueño. La presencia en el rebote permitía segundas y terceras oportunidades y poco a poco se iba consolidando una ventaja (24-19 al final del primer cuarto, 33-23 en el minuto 24).
Los bosnios, Djedovic y Sulejmanovic, eran los jugadores más productivos en el Unicaja (11 puntos al descanso cada uno). El alero aprovechaba contraataques y alguna de palomero, mientras que el pívot, que encontraba pares que favorecían sus características mientras hacía también un buen trabajo atrás, aprovechaba para meter canastas de diversa factura, posteando, en continuaciones y algún triple. Le hacen falta este tipo de actuaciones para ganar confianza y que su juego salga más natural. Las tres faltas de Balcerowski, algo disperso, daban más hueco a Sulejmanovic y Rubit, que sabe jugar al baloncesto pero está en el camino, si llega, para alcanzar un nivel físico que le permita elevar su impacto en el equipo.
El partido se jugaba a un ritmo muy lento, más de 50 minutos de tiempo real, por las continuas faltas. Podía entenderse como una táctica alemana para frenar el juego rápido cajista, pero el reverso era esa continua sangría de tiros libres, de la que se quejaba continuamente el banquillo. El arbitraje BCL ya se asume cómo es. Una canasta de Rubit dejaba el marcador en la máxima renta cajista (49-34).
Parecía doblado el brazo del rival mediado el tercer cuarto (57-39), pero craso error. Ya sin Kalinoski, también sufría un golpe en la rodilla Tillie y Balcerowski estaba en formol por las faltas. Había un flash de Duarte, que sí pero no y no pero sí, pero el Wurzburg encontró las cosquillas a la defensa cajista, con esa presencia en el rebote, y Carr elevó el nivel, creando problemas en la creación y metiendo triples en posición complicada. Bajó de 15, bajó de 10, se colocó a cinco y, ya en el último cuarto, en el tramo final. Había tensión en un partido que parecía mortecino, hasta sonaba la alarma anti incendios del Carpena. Y no es sencillo reengancharse cuando ya se ha visto ganado un partido. Djedovic emergió para sacar faltas y meter un par de tiros esenciales, igual que un Perry que en esta competición domina. Llegó a tener bola para empatar el Wurzburg, pero siempre consiguió el Unicaja no dejarle la opción de ponerse arriba. En el carrusel final de tiros libres, victoria malagueña. Una más, una menos.
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