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Dos estrellas Michelin y un menú

  • Alvaro Garrido, del restaurante Mina de Bilbao, y Benito Gómez, del restaurante rondeño Bardal, ofrecieron un producto combinado en la ciudad del Tajo en el ciclo 'Cocinando entre amigos'

Benito Gómez y Álvaro Garrido juntos en los fogones de la cocina del restaurante Bardal. Benito Gómez y Álvaro Garrido juntos en los fogones de la cocina del restaurante Bardal.

Benito Gómez y Álvaro Garrido juntos en los fogones de la cocina del restaurante Bardal. / javier flores

álvaro Garrido, del restaurante bilbaíno Mina, y Benito Gómez, del restaurante rondeño Bardal, ambos con una estrella Michelin, unieron ayer sus cocinas en un menú que pudieron degustar los clientes del restaurante rondeño. Todo ello acompañado por una selección de vinos andaluces que sirvieron como maridaje de esta peculiar combinación de los estilos libres y muy diferentes entre ellos. Eso sí, ambos tienen a los productos locales como elemento principal en sus platos. De hecho, Gómez mostró algunos de estos elementos autóctonos en un recorrido por parajes de la ciudad del Tajo.

Un encuentro que se enmarcó dentro del ciclo Cocinando entre amigos, que decidió unir a dos cocineros con una forma parecida de ser y que no se dejan encorsetar por las modas. De hecho, antes de ponerse serios, muy serios, al entrar en los fogones, ambos intercambiaron bromas y buen ambiente con las dos estrellas Michelin en mitad de ello entre una entrevista y otra. Dos almas libres de la alta cocina entre las que se apreciaba que hay feeling entre ambos. Los dos forman parte de una generación de cocineros, aunque tras sus espaldas se encuentra ya una larga trayectoria por diferentes cocinas a lo largo de los 21 años que ambos llevan frente a las cocinas.

Una carrera paralela que se llegó a un mismo punto, la decisión de ambos de poder montar su propio restaurante y en la actualidad ambos poseen un estrella Michelin, lo que hace que sean un referente en el mundo de la alta cocina. Garrido bromeó con Gómez sobre las opciones del segundo para obtener pronto su segunda estrella, mientras Gómez mantenía que sería el bilbaíno el primer el conseguirlo. En realidad, como almas libres de la cocina, ninguno de los dos parece muy preocupado por este asunto, ya que siguen fieles a su estilo lejos de las modas de la alta cocina. Quizás sea este aspecto el motivo de su éxito.

Ambos se elogiaron mutuamente sus estilos, aunque reconocían que son muy distintos. Mientras Garrido apuesta en sus elaboraciones por conseguir combinaciones ácidas casi imposibles, el segundo se decanta por el gran sabor de sus caldos. "Él juego con el riesgo y lo consigue", señalaba Gómez a la hora de describir la forma de cocinar de su ayer compañero de fogones. Eso sí, ambos coincidían a la hora de señalar que el conocimiento en la cocina y el aprendizaje es "infinito". De igual, también coincidían al señalar que los cocineros son capaces de hacer buenos platos en cualquier tipo de cocina, sin necesidad de contar con sus propios elementos o últimos avances en equipos.

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