Acuaponía: el cultivo del futuro

  • Málaga se ha convertido en un referente en esta práctica con el único criadero de alevines de tilapia y la primera instalación que combina acuicultura y agricultura

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El nombre es un tanto llamativo, pero detrás de la palabra acuaponía no hay más que ventajas medioambientales y posiblemente una de las mejores alternativas para garantizar la producción de frutas, verduras y peces en un mundo climáticamente tan cambiante y con una demanda cada vez más creciente. En otros países del planeta es una práctica por la que ya se apuesta desde hace años para combinar la producción de verduras con la acuicultura reutilizando la misma agua. Toda una oportunidad para hacer a ambas actividades más sostenibles que en España empieza a dar los primeros pasos y Málaga se ha convertido en un referente.

Los egipcios en el antiguo Egipto, la civilización azteca y los asiáticos del lejano Oriente ya fueron los pioneros de este sistema de forma natural hace miles de años. Pero en España fue el Aula del Mar de Málaga quien hace apenas una década comenzó a indagar en esa práctica tan desconocida por esas fechas como era la acuaponía. El proyecto con el que arrancó la investigación se llamaba potencialidad de la tilapia para su cultivo en el litoral andaluz y fue subvencionado por la Junta de Andalucía para instalar un criadero experimental en Torrox en 2007, el primero de toda España.

Los buenos resultados que se obtuvieron entonces, contó el presidente del Aula del Mar, Juan Antonio López, "nos animaron a pedir una autorización a la Consejería de Media Ambiente para poder comercializar los alevines". La primera consecuencia de esa iniciativa fue el asesoramiento a un grupo de emprendedores que decidió montar una piscifactoría pionera para la cría de esta especie en el pueblo cordobés de Adamuz.

La demanda de alevines que recibía el Aula del Mar fue toda una sorpresa y centros de investigación y universidades de todo el país se convirtieron en clientes. Pero fue la creciente petición de particulares lo que hizo que el presidente del Aula del Mar y promotor de la iniciativa conociera la afición que empezaba a surgir en España por la acuaponía hasta ese momento poco extendida. En EEUU, Cánada, Reino Unido, Holanda, Bélgica o Australia, sin embargo, son algunos de los países donde se ha convertido casi en una religión y se ha ganado el título de la acuicultura del futuro.

Su principal ventaja, explicó López, es que "se cultiva una especie acuática -en este caso la tilapia- de manera integral con una producción de vegetales usando el mismo sistema". Es decir, mediante un circuito cerrado para la recirculación del agua de los tanques donde están los peces sirve a su vez para regar las plantas cultivadas en tubos de PVC por encima para posteriormente volver ya limpia al punto de partida.

La clave, sin embargo, de este peculiar sistema de cultivo combinado no son ni los peces ni las plantas. Según el presidente del Aula del Mar de Málaga, aseguró que lo que garantiza el equilibro son las bacterias debido a que "son las que consiguen de forma natural que los desechos de los peces se conviertan en nutrientes para las plantas".

De esta forma, indicó que se consigue "un cultivo cien por cien ecológico" puesto que no puede aplicarse ningún producto fitosanitario que pudiera poner en riesgo a los peces que comparten la misma agua con las plantas. Es un sistema relativamente sencillo que requiere de una más o menos importante inversión de entrada, pero que una vez en marcha únicamente precisa mantenimiento. Lo que sí precisa es de un espacio que simule un microclima óptimo para especies exóticas, que no invasoras, que necesitan que el agua de los tanques se mantenga de forma constante entre 20 y 30 grados.

En cambio, las plantas, en las que tienen cabida todas las hortalizas e incluso plantas medicinales, pueden plantarse en lechos de sustrato o balsas flotantes en horizontal sobre los tanques de peces, aunque también en vertical en tubos si no tienen mucho porte. El único invernadero del país ya en producción se encuentra en Cajiz. En ese pequeño pueblo de la Axarquía se asentó hace ya casi una década Ulrich Eich, un alemán que se ha convertido en un pionero en España de este cultivo y en proveedor de plantas y peces del llamado chef del caviar Diego Gallegos, cuyo restaurante El Sollo ubicado en Fuengirola cuenta con una estrella Michelin.

El afamado cocinero aspira a seguir revolucionando la gastronomía creativa con la acuaponía y desde hace un año ya cuenta en su propio restaurante con unas instalaciones para practicar el cultivo combinado de plantas y peces.

"En breve aspiro a abastecer a más sitios porque en un lugar como este con tanta escasez de agua es la única alternativa de futuro", contó este alemán afincado en la provincia y que preside una asociación llamada Huerto Lazo por la que ejerce un fin social con adolescentes conflictivos o con problemas de desestructuración familiar de su país que vienen a su finca en Cajiz para aprender los secretos de la acuaponía.

Este visionario pretende incluso llevar este sistema de cultivo al Sáhara donde "ya estoy intentando buscar una parcela y quizás este año sea posible de la mano del Aula del Mar", señaló. Y es que este emprendedor junto al organismo malagueño se han convertido en un tándem para convertir la acuaponía en un referente en la alta cocina de la mano del chef brasileño y que en la provincia de Málaga permitiría hacer frente a la escasez de recursos hídricos que padece cíclicamente.

Con este sistema, Eich insistió en que sólo se pierde el agua que se evapora y destacó que "muy poco espacio se puede lograr una importante producción". En apenas un metro cuadrado de superficie se calcula que se pueden criar cien peces y cultivas unas 150 plantas.

El problema en España, dijo, es "la burocracia porque necesitamos permisos y ninguna administración conoce lo que es la acuaponía", pero además lamentó el hecho de que "hay mucha gente con las cabezas cuadradas que no se para a pensar en que es posible cultivar más en el mismo espacio". En sus instalaciones, que regenta junto al dueño de la finca y ya amigo y socio, tiene un auténtico laboratorio vivo de acuaponía, en el que ya no sólo cultiva la tradicional tilapia. También está criando otros peces de agua dulce, también demandados por el restaurante El Sollo, como el bagre africano o el pacu, todos ellos alimentados con comida ecológica basada en un 80% en trigo.

"No podemos seguir pensando en capturar peces del mar porque se están terminando y está contaminado", advirtió este alemán, que confía en que finalmente las administraciones comiencen a apostar por "un sistema de cultivo más sostenible y con plenas garantías alimentarias". La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) está fomentando los cultivos acuapónicos en los países en desarrollo e incluso en los campos de refugiados como una garantía para su abastecimiento.

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