El arquitecto Seguí sigue la estela de Banderas: "lo público está envenenado"

  • Da a entender que el del Astoria fue el último concurso al que se presenta:"ha sido el agua que ha llenado el vaso"

Salvador Moreno Peralta y José Seguí, al fondo de la imagen, en la jornada celebrada ayer. Salvador Moreno Peralta y José Seguí, al fondo de la imagen, en la jornada celebrada ayer.

Salvador Moreno Peralta y José Seguí, al fondo de la imagen, en la jornada celebrada ayer.

El arquitecto José Seguí sigue la estela de Antonio Banderas. Ayer, en el marco de una jornada especializada, ante un auditorio de urbanistas, fue contundente al parafrasear el mensaje lanzado por el actor malagueño meses atrás contra los proyectos impulsados por las administraciones públicas. "Digo lo mismo que Antonio Banderas, nunca más nada público porque lo público viene envenenado". La afirmación de Seguí se produjo tras recordar la controversia ocurrida con el concurso de ideas para la transformación de los antiguos cines Astoria y Victoria, que ganó y la que acudió junto a Banderas, y a cuya ejecución finalmente han renunciado.

Su intervención en la iniciativa organizada por la empresa Grupo Vía, a la que acudieron también arquitectos como Salvador Moreno Peralta, Luis Machuca y Rafael Urquiza, entre otros, sirvió para exponer a los asistentes los detalles del proyecto de la torre hotelera prevista en el puerto de la capital de la Costa del Sol. No obstante, más allá de las alusiones directas a la edificación, Seguí aprovechó el foro para exponer cómo la crisis económica le forzó a dar el salto a Lima (Perú) para mantener la actividad de su estudio. Tras nueve años de trabajo en la capital peruano, expuso, decidió volver a España "con otras maletas y otra forma de actuar; aprendimos de nuevo a ejercer la profesión".

Pero en su regreso también vino convencido de que "el encargante que más desprecia al arquitecto es el público". "Decidimos nunca más presentarnos a un concurso público y el último, porque realmente pensamos que podía estar bien, como fue el del cine Astoria, ha sido el grano, el agua que ha llenado el vaso, y digo lo mismo que Antonio Banderas, nunca más nada público porque lo público viene envenenado", manifestó.

En su ponencia puso de manifiesto el cambio que se ha producido en el modo de trabajar del arquitecto, señalando que ahora es éste el que tiene que ir a buscar al inversor con un proyecto concreto. Un ejercicio que él mismo puso en práctica en el caso de la iniciativa hotelera. "Nos hemos convertido más en empresarios", dijo de manera general, para recordar cómo la propuesta del hotel se originó en el estudio, "sin cliente; fuimos después a por el cliente".

En la misma línea en que se pronunció el martes en la jornada de la CEM, denunció las trabas que suponen los trámites administrativos. De hecho, al hacer referencia al momento en el que se halla la torre, dijo: "estamos en el gran infierno de los procesos administrativos". Si bien los consideró necesarios, insistió en que deben ser "suficientemente rápidos como para que un inversor no se canse". Y abundó en la idea de que los inversores actuales no quieren comprar suelo, optando por concesiones administrativas como fórmula más satisfactoria.

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