Málaga

"No vendamos el paisaje de Málaga como un plato de lentejas"

  • Dos miembros de Icomos insisten en advertir sobre el impacto que el rascacielos del puerto tendrá sobre la imagen de la ciudad

Encuentro, ayer, en el Ateneo. Encuentro, ayer, en el Ateneo.

Encuentro, ayer, en el Ateneo. / javier albiñana

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Casi cuatro meses después de que se conociesen sus conclusiones, los asesores de la Unesco en materia de patrimonio se reafirman en el efecto perjudicial que la construcción del rascacielos proyectado en los suelos del dique de Levante tendrá sobre el paisaje de Málaga. Víctor Fernández y Rocío Silva, ambos catedráticos de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla y miembros de Icomos, abundaron ayer en la necesidad de someter a una reflexión profunda cualquier decisión de intervenir sobre este espacio físico de la ciudad.

Fernández, incluso, fue categórico al subrayar la necesidad de que los malagueños tengan conciencia "de lo que vale el paisaje de Málaga y que no lo vendamos como un plato de lentejas porque nos digan que vamos a ser más modernos o porque se necesitan hoteles de 5 estrellas o que se pueden crear puestos de trabajo". El mensaje fue lanzado en el marco de una conferencia organizada por el Ateneo de Málaga y que concitó el interés de medio centenar de personas.

Durante su intervención, el catedrático defendió el valor de paisaje de la capital y de su puerto, de que recordó cuenta con 3.000 años de historia y se sorprendió de que carezca de protección alguna. En la línea de lo defendido en el informe emitido sobre el rascacielos promovido por el puerto, en el que se recomienda dar marcha atrás con la iniciativa, destacó la importancia de someter "a debate" una intervención de esta envergadura antes de pretender "actuar de forma arbitraria en el territorio". "A lo mejor es lo que hay que hacer, pero primero hay que estudiarlo; no sé puede actuar de manera frívola planteando un edificio que altera unos valores de muchos años", sostuvo.

En este punto, rechazó los argumentos que se vienen empleando desde hace años por parte de aquellos que defienden la ejecución del inmueble. A modo de ejemplo, cuestionó que quiera minimizar el impacto de la torre de 135 metros por la existencia del barrio de La Malagueta, que consideró como una mala praxis urbanística. "Construir un rascacielos ahí no va a mejorar lo que se hizo en La Malagueta", señaló. Asimismo, vino a señalar que exceptuando que el edificio se ejecutase en Gibralfaro, no hay otro punto "más sensible" que el de la plataforma de dique de Levante.

En esta misma línea, rechazó de plano la idea de que la construcción de un inmueble de estas características implique modernidad, recordando que ciudades como El Ejido o Ponferrada actuaron en esta misma dirección. Al tiempo, recordaron lo ocurrido con la Torre Pelli en Sevilla, cuyo paisaje histórico "ha cambiado radicalmente; hoy es el de una ciudad plana con un rascacielos que lo empequeñece todo".

Por su parte, Silva abundó en la idea de "precaución" ante una intervención de esta envergadura. En relación con el proceso de elaboración del informe de Icomos, recordó que se realizaron 19 entrevistas con colectivos, partidos políticos y el propio arquitecto responsable de la propuesta, José Seguí. Y subrayó que a pesar de la insistencia, la Autoridad Portuaria eludió por completo la petición realizada por los redactores del documento. "Desde el minuto uno contactamos con la autoridad portuaria. Un mensaje, otro, otro... Nunca nos contestaron. No nos entrevistamos con ellos porque ellos no quisieron", sentenció.

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