Calle larios

Pablo Bujalance

El año horrible

16 de febrero 2011 - 01:00

PARECE que este 2011 está siendo un año horrible en lo que a violencia de género se refiere. Resulta tremendo pensar que a estas alturas hay gente dispuesta a matar a su pareja y lo hace. Se toma su tiempo, lo medita, planea la estrategia y lleva a cabo lo que se pretende. Desde que la administración decidió tomar medidas y atajar el fenómeno, éste ha mantenido sus idas y venidas, sus fortalezas y debilidades, pero después de tanto tiempo ahí sigue, tal vez con menos vigor, pero un solo crimen de estas características ya debe considerarse hoy un fracaso de las políticas puestas al servicio de su solución. Tal vez, entre otras medidas, habría que afinar bastante más en el diagnóstico, en el mapa de conductas que responden al perfil de la violencia de género. Se sigue insistiendo en cierto machismo endémico, en que la idea de pareja como posesión sobre la que se puede actuar a voluntad se mantiene a través de las generaciones. Y lo cierto es que incluso entre los adolescentes se perciben códigos parecidos (mi mujer, que es profesora, se los encuentra a diario). Pero no creo que el machismo baste para explicar por qué un hombre que a lo mejor nunca ha matado una mosca decide prender fuego a su mujer, entre otros motivos porque también hay mujeres que maltratan a hombres, y a mujeres, y hombres a hombres. Lo que me preocupa es la rabia. Lo que me genera más incertidumbre es que todavía son muchos los que sólo se muestran capaces de resolver su frustración a base de golpes. Porque en esta época la frustración es reina. Y porque los golpes se dirigen siempre al objeto más cercano. Desde que era niño he visto a mi alrededor gente preocupada únicamente por ganar dinero que nunca se paraba a pensar en la posibilidad de perderlo todo. Mientras no se eduque también para el fracaso, y no sólo para el éxito, habrá más golpes. Y más vidas por delante.

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