Brindis al sol
Alberto González Troyano
Familias y linajes
LA necesidad de estabilidad es ya la letanía oficial de este año. Necesitamos estabilidad para no dañar los frágiles pilares de nuestra economía, nos dicen una y otra vez. Y uno ya no entiende nada. Estable era el gobierno de Zapatero con el que nos hundimos en la crisis. Estable era el gobierno de Rajoy que, con mayoría absoluta, apenas ha reducido el paro en 4 años y ha disparado la deuda pública y la desigualdad, entre otras cosas. Estable ha sido el gobierno de la Junta durante 30 años, y seguimos a la cola de todo. Estable ha sido el gobierno del alcalde durante más de quince años, y no ha resuelto ninguno de los problemas crónicos de la ciudad, si no es que los ha agravado. En Málaga, con gobiernos estables de España, de derechas e izquierdas, de Andalucía y en el Ayuntamiento seguimos teniendo un 29% de paro. ¿Estos son los beneficios de la estabilidad?
Estable, según la RAE (Real Academia Española), es aquello que se mantiene invariable o inalterable en el mismo lugar, estado o situación. Y ningún otro adjetivo, desde luego, le puede ir más al pelo a nuestra ciudad. Esta misma semana hemos leído como se recrudecía el conflicto de Limasa, la obra marítima de los Baños del Carmen se retrasaba, La Cónsula se mantenía cerrada y mientras todas las autoridades se iban a sacar pecho a Fitur. O sea, podría ser una semana cualquiera de los últimos años. ¿De qué problemas se han ocupado todo este tiempo de dulce estabilidad? Málaga está entre las quince peores provincias por empleo y por PIB. Andalucía es, oficialmente, región subdesarrollada de Europa. España es el país europeo donde más ha aumentado la desigualdad, uno de los peores para crear una empresa y uno de los peores en términos de competitividad económica. Lo único que parece haber florecido firmemente en estos años sin marejada ha sido el número y complejidad de los entramados de corrupción.
Un estado estable se caracteriza por la ausencia de cambios, y si hay algo precisamente que necesitamos aquí son cambios; muchos y profundos. Y obviamente habrá que romper algunos huevos para hacer esta tortilla, pero siempre será mejor eso que quedarnos como pánfilos viendo cómo los huevos se los comen de nuevo los de siempre, y una vez más además con la vieja amenaza de la inestabilidad. Más estabilidad no, por favor. Ya hemos tenido suficiente.
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