Foggmanía
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El Unicaja estaba citado para empezar el entrenamiento a las 18:00 horas. A las 17:00 ya estaba en la pista central del Carpena Kyle Fogg lanzando a canasta vcon Boni Ndong, una rutina que repite constantemente. El momento que atraviesa el jugador californiano no es casualidad, se lo trabaja. Pero es un instante de inspiración tremendo. Sus compañeros le recibieron en el vestuario el domingo al grito de "MVP, MVP" ante la ruborización del jugador.
En el último mes, Fogg ha metido 153 puntos en siete partidos, lo que hace una media 21.8. Ello, en poco más de 23 minutos en pista. Acaricia la media soñada de punto por minuto jugado. Acotando, ha enlazado dos en los que ha anotado 60 puntos, 31 al Buducnost y 29 al Barcelona. Para ver la dimensión del registro, hay que remontarse al siglo XX para encontrar un jugador del Unicaja que acumulara más cantidad de puntos en dos duelos consecutivos. Fue Bryan Sallier, en la temporada 1998/99. Le metió 36 al Fórum Valladolid y 26 al Girona en marzo de 1999. En 2004, Louis Bullock enlazó 32 y 27. Taquan Dean, ahora renombrado a Taqwa Pinero, sumó 30 y 23. Además, Caner-Medley, Freeland, Haislip, Cabezas, Juan Dixon, Marcus Brown, Garbajosa, Gurovic, Mrsic y Risacher enlazaron dos o más partidos (siete de Bullock, el que más) seguidos con más de 20 puntos desde aquellos días de Sallier, pívot que en la temporada 1998/99 formara parte del plantel dirigido por Pedro Ramírez. Pero tanto mito verde no llegó a lo que ha hecho Fogg, que ha aprovechado la ausencia de Nedovic para aumentar el minutaje. Y su tino.
"Tuve la misma situación en un partido de universidad, con Arizona. Igual, tres tiros libres para ir a la prórroga. Dios es bueno y también entonces metí los tres tiros libres y ganamos", rememora Fogg cuando se le cuestiona por si había vivido algún precedente similar a lo que ocurrió el domingo ante el Barcelona. Tres tiros libres con el reloj prácticamente a cero. Promediaba antes del partido un 90.9%, con 50 aciertos en 55 tiros. Ese 20/23 lo baja hasta un 89.7% (70/78), algo que no gusta al perfeccionista exterior americano. "Me concentré en meter el primero, ahí piensas que si fallas uno el partido está perdido, no había tiempo para un palmeo de otro compañero siquiera. Es algo mental. Metes uno, sólo existe ese tiro, y entonces sí vas a por el siguiente. Es mucha responsabilidad y es ya difícil meter uno con esa presión. Así, hasta el último", relata Fogg sobre cómo fue su aproximación a esos tiros libres con el reloj cerca del cero. Eso sí, pese a las críticas del Barcelona, el americano piensa que sí fue falta y que son tres tiros: "Es una jugada apurada, pero estoy intentando tirar, de eso no hay duda. Desde que Jamar me pasa la bola sólo pensaba en eso, quedaban entonces dos segundos". La jugada deja mucho lugar a la interpretación. Árbitros consultados por este periódico señalan que el matiz esencial es si Fogg tenía el control de la bola o no para señalizar dos o tres tiros libres.
"Fue una batalla ante uno de los mejores equipos de la Liga, con prórroga, muy duro. El equipo jugó realmente bien, todos", reparte méritos Fogg, que cuando se le dice que ha superado el récord de tiros libres lanzados y anotados en un partido en la historia del Unicaja, se sorprende: "Es algo grande entrar en los libros de historia de este club. El problema es que fallé tres y eso no me gusta. Practico mucho para meter los tiros libres. No tengo una cantidad fija de tiros libres cada día, depende. En verano sí hago sesiones más largas. Hago varias series de 20 metidos cada día. En verano mucho más".
"Esto es el top, prácticamente, creo que estoy muy cerca de él. Hemos disfrutado de la victoria, pero ya pensamos en el partido del Bayern. La única manera de ser grandes es ganar cada partido. Eso sí, el del Barcelona es uno de los cinco partidos que he jugado en mi vida, seguro", remacha el hombre que ha desatado la Foggmanía en la ACB y en la Eurocup.
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