La primavera en su esplendor

  • Desde mediados de marzo, las plantas reverdecen con el cambio de estación y el efecto de las lluvias

  • Plantas silvestres entre cultivos o junto a caminos se suman al espectáculo

La primavera lleva una semana asentada en el calendario y ya está dejando bellas imágenes en diferentes parajes del interior de la provincia, en los que se puede disfrutar de la explosión de color ocasionada por la floración natural de las plantas silvestres. Las que viven entre los cultivos y junto a los caminos, en general nitrófilas porque requieren de espacios ricos en nitrógeno para desarrollarse, son las más llamativas y constituyen piezas básicas de nuestra biodiversidad, como demuestran las imágenes que ilustran este reportaje. Pero no son las únicas. La abundante vegetación arbórea de espacios como el Jardín Botánico de la Concepción, incluidos sus campos de girasoles, son ejemplos del reverdecer de la naturaleza.

La floración surge básicamente por la sincronización de horas de oscuridad acumuladas tras las largas noches de invierno y el calor acopiado durante las primeras semanas de marzo. De esta forma, tras el equinoccio de primavera brotan con esplendor las flores de la vegetación mediterránea, como explica el profesor de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga, Enrique Salvo Tierra. Este experto recuerda que la floración y con ello la polinización son uno de los servicios ambientales más importantes que producen las plantas y que sin ella no se producirían los frutos que nos alimentan. En consecuencia, si queremos mantener a los insectos que se encargan de transportar el polen de flor en flor cada primavera es indispensable conservar este tipo de formaciones vegetales, tantas veces consideradas 'malas hierbas' cuando en realidad se trata de hierbas benefactoras.

Pero la llegada de la primavera, con ser la más rica, no constituye la única floración del año. El valle del Guadalhorce es el punto del país donde primero florece el almendro. Este año lo hizo en torno al 12 de enero, una fecha temprana para los expertos en esta materia, fruto de las temperaturas suaves del invierno. Posteriormente el proceso se detuvo hasta mediados de marzo, el mes por excelencia de la floración, favorecido en esta ocasión por las persistentes lluvias del mes.

En la Serranía de Ronda se pueden apreciar amplias zonas cubiertas de amarillo por la abundante presencia de jaramagos, a los que se unen espacios llenos de color en las proximidades de las carreteras y vías pecuarias, por lo que tampoco resulta complicado el poder llegar a estos espacios.

Además, las abundantes precipitaciones también dejan una bella estampa en el nacimiento de los ríos, espacios que estos días reciben la visita de gran cantidad de excursionistas, aunque desde los ayuntamientos que los acogen se pide hacerlo con precaución para evitar situaciones de peligro. Precisamente, el Ayuntamiento de Benaoján pedía esta semana prudencia a la hora de visitar espacios como el nacimiento de la barriada de la Estación, donde surge uno de los afluentes del río Guadiario, o la Cueva del Gato, que lleva un gran caudal debido a la filtración desde el pantano de los Caballeros. También en la comarca de Antequera, las zonas de cultivo dejan grandes prados cubiertos de amarillo, ofreciendo una imagen típicamente primaveral con la ciudad del Torcal o la Peña de los Enamorados como fondo.

Los campos de girasoles son otra estampa típica de estas fechas. Las enormes inflorescencias de color amarillo de esta planta mexicana, una de las más cultivadas del planeta por sus variados usos, tienen un curioso movimiento siguiendo al sol y buscan exhibirse en todo su esplendor a los polinizadores. El color gualdo de los girasoles (Helianthus annuus) es especialmente atractivo para las abejas, consiguiendo así una perfecta simbiosis, en donde las flores polinizadas podrán dar finalmente el fruto de la pipa de girasol y la abeja garantizará el alimento de la colmena.

En las imágenes que acompañan este reportaje también se pueden apreciar comunidades arvenses o de plantas que viven entre los cultivos, de altísima biodiversidad. Entre ellas se divisan margaritas que corresponden a la manzanilla de monte (Anthemis arvensis) entre las que aparecen flores moradas del disparate del campo (Fedia cornucopia), una especie íbero-magrebí de la misma familia que la Valeriana. El color blanco en las flores es un elemento que atrae especialmente a los escarabajos, mientras que el morado lo hace para las moscas.

En la imagen superior de esta página, en las proximidades de la carretera de El Burgo, se puede observar además como en los bordes del camino empiezan a surgir especies ruderales, en concreto se ven las hojas de los gamones o varitas de San José (Asphodelus) junto a jaramagos de flores amarillas.

En la zona deprimida y con más humedad de la imagen inferior de esta página, se observa cómo se extiende un pastizal de caléndulas (Calendula arvensis). Su nombre proviene de la antigüedad y rememora el inicio de las calendas, por lo que se entendía que al florecer estas plantas comenzaba el año agrícola.

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