La Voz Invitada

Asaja Córdoba denuncia la sensación de impunidad que existe por los robos en el campo

  •  El autor reclama más efectivos y más medios para los Grupo Roca de la Guardia Civil

Agentes del Grupo Roca de la Guardia Civil visitando una explotación. Agentes del Grupo Roca de la Guardia Civil visitando una explotación.

Agentes del Grupo Roca de la Guardia Civil visitando una explotación.

EL mundo de la agricultura se mueve básicamente entre unos acontecimientos imprevisibles. Imprevisible es la meteorología, los precios agrícolas en un mercado global y también, por qué no, los diseños europeos de la Política Agraria Común, por poner un ejemplo.

Hasta hace un tiempo previsible era poder ir por las mañanas al campo y comprobar que todo estaba en su sitio y que no faltaba nada.

La verdad es que hoy sigue siendo previsible el ir al campo, pero la novedad es que es imprevisible contemplar el panorama que te han dejado tras lo que te han robado de cobre, herramientas, baterías, equipos de riego, enseres, aceituna y, además, para mayor daño, el expolio que provocan tras los robos.

Está fuera de toda duda el esfuerzo que los equipos Roca de la Guardia Civil desarrollan en su lucha contra la delincuencia en el campo y que está teniendo su éxito. Pero lo que no es menos cierto es que es éste un problema gangrenado donde los delincuentes roban y roban una y otra vez, para desasosiego de agricultores, pululando por los campos con el mayor desprecio a los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado.

Las recetas, estamos ya hartos de decirlas: mayores efectivos personales y materiales para la Benemérita, más endurecimiento del Código Penal sin espera temporal para su eficacia, incidiendo especialmente en la receptación, mayor dureza de la justicia a la hora de contemplar estas situaciones y, por supuesto, la exigencia de trazabilidad a la hora de entregar la aceituna que debe ir controlada, desde el vehículo que la transporta, hasta es árbol que la produce.

La puesta en marcha de este modelo, además de permitir conocer la trazabilidad de nuestros productos, porque en cada momento se conocería de donde proviene la mercancía, evita con toda seguridad los robos en el campo de productos agrícolas.

De este modo, no vale pedir más seguridad y auto protección a tomar por parte de los agricultores y ganaderos en su negocio a la intemperie porque los agricultores ya pagan IBI Rústica, Impuesto sobre el Patrimonio, Impuesto sobre la Renta y plusvalías varias.

Por tanto, la seguridad en el campo corresponde a los poderes públicos, estamos en la Unión Europea y dudo que haya una situación similar de inseguridad en otros países de esta parte de Europa, porque aquí el principal problema es la sensación de impunidad que impera en el campo, ya que, hasta el momento, la reincidencia es habitual entre las personas y bandas que se dedican a robar en el campo.

Por ello, desde Asaja Córdoba seguimos en nuestra lucha contra esta situación en demanda de un necesario aumento de medios para conseguir una efectiva vigilancia en el campo frente a los robos, así como la importancia de promover un plan de inspección de puntos de compra sospechosos de aceituna robada y la aplicación efectiva del endurecimiento de las penas recogido en la última reforma del Código Penal.

Es fundamental, pues, que la investigación incida especialmente sobre los puestos de compra, cuales quiera que sean, que es a donde se está llevando la mercancía robada porque está claro que si se roban enormes cantidades es porque los ladrones saben dónde convertir rápidamente esa aceituna en dinero.

En este sentido, es esencial que se cumplan realmente las sentencias judiciales y seguir avanzando en la línea que se comenzó con la creación de los Equipos ROCA de la Guardia Civil, tras mucho tiempo de reivindicaciones por parte de Asaja Córdoba y los agricultores, consiguiendo que finalmente se activara esta unidad.

Rebusca de la aceituna

Junto a ello, y una actuación que en este caso sí deberíamos evitar los agricultores, es evitar la autorización de la rebusca de aceituna en sus explotaciones porque facilita en gran medida el aumento del número de sustracciones.

Y es que el objetivo debe ser evitar cualquier medida que facilite este tipo de delitos y detectar los robos de aceituna, así como su posterior comercialización fraudulenta, alijos que rápidamente se trasladan a otras provincias limítrofes en las que está autorizada la práctica de la rebusca, adquiriendo así una característica de legalidad ante cualquier inspección por parte de las fuerzas de seguridad.

Por tanto, queda aún mucha tarea por hacer porque los grandes damnificados de este tipo de hechos son los agricultores, quienes, además, en la mayoría de los casos se sienten indefensos o frustrados al ver que, aunque se interponga una denuncia con el consiguiente perjuicio que pueda suponer, realmente las medidas judiciales no resultan efectivas porque a los pocos días de nuevo vuelven a ser víctimas de los mismos u otros delincuentes.

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