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La campaña de aceituna de mesa será la más corta de los últimos 10 años

  • La producción se las variedades Gordal y Manzanilla se reducirá a la mitad. Los productores tendrán que recurrir al excedente para atender los pedidos. La calidad y el calibre serán mejores

El secretario general de la Consejería de Agricultura, Vicente Pérez, con el presidente de Asaja Sevilla, Ricardo Serra, en las jornadas de Huévar. El secretario general de la Consejería de Agricultura, Vicente Pérez, con el presidente de Asaja Sevilla, Ricardo Serra, en las jornadas de Huévar.

El secretario general de la Consejería de Agricultura, Vicente Pérez, con el presidente de Asaja Sevilla, Ricardo Serra, en las jornadas de Huévar.

Para atender los compromisos comerciales del sector de la aceituna de mesa será necesario dar salida a una parte importante del stock que se arrastra de campañas anteriores. Así se presenta la campaña 2019/2020, que será la menor de los últimos diez años, según explicó el responsable técnico de la sectorial de Aceituna de Mesa de Asaja-Sevilla, José Vázquez, en la XXXVII Jornada de Aceituna de Mesa que Asaja-Sevilla celebró en Huévar del Aljarafe la pasada semana.

La climatología va a hacer que la cosecha nacional de aceituna de mesa, al igual que en aceite, sea tan escasa. En concreto, el aforo de Asaja-Sevilla estima que la producción española de aceituna de mesa será de 487.000 toneladas, 101.000 toneladas menos de las que se recolectaron la pasada campaña.

Las variedades gordal y manzanilla serán las que sufrirán una mayor merma, puesto que verán reducida su cosecha en más de un 50%. No obstante, fruto entre otras cosas de esta reducción de cosecha, la aceituna presenta una gran calidad, dado que con unos árboles mucho menos cargados el calibre de la aceituna es mayor.

La campaña de recolección de aceituna de mesa, que tradicionalmente se inicia en el mes de septiembre, será este año más corta de lo habitual. La reducción de las precipitaciones en un 35% y los golpes de calor de la pasada primavera han mermado la producción de las variedades gordal y manzanilla, que tuvieron una baja floración y un cuajado muy irregular. Tal como indican todos los aforos -incluido el que elabora Interaceituna- la producción de ambas variedades caerá en más de un 50%. En concreto, en el caso de la manzanilla, Asaja-Sevilla estima que la producción final será de 95.000 toneladas, 114.000 toneladas menos que la pasada, mientras que en el caso de la gordal se prevé que se recolectarán 17.000 toneladas, 26.000 toneladas menos que la pasada. No obstante, la recuperación de la producción de las variedades extremeñas (cacereña y carrasqueña) y la reducción mucho más atenuada de la variedad hojiblanca, evitan una mayor caída de la producción nacional.

En la Jornada de Asaja-Sevilla, José Vázquez explicó que las estimaciones de cosecha están muy por debajo de las necesidades habituales de la industria y los envasadores españoles y cifró en más de 600.000 toneladas las necesidades del consumo nacional sumado a las exportaciones. Por ello, dijo que para atender los compromisos comerciales del sector será necesario dar salida a una parte importante del volumen que se tiene almacenado proveniente de campañas anteriores. Aseveró que esta situación ha provocado la recuperación del precio en origen para todas las variedades, y con especial incidencia para la gordal y la manzanilla, las dos más escasas esta campaña.

Ley de la Cadena Alimentaria

Asimismo, José Vázquez recordó a todos los agricultores que exijan el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria y no entreguen su aceituna sin precio o a precio abierto. “La aceituna debe venderse con un contrato escrito y a precio cierto u objetivamente referenciado, tal como marca la ley”. Por lo que les instó a que “en caso de que algún comprador u operador se niegue a cumplir con esta norma, lo denuncien en las oficinas de Asaja-Sevilla para elevar la correspondiente denuncia”.

Respecto al balance de campaña, Vázquez destacó también el buen comportamiento de las exportaciones, que se han incrementado en casi un 4% al pasar de las 357.000 toneladas de la campaña 2017/2018 a las 371.000 de la 2018/2019, consolidando la tendencia al crecimiento mostrada en las tres campañas precedentes.

Y todo ello, recuerda Asaja-Sevilla, en una campaña en la que ha pesado el gravamen impuesto en agosto de 2018 a la aceituna negra española por la administración Trump, que ha provocado la reducción de un 50% en las exportaciones de aceituna negra nacional a Estados Unidos.

El futuro del comercio con ese país es cada día más incierto, puesto que sobre el sector pende la amenaza de nuevos aranceles del Gobierno de Trump a diversos productos agrícolas europeos, entre los que figura también la aceituna de mesa, añade la organización agraria.

Asaja-Sevilla aprovechó las Jornadas para denunciar los obstáculos a lo que se enfrenta este sector al que, a su juicio, no se le presta la atención que merece. Consideran que el Ministerio de Agricultura lleva ya varios septiembres “suspendiendo algunas asignaturas, por lo que entendemos que es nuestra obligación recordarlas para que tome nota el futuro Gobierno y se ponga a ello con la mayor celeridad”.

Demandas al Ministerio

En este sentido, Asaja-Sevilla reclama al ministro de Agricultura actual o al próximo, que trabaje para la puesta en marcha de un mecanismo de autorregulación, similar al que ya se está planteando para el sector del aceite de oliva, que ofrezca una mayor estabilidad a los precios en origen.

Piden también la intervención del Gobierno español para “lograr que en la nueva reforma de la PAC la aceituna de mesa se equipare a otros sectores en dificultades y pueda optar a una ayuda acoplada similar a la que ya reciben más de una docena de producciones”.

Reclaman también la extensión de la normativa sobre el correcto etiquetado al sector de la aceituna de mesa, para romper con la opacidad actual y para facilitar que el consumidor sepa qué es lo que está comprando. El caso es que, actualmente, no es preceptivo que figure en las etiquetas el origen ni la variedad de la aceituna, una traba a la transparencia y a la trazabilidad.

Y, por último, piden la aprobación de un plan de restructuración y renovación, similar a los que se han puesto en marcha con otros sectores como el del viñedo o para los almendros, con el fin de modernizar el sector del olivar de mesa y ofrecer una alternativa para que se asegure la viabilidad de las explotaciones. España cuenta con 2.605.200 hectáreas de olivar, de las que 149.700, el 5,7%, se dedican a la producción de aceitunas de mesa; el resto se destina a la producción de aceite de oliva.

La producción de aceitunas de mesa se concentra en dos regiones de la mitad sur de España: Andalucía (83,5%) y Extremadura (13,7%). Por consiguiente, la mayoría de las empresas que operan en este sector se ubican también en estas dos regiones, existiendo actualmente más de 400 empresas con actividad. El sector genera en España unos 8.000 empleos directos y más de 6 millones de jornales como consecuencia de la recolección y el cultivo del olivo. A ello hay que añadir los empleos creados por las empresas y fábricas auxiliares como las de vidrio, hojalata, cartonaje, maquinaria o transportes.

Asaja-Sevilla estima que todo ello supone un 22% del valor y casi un 30% del empleo generado en España por el sector de conservas y preparados de productos vegetales. La aportación del sector al PIB nacional supera los 1.000 millones de euros, dato que es especialmente relevante en términos relativos para el PIB de las regiones de Andalucía y Extremadura.

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