pilar gómez fernández. presidenta de la asociación de Amcae-andalucía

"Nuestra necesidad es acceder a los órganos de dirección"

  • Nace la Asociación de Mujeres de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, que aspira a incorporar a 70.000 mujeres del agro andaluz

Pilar Gómez Fernández. Pilar Gómez Fernández.

Pilar Gómez Fernández. / M. G.

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Mejorar la posición de las mujeres en los órganos de gobierno y decisión de las cooperativas es el objetivo de la asociación que acaba de nacer dentro de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía para dar la voz a las mujeres. Su flamante presidenta explica en esta entrevista cómo se proponen conseguirlo.

-¿Por qué sienten las mujeres la necesidad de constituirse en una asociación propia, dentro de Cooperativas Agro-alimentarias?

"Son los hombres que están al frente de Cooperativas Agro-alimentarias los que nos han animado"

-La constitución de Amcae-Andalucía responde a un deseo de acelerar la incorporación de las mujeres en los órganos de decisión de las cooperativas, donde todavía se encuentran poco representadas, a pesar de que Cooperativas Agro-alimentarias viene trabajando, fundamentalmente desde 2010, en su visibilización y participación. Además, contar con una asociación propia de mujeres nos permitirá abordar proyectos más enfocados a satisfacer nuestras necesidades de formación, de empoderamiento y otras, al tiempo que mejorará nuestra interlocución directa con las administraciones. Por otra parte, Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía no sólo representa a las empresas sino también a sus socios y socias, siendo la propia federación la que ha entendido que, en el caso de las mujeres, era preciso constituir una asociación específica para trabajar e impulsar todas estas cuestiones.

-El papel de la mujer en el mundo rural y en el negocio agrario ¿es más secundario aún que en el conjunto de la sociedad?

-A mi modo de ver, no es que sea un papel secundario o más secundario, creo que es un papel no visibilizado, ni valorado, como consecuencia del menor número de mujeres entre las personas que constituyen las cooperativas, 25% de mujeres, frente al 75% de hombres, y como resultado también del desempeño de una actividad que sigue sin recibir la consideración que se merece a nivel económico y social. No olvidemos que nos dedicamos a una actividad no sustituible por ninguna, como es alimentar a la población con las mayores garantías de seguridad alimentaria, y que, en el caso de las cooperativas andaluzas, suponemos el 5% del PIB de Andalucía. Su importancia, por tanto, es incuestionable.

-¿Cree que en realidad se ha avanzado algo en los últimos años para potenciar el papel de la mujer en la actividad agraria?

-Estoy plenamente convencida. Las mujeres están más presentes que nunca en la actividad agraria y sobre todo en las agendas y discursos de los políticos. También en sus leyes y normas. Por eso, desde Amcae-Andalucía, vamos a aprovechar al máximo este momento para propulsar este gran cambio en los órganos representativos de nuestras cooperativas, donde las mujeres suponemos tan sólo un 3,5% en los consejos rectores y un 14% en sus asambleas.

-¿Son mayoría los sectores agrarios en los que hay más mujeres que hombres, aunque en trabajos de menor cualificación?

-En general, son mayoría los hombres en todos los sectores. De hecho, los perceptores PAC en Andalucía, son en un 60% hombres. Por tanto, son ellos los que se dedican mayoritariamente a esta actividad, aunque siempre habrá casuísticas. Por otro lado, existe una gran variabilidad de unos sectores a otros. Así, por ejemplo, tenemos que en el vacuno de leche, a nivel nacional, existe prácticamente un equilibrio entre ganaderos y ganaderas, fundamentalmente como consecuencia de las pequeñas explotaciones gallegas, muchas de ellas al frente de mujeres. Y he de decir, por experiencia, que el trabajo de ganadera especialmente exigente. En otros sectores, que conozco menos pero que entiendo que todos requieren su especialización, hay variaciones en la representatividad. Así pues en los de olivar y vino hay más mujeres titulares que, por ejemplo, en el hortofrutícola, donde existen menos agricultoras al frente pero sí muchas mujeres trabajadoras. Por lo que respecta a las plantillas de personal en las cooperativas, la presencia de mujeres y hombres sí que está muy equilibrada.

-¿Podría existir la actividad agraria sin la mujer?

-Obviamente, no; pero ni actividad agraria ni posiblemente ninguna. La mujer está cada vez más presente en el mundo laboral y está demostrado que la diversidad y la igualdad en todas las áreas económicas, influyen en la rentabilidad y la competitividad.

-¿Qué retrae a las mujeres jóvenes de buscar un futuro en la actividad agraria?

"Está demostrado que las mujeres estamos más formadas actualmente que los hombres"

-Históricamente, ha sido siempre una actividad infravalorada y no muy bien vista. Sin embargo, y como no hay mal que por bien no venga, la crisis económica, en la que el sector agroalimentario ha mostrado su fortaleza, creo que le ha devuelto la dignidad, haciendo que actualmente sí se considere como una alternativa profesional, también entre las mujeres.

-A la hora de asumir puestos de responsabilidad ¿cuál cree que es el freno de la mujer: la falta de formación o la tradición?

-Está demostrado que las mujeres estamos más formadas, actualmente, que los hombres. El 60% de las personas que se titulan en las universidades son mujeres. También entre el personal de las cooperativas en plantilla, se ha constatado un nivel formativo superior en las mujeres. Por tanto, considero que todavía hoy, continúa pesando más el entorno y la tradición que la formación.

-¿Cómo han acogido los hombres la creación de una asociación de mujeres dentro de Cooperativas Agro-alimentarias?

-La realidad es que son los hombres que actualmente están al frente de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía los que nos han animado y han impulsado esta constitución, tras detectar inquietudes entre las socias cooperativistas. En concreto, el presidente y el director de la federación respaldaron la asociación el día de su formalización y nos trasladaron todo su apoyo y colaboración.

-¿Qué es lo primero que se proponen hacer?

-Lo primero que queremos es trazar una hoja de ruta a seguir y definir una serie de proyectos, para posteriormente trabajar en su financiación y ejecución. Queremos ser un revulsivo para Amcae, a nivel nacional, y convertirnos en una asociación interlocutora clave con las administraciones en todos los ámbitos.

-Además de buscar visibilidad como colectivo, ¿qué necesidades específicas tienen las mujeres a la hora de desempeñar su tarea en la actividad agraria?

-En el desempeño de las tareas agrarias, considero que las mismas necesidades que los hombres, que en el caso de las ganaderas son especialmente exigentes, ya que trabajamos con animales que tienen que alimentarse diariamente y requieren unos cuidados permanentes y continuos. Nuestras necesidades están más en el acceso a los órganos de decisión de las cooperativas, donde todavía no está normalizada nuestra presencia y donde, en algunos casos, se sigue sin escuchar nuestra voz con atención.

-¿Existen asociaciones de mujeres en otras comunidades autónomas? ¿Cómo les va?

-Casi paralelamente, se ha creado una asociación en Asturias y, actualmente, se trabaja en otra en Galicia. Sin embargo, ninguna tiene el peso que puede llegar a tener Amcae-Andalucía, puesto que el cooperativismo aquí en esta región representa una tercera parte de todo el cooperativismo nacional. Potencialmente, unas 70.000 mujeres pueden formar parte de nuestra asociación y cuantas más seamos, más fuerza tendremos en nuestra comunidad y en España. Desde aquí quiero aprovechar para animar a todas ellas a sumarse a este ilusionante proyecto que acaba de comenzar.

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