Andalucía

Arellano, un profesor para cuadrar el presupuesto

  • Susana Díaz premia a su fichaje estrella tras del éxito de la bonificación de las matrículas en las universidades andaluzas

  • Su primer objetivo es corregir el maltrato de Andalucía en el sistema de financiación autonómica

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El nombramiento de María Jesús Montero como ministra de Hacienda ha obligado a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, a acometer una mínima remodelación de su Gobierno. Las competencias de Economía y Hacienda vuelven a estar unidas bajo una misma consejería después de ocho años y su responsable será Antonio Ramírez de Arellano (Sevilla, 1964), hasta ahora titular de Economía y Conocimiento, donde ha podido brillar pese a su escasez de contenido, limitado fundamentalmente a universidades, emprendimiento y promoción exterior. Díaz premia así a uno de sus fichajes para esta legislatura, responsable de la exitosa puesta en marcha de la bonificación de las matrículas universitarias para los estudiantes.  

Doctor en Física y licenciado en Economía, Ramírez de Arellano se incorporó como independiente al Gobierno de la Junta en junio de 2015 con el mandato de aplacar el malestar en las universidades andaluzas tras años de recortes y asfixia financiera como consecuencia de la crisis. Le avalaba su gestión como rector de la Universidad de Sevilla, donde dio la batalla contra el entonces ministro de Educación, José Ignacio Wert, en uno de los momentos más complicados de la historia reciente para las universidades. A lo largo de la legislatura logró normalizar los pagos de la Junta a las universidades, pero no ha podido sacar adelante un nuevo modelo de financiación como era su intención. 

Su paso por el Rectorado de la Hispalense también le puso en el punto de mira judicial. Una denuncia del Colegio de Arquitectos de Sevilla derivó en una investigación de la Fiscalía Superior de Andalucía por un presunto delito de prevaricación en la adjudicación de las obras de un centro de investigación. El pacto de investidura suscrito entre PSOE y Ciudadanos incluía la obligación de dimitir para los cargos públicos que resultaran imputados por corrupción política. Sin embargo, el partido naranja no exigió su cese al considerar que se trataba de una cuestión administrativa. Finalmente, el TSJA no apreció indicios de delito y ordenó el archivo de la denuncia

Antonio Ramírez de Arellano recibió como herencia un caos en la tramitación de las ayudas a autónomos que le ha costado varios años normalizar. Esta situación lastró la negociación de la ley de Emprendimiento, otra de las condiciones del pacto de investidura, que finalmente vio la luz este año. 

Más brillo ha obtenido en su gestión del comercio exterior, donde ha culminado la remodelación de la red de oficinas de Extenda. El tirón de la economía española ha propiciado un récord de las exportaciones de Andalucía, aupado por el vigor del sector aeronáutico y el agroalimentario. Precisamente, en una rueda de prensa en Extenda protagonizó uno de los escasos momentos polémicos de su mandato, cuando impidió que el embajador de China en España contestara una pregunta de una periodista sobre los derechos humanos en su país.

Como nuevo responsable de Hacienda, Ramírez de Arellano no sólo asume las llaves del Presupuesto de la Junta, sino que se encargará de negociar el lugar de Andalucía en el nuevo sistema de financiación autonómica, cuya reforma está pendiente desde hace más de cinco años. La Junta ha denunciado reiteradamente el maltrato al que le somete el reparto actual, y cifra en más de 5.000 millones el perjuicio acumulado. Otro de sus objetivos será eliminar el corsé que supone la regla de gasto a la par que obtener la necesaria autorización del Ministerio de Hacienda para acudir a los mercados a obtener financiación. Todo ello sin que el déficit de la Junta se desboque.

Bético irredento y currista, Ramírez de Arellano presume de la paciencia y del don de la palabra pausada que ha cultivado a lo largo de casi tres décadas en las aulas. Una capacidad de diálogo que sin duda precisará para lograr algún resultado tangible en lo poco que le queda de legislatura autonómica. 

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