Andalucía

Crisis en Estambul, negocio en Málaga

  • La capital de la Costa del Sol puede beneficiarse este verano del conflicto en Turquía por el efecto miedo

Dicen los expertos que el turismo es uno de los sectores más sensibles y miedosos que existen. Los turistas quieren conocer otras ciudades y países de forma tranquila y huyen, por tanto, de revueltas y conflictos. Cuando una zona arde, por poco que sea, como es el caso de Turquía en estos días, los viajeros miran a otros lugares y, en ese contexto, la Costa del Sol puede beneficiarse. Nadie se alegra de que haya pugnas sociales, pero en un mercado globalizado todo repercute. Ya ocurrió con la primavera árabe en Túnez o Egipto. Canarias captó buena parte de los viajeros a esos destinos, aunque Málaga también cogió su porción.

Con la temporada encima, los turistas cada vez hacen sus reservas más a última hora y en el Mediterráneo hay muchas ciudades con clima similar. Arturo Bernal, gerente del Patronato de Turismo de la Costa del Sol, entiende que el conflicto turco sí podría derivar turistas hacia Málaga "porque la gente busca seguridad en sus vacaciones y la Costa del Sol puede ofrecerla". No obstante, Bernal cree que a medio y largo plazo este tipo de revueltas "no nos ayudan porque podemos perder la perspectiva de la competitividad. No es bueno que ganemos posiciones porque el vecino tenga problemas sino porque podamos competir con nuestras propias armas, tenemos que hacerlo mejor que Turquía".

El presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos), José Carlos Escribano, apunta en la misma dirección. "No quiero ganar dinero porque haya problemas en Turquía, sino porque seamos mejor que ellos". Escribano admite que Málaga gana enteros en este escenario. "La Costa del Sol y el conjunto de España cogen relevancia porque tenemos seguridad ciudadana o alimentaria y en momentos como este eso se pone en valor. Hay que ganar la batalla de la calidad" frente a la competencia en el resto del Mediterráneo.

Turquía está ganando protagonismo en los últimos años. En 1999 el turismo apenas representaba el 2,6% de su Producto Interior Bruto (PIB), pero la captación de inversiones extranjeras y la creación de grandes complejos de ocio le han permitido superar los 30 millones de turistas y, por tanto, incrementar su peso en la economía nacional. Su principal cliente es el ruso, con una cuota de mercado en torno al 20%, seguido alemanes y británicos. Son mercados clásicos en la Costa del Sol y el ruso crecen a pasos agigantados en Málaga, con incrementos de viajeros superiores al 25% en el aeropuerto de Málaga en los tres últimos años. Si la situación en Turquía no se calma podrían mirar a España porque también es un destino que les atrae.

El hotelero José Prieto, presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio de Málaga, considera que la imagen internacional de Turquía va a verse dañada si se mantienen los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía, aunque piensa que la Costa del Sol no va a ser de los destinos más beneficiados porque los touroperadores -que funcionan bien en Turquía- no tienen tanto calado en Málaga. "El cliente que va a Turquía no viene tanto a la Costa del Sol", afirma Prieto, si bien reitera que Málaga tiene como activo que es una zona segura.

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