Felipe González, contundente sobre la gestión ferroviaria: "Los que saben de esto han dimitido para que los que no saben sigan"

El ex presidente del Gobierno considera que la situación es “manifiestamente mejorable”, especialmente tras los accidentes de Adamuz y el de Rodalies.

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Felipe González durante el congreso celebrado en Segovia.
Felipe González durante el congreso celebrado en Segovia. / EFE
Agencias

27 de enero 2026 - 23:41

El ex presidente del Gobierno Felipe González ha cuestionado la gestión ferroviaria de los últimos años, que considera “manifiestamente mejorable”, especialmente tras los accidentes de Adamuz y Gelida. A su juicio, en la reciente crisis del ferrocarril han dimitido quienes “saben cómo funciona esto”, mientras permanecen quienes “no saben”, una situación que, según afirmó, se repite de forma habitual en los niveles intermedios de responsabilidad.

En declaraciones a los medios tras participar en el XVI Congreso EM+FI de la Fundación Caja Rural de Segovia, González puso como ejemplo lo ocurrido con el servicio de Rodalies para ilustrar un problema que, en su opinión, va más allá de incidentes puntuales. “¿Qué es lo que ha pasado? Pues que los que han dimitido son la gente que sabe de esto. Y si los que saben no lo han evitado, mejor que se vayan para que los que no saben sigan”, zanjó con ironía.

El deterioro del servicio ferroviario y la percepción ciudadana sobre su funcionamiento ocuparon una parte relevante de su intervención. González aseguró haber escuchado en numerosas ocasiones que España atraviesa “el mejor momento del AVE”, aunque contrapuso ese mensaje con la experiencia diaria de los usuarios. “Los trenes no llegan a tiempo”, afirmó de forma tajante, subrayando la distancia entre el discurso oficial y la realidad del servicio.

Insistió además en que no se trata únicamente de los accidentes recientes, sino de un problema estructural relacionado con el mantenimiento de la red. En este sentido, advirtió de que “no es lo mismo alta velocidad que velocidad alta” y señaló que, si los trenes deben frenar o detenerse con frecuencia, esa circunstancia debería comunicarse con claridad. “¿De qué sirve tener alta velocidad si no va a la velocidad que se merece?”, se preguntó, alertando del impacto que esta situación tiene sobre el prestigio del sistema ferroviario español.

Falta de estabilidad presupuestaria

En el ámbito presupuestario, manifestó su malestar por la falta de estabilidad y señaló que el rumbo de las cuentas públicas está condicionado por decisiones ajenas. A su juicio, la situación ha desembocado en una dependencia de “lo que diga Carles Puigdemont”, lo que, según sostuvo, evidencia una carencia de liderazgo político.

En cuanto a la inmigración, defendió la regularización como una práctica habitual en España, aunque alertó de los riesgos que conlleva una mala gestión. “Si no se hace bien, podemos tener problemas europeos muy serios”, advirtió. Pese a ello, respaldó la iniciativa y expresó escepticismo sobre su aplicación: “¿Creo que lo hará bien? Ojalá, pero sería la primera cosa que haga bien este Gobierno”.

Ambiente político

En cuanto al ambiente político, González describió el estado de ánimo de la ciudadanía como “totalmente negativo”, a pesar de los datos macroeconómicos. Reconoció que España crece a un ritmo superior al de otros países, pero advirtió de que ese crecimiento “no evita que sigamos siendo una potencia con altos niveles de pobreza infantil”.

Asimismo, cuestionó el liderazgo del Ejecutivo y la asunción de responsabilidades. Criticó que, tras los problemas en Rodalies, se hayan cesado a cargos intermedios, mientras que las decisiones de mayor rango quedan sin consecuencias. “Nunca es el que manda, siempre es el segundo”, lamentó, preguntándose cuándo “escalará la responsabilidad hasta los niveles superiores”.

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