La final del Carnaval de Málaga vuelve a cobrar más fuerza con la nueva puntuación

La edición 2026 del COAC estrena sistema de puntos. Tras el apto/no apto de preliminares, los grupos comienzan de cero con un sistema que pondera la final sobre la semifinal

Carnaval de Málaga: el Templo de las Coplas ya late al 3x4

Reunión del COAC / Fundación del Carnaval de Málaga
J. L. Malo

01 de febrero 2026 - 14:20

Pocas cosas ponen de acuerdo a los grupos de Carnaval. Una de ellas suele ser el descontento por las puntuaciones del jurado. Resulta un debate más profundo, pero lo cierto es que solo puede ganar uno en cada modalidad. Este año, toca empezar a interiorizar un nuevo método de competición con dos ideas nucleares: los puntos dejan de arrastrarse desde preliminares y la actuación en la final tendrá más peso que la de semifinales.

Hasta ahora, ganaba el que más puntos obtuviera tras la suma aritmética de las actuaciones en cada una de las tres fases. En ellas, los vocales de cada modalidad puntuaban individuamente, del 1 al 10, las piezas del repertorio y la puesta en escena de manera ponderada en función de las fortalezas de cada modalidad. Ya no.

La calificación de preliminares se resumió a apto o no apto (para llegar a ello, eso sí, previamente cada miembro del jurado puntuó de manera interna a los grupos para sacar su particular clasificación). Así que los 24 semifinalistas parten con el contador a cero, pero asumiendo otro método nuevo de puntuación, puesto que será unívoca en función de la posición en la que acaben: el primero, al margen de cómo valore cada vocal las actuaciones, pasará con 26 puntos a la final; el segundo, con 22; el tercero lo hará con 18; el cuarto con 15 y el quinto y último, con 12 (esa escala irá menguando en dos puntos sucesivamente para aquellos que se queden en el corte).

Esa votación regresiva se mantendrá en la final, pero en la fase definitiva la diferencia entre una posición y otra supondrá una mayor diferencia de puntos. El primero obtendrá 33; el segundo recibirá 27; el tercero, 22; 18 el cuarto y el quinto se conformará con 15. Las sumas de semifinales y final decidirán cinco primeros premios.

Por tanto, ser el primero en la final supondrá una recompensa mayor, lo cual conectará con el pasado y devolverá a los repertorios del último día mucho más peso. Esta realidad, unida a que en semifinales los grupos también tienen que apostar fuerte para no quedarse fuera de los cinco primeros, garantizará a priori una mayor emoción, otra de las quejas históricas en el gremio.

Eso sí, en qué puesto acabe cada agrupación no se sabrá públicamente hasta que finalice el concurso, momento en que se comunican las puntuaciones. Pero los propios miembros del jurado podrán ir viendo desde dentro cómo de una fase a otra todo puede cambiar bastante.

El porqué del cambio

En los últimos años, las quejas de los grupos hacia el jurado han sido recurrentes. Su capacitación y los criterios empleados para votar han sido las más habituales. Fruto de ello, hace unos meses la Fundación del Carnaval abrió una asamblea de debate con autores y representantes de las agrupaciones para votar un nuevo modelo y establecer una manera renovada de elegir a los miembros del jurado (se ha creado una bolsa y se ha pasado a remunerar su labor).

Este que se estrena este año fue el elegido, por lo que, sobre el papel, este quórum debería acabar con ese malestar. No obstante, no existe manera de consolar ni contentar a aquel carnavalero que cree que su agrupación era la mejor o debería haber acabado mejor que otras. Pero ese, decíamos, resulta un debate más profundo.

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