El Carnaval sin género

La victoria de La Comparsa de Fátima, la composición de grupos cada vez más mixtos y la pionera idea de La Gala con su tipo de ‘drag queens’ confirman un éxito inclusivo del COAC de 2026 y un gran paso hacia la normalización

Los Máquina y La Comparsa del Valle, ganadores del Carnaval de Málaga

Comparsa La Gala.
Comparsa La Gala. / FCCM
José Malo

07 de febrero 2026 - 20:00

El Carnaval sin nombre. El Carnaval sin apellido. El Carnaval sin mí. Juan Carlos Aragón, el poeta inmortal, nos legó esa trilogía de ensayos. El COAC de 2026 en Málaga nos deja un pasaje histórico que bien podría titularse El Carnaval sin género. Tras algunos pequeños pasos adelante del protagonismo femenino en los últimos años, esta edición ha venido a democratizar por fin la presencia indiscriminada de hombres y mujeres en la fiesta.

Ha sido una realidad muy palpable durante todo el concurso que nada tiene que ver con que la Comparsa de Fátima haya resultado ganadora en la modalidad de comparsa. Sin embargo, ese primer premio pone un broche de oro a ese punto de inflexión tan bienvenido para la igualdad en esta fiesta y anula la variable de la casualidad en el podio final.

A la compañía de teatro del Valle alhaurina hay que sumar el protagonismo en la fase semifinal de La Tierra Canta, otro grupo femenino, y la presencia de El Refugio de la Sombra, que no pasó del corte en preliminares. Sin embargo, la mayor normalización de todos viene en el carácter mixto que están tomando multitud de agrupaciones. Con esta comparsa de me conformo, Los Rebeldes, El Basilisco, Los Desamparados, La Cura… Incluso con fotos tan entrañables como ver a Miguel Ángel Merchán cantando en su murga junto a su hija Paula. La aspiración de quitar el apellido de masculina o femenina a las agrupaciones está cada día más cerca. La elección de un grupo debería ser solo cuestión del tipo de voces que se necesitan para desarrollar una idea y de las habilidades instrumentales, no una cuestión de sexo.

Y un golpe de efecto: La Gala

Y si no fuera ya avance significativo, la Comparsa de Churriana se presentó con la pionera idea de un tipo de ‘drag queens’. A pesar de su corto recorrido en el concurso, la fórmula elegida por José Antonio Pino sirvió para romper un estigma con el género. Y ha tenido una gran repercusión en los colectivos LGTBIQ+ para dar visibilidad a todas las personas que se adscriben a géneros no normativos.

La trascedencia mediática de dicha comparsa, amén del éxito en concurso de la Comparsa de Fátima, que supuso la segunda victoria de un grupo de mujeres desde La Era de Acuario (1998), ha terminado de romper las barreras de igualdad en el Carnaval de Málaga para alumbrar un futuro más normalizado en cuanto a la participación de todo tipo de personas en la fiesta. El triunfo de la inclusión a través de las coplas, cuyo gran reto ahora radica en integrar más presencia de mujeres en la autoría y composición de repertorios.

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