Música

Antonio Carmona: “Si tuviera que definir el flamenco, diría que para mí es una vivencia”

Antonio Carmona, en una imagen promocional.

Antonio Carmona, en una imagen promocional. / D. S.

Viene de una dinastía de artistas gitanos, los Habichuela, y lleva, en la palma de sus manos, esa sangre de reyes que cantaba la canción. Antonio Carmona (Granada, 1965) es icono del flamenco, en todas sus vertientes. Desde los registros más ortodoxos hasta los más iconoclastas. Así en los tablaos madrileños o en la decisiva participación en Me maten, tema en el que colaboró con el rapero C. Tangana. Podríamos decir que el flamenco, y en general la cultura popular, goza hoy de prestigio y de reconocimiento. Está de moda –aunque no sea esa una palabra que le guste al artista andaluz–. Como lo estuvo hace un par de décadas gracias a grupos como Ketama –Vente pa’ Madrid, No estamos lokos, Se dejaba llevar por ti–, que arriesgaron en ese difícil mundo del flamenco –tomando el título del libro del flamecólogo Manuel Barrios–. Antonio Carmona tiene varias citas este verano en Andalucía: visita los Atardeceres Larios de Málaga hoy y el 5 de julio, acudirá este viernes al Open Festival de Tomares, en Sevilla, y el 12 de agosto actuará en Sotogrande. Y nos ha brindado esta conversación.

–No sé si usted, que lo ha conocido en tantas versiones, nos puede dar una definición del flamenco.

–Para empezar: el flamenco para mí es una vivencia rotunda. Recuerdo a mi padre, por ejemplo, haciendo festivales por toda Andalucía. Cuando todos nosotros éramos unos trotamundos. Trotamundos de pasar de una provincia a otra en esas carreteras de aquella época, en los años setenta o en los años ochenta. Y luego la felicidad de ver a mi padre en un escenario y poder tocar con Farruco, con Chocolate, con José de la Tomasa, con Menese, con Pansequito. Con muchísimos artistas. El flamenco, si tengo que definirlo, es una vivencia.

–¿Vuelve a estar de moda lo flamenco?

–Nosotros no somos una moda. Nosotros somos una cultura que, gracias a Dios, va evolucionando. Ahora es cierto que verlo en gente joven, en otras culturas, ver la raíz del flamenco, es algo que satisface mucho y que quiere decir que a este arte le quedan muchos años por delante. Y que es un éxito rotundo. Pero el flamenco no es una moda.

"El flamenco no es una moda, es mucho más. Es una cultura que, gracias a Dios, va evolucionando”

–Tenía en mente a artistas como C. Tangana, Rosalía o Bronquio, que se inspiran en la cultura popular y beben de lo flamenco. ¿Qué supuso, por cierto, esa colaboración con El Madrileño?

–Esos tres que has nombrado me parece que hacen un llamamiento al flamenco, sin dejar de ser ellos. Me parece que ahora mismo estamos viviendo unos momentos donde se puede ver que el flamenco camina a pasos agigantados. Y sobre todo se ve el interés de otras culturas por el flamenco, que es lo que lo hace muchísimo más grande. La colaboración con C. Tangana ha ido fenomenal. Estuvimos de gira. Estuvimos en Sevilla, que fue un éxito. Estuvimos también en los Grammy. La verdad es que se disfruta mucho con Pucho en un escenario. Es un artista muy polifacético y que lo tiene muy claro.

–¿Qué cree que aportó Ketama a la historia reciente del flamenco?

–Yo creo que todavía, al escuchar a otros artistas en la radio, se reconocen esos acordes y esos cajones que dejó Ketama. Fue una huella muy profunda porque creo que fuimos los pioneros en hacer algo diferente. Fuimos los primeros en meter baterías, bajos, guitarras eléctricas… en una bulería o en una seguiriya. Todo eso hizo que la cosa evolucionara de una manera muy natural, me refiero a la música que hacíamos, o a nuestro modo de entender lo flamenco. Aunque ahora que lo pienso no sé muy bien cómo denominar lo que hacíamos, porque yo realmente no soy lo más flamenco. Aunque venga de él. Aunque haya estado siempre a su servicio. El legado de Ketama, y lo que creo que yo he hecho, ha sido fusionar el flamenco con otras culturas. Siempre con mucho respeto.

–¿Fue difícil convencer con esos nuevos registros por los que usted apostó?

–Muchísimo. Sobre todo de Despeñaperros para abajo fue muy duro. Trabajábamos más para arriba, por el norte, pero por Andalucía nos costaba mucho. Porque era una época en la que el flamenco se escuchaba con una guitarra y con una voz. Nosotros, en cuanto empezamos a meter otros acordes, percusiones y otros instrumentos, asustábamos a la gente. Pero gracias a Dios todo eso ha cambiado. Hoy en día en todos los sitios se acoge nuestra música.

"En Ketama fuimos los primeros en meter baterías, bajos... Y en Andalucía al principio no nos entendieron”

–¿Qué Antonio Carmona disfrutaremos en Tomares?

–Pues un Antonio Carmona familiar. El de Tomares va a ser un concierto muy familiar. Viene Juan Carmona, Carlos Habichuela, mi primo hermano, viene Marina, mi hija, Lucía Carmona. Nosotros somos una familia en la que unos vamos tirando de otros. Será un concierto en el que la gente verá cómo se ha refrescado el habichuelismo. Un estilo que hemos refrescado y actualizado.

–Empezamos la entrevista con una definición y queremos terminar con otras dos. Con dos conceptos que le definen, tradición y vanguardia: ¿qué es la tradición y qué es la vanguardia?

–Para mí la tradición es Granada. Mi tierra. Donde voy a alimentarme de la música de los tangos que se hacen por allí. Me encanta. Me encanta el flamenco puro. Yo siempre tengo una guitarra en la mano y tú cuando me escuchas, cuando estoy solo en mi casa, yo estoy tocando por soleá o por bulerías. Sin embargo, ante la vanguardia, me crezco. Y esa inquietud que tengo, musical, la sé llevar a otras culturas sin dejar de ser lo que soy, es decir, un flamenco evolucionado.

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