Escapada cultural
  • Las ostentosas capillas usadas como confesionarios y la refinada iluminación destacan en la Catedral de Santiago

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La gran obra del maestro Mateo luce como nueva

Interior de la Catedral de Santiago durante la celebración de un acto litúrgico. Interior de la Catedral de Santiago durante la celebración de un acto litúrgico.

Interior de la Catedral de Santiago durante la celebración de un acto litúrgico. / M. G.

Con acentos de todo el mundo, los pasos de los peregrinos retumban en las calles de piedra repletas de negocios emblemáticos. Los monasterios, templos y pazos señoriales que se aglutinan en el casco histórico obligan a detenerse y levantar la vista una y otra vez. Destaca la Catedral de Santiago de Compostela, que ejemplifica de manera formidable el románico español. Según la tradición popular, hasta estas costas llegó el cuerpo del apóstol Santiago el Mayor y su sepulcro es el final del trayecto peregrino. Cada plaza que rodea el templo se diferencia por su carácter y todas ellas albergan edificios de notable belleza.

Obra culmen del maestro Mateo, la Catedral luce como nueva tras varias restauraciones en los últimos años. Comenzó a construirse en 1075 y se trata del cuarto edificio sagrado sobre el antiguo sepulcro del apóstol. Por ella desfilarían los mejores constructores del románico hasta llegar al genial escultor y arquitecto, autor de los últimos tramos de las naves, las torres defensivas del oeste, la cripta y, sobre todo, del Pórtico de la Gloria, un conjunto escultórico sin igual en Europa que preside la entrada Oeste.

Con el tiempo se irían añadiendo a la planta románica elementos góticos, renacentistas y especialmente barrocos, gracias al incesante flujo de dinero del arzobispado y de los mecenas, que encontraban en las capillas lugar de oración y eterno descanso. En ellas, los caminantes conversan con los confesores lenguajeros en diversos idiomas.

Iluminación del Pórtico de la Gloria. Al fondo, las lámparas. Iluminación del Pórtico de la Gloria. Al fondo, las lámparas.

Iluminación del Pórtico de la Gloria. Al fondo, las lámparas. / M. G.

Uno de los elementos que más llama la atención durante la visita nocturna a la Catedral es la iluminación. La secuencia de lámparas suspendidas en contraposición con la luz natural aportada por rosetones y cimborrio permite ordenar una narrativa que respeta tanto la historia como la realidad actual del templo. Se trata de una experiencia visual atractiva a visitantes y fieles. Los trabajos de iluminación que terminaron antes del verano de 2021 incluyeron la instalación de 700 luminarias que han permitido renovar las vistas de las naves, el crucero, la girola, el triforio y el Pórtico de la Gloria. Destacan 36 lámparas inspiradas en las antiguas votivas que, suspendidas en la nave central y los transeptos, recuperan la iluminación de la época en la que el templo se iluminaba con velas.

Las reliquias del apóstol Santiago y de sus discípulos Atanasio y Teodoro se custodian en un mausoleo de origen romano bajo el altar mayor. Para descender a esta pequeña cripta, es necesario dirigirse a la girola. El recorrido se inicia bajando al mausoleo y se visita brevemente la urna. El espacio es muy limitado y se encuentra repleto de ofrendas durante el horario de visitas. A continuación, se sube al camarín del apóstol en lo alto del altar mayor, donde es costumbre dar un abrazo al Santo, representado por una estatua románica del siglo XIII.

Las reliquias del apóstol se encuentran en una cripta pequeña repleta de ofrendas

En el centro de la Catedral destaca el Botafumeiro, un enorme incensario usado desde la Edad Media como instrumento de purificación de un templo en el que se apiñaban las multitudes. 800 años después, sigue maravillando a los presentes cuando, tras la Comunión, suena el himno del apóstol en los órganos barrocos y este portento de la física comienza su asombroso recorrido pendular frente al altar mayor, para elevarse hasta casi rozar la bóveda del transepto. En su historia ha protagonizado algunos accidentes. El Día del Apóstol de 1499, mientras honraban a la princesa Catalina de Aragón, el Botafumeiro salió volando y se estampó contra la puerta de Platerías. El segundo fallo tuvo lugar el 23 de mayo de 1622, cuando la cuerda se rompió y el Botafumeiro cayó contra el suelo. Y en el siglo XX le rompió las costillas y la nariz a alguien que se acercó demasiado a admirar su asombroso mecanismo.

El altar mayor da muestra de la fastuosa intervención de la arquitectura barroca en la Catedral románica. Para adecentar el antiguo altar del siglo XII, se le rodeó de 36 columnas salomónicas redoradas y cubiertas de pámpanos. Finalmente, se sustituyó el altar románico por el actual platal barroco, presidido por Santiago en hábito de peregrino, sobre el que se colocó el espectacular baldaquín sostenido por ángeles y coronado por la efigie ecuestre del Apóstol y el escudo de España.

Para el final dejamos la joya de la corona. La entrada Oeste de la Catedral fue rematada en el año 1188 con la obra cumbre de la escultura románica: el Pórtico de la Gloria. Este soberbio conjunto de tres arcos dota al atrio del templo de un poderoso simbolismo cuya lectura engarzaba con la de las restantes fachadas exteriores: pecado original, redención y juicio final. Más de 200 figuras de granito, tan vívidas y expresivas como no se habían representado nunca en la Edad Media, interaccionan como en un cuadro animado para componer un mensaje teológico centrado en la Salvación del Hombre. Para algunos estudiosos, la puerta izquierda se refiere a los judíos y los justos del antiguo testamento, mientras la derecha representa el juicio con la condena eterna de los pecadores.

Una de las habitaciones del Hotel NH Collection Santiago de Compostela. Una de las habitaciones del Hotel NH Collection Santiago de Compostela.

Una de las habitaciones del Hotel NH Collection Santiago de Compostela. / M. G.

No sólo de cultura vive el hombre. La gastronomía es otro de los puntos fuertes de Santiago. Un ejemplo es el restaurante Abeiro dirigido por el chef Nacho Martínez con un claro sello distintivo de la cocina gallega. Su ubicación es ideal para disfrutar de las vistas al tranquilo jardín y de una atmósfera relajada durante el almuerzo o la cena. Platos creados como las vieiras con pastel de calabaza, espinaca y crema de ajada, o la merluza de pincho al vapor con patata rota y espárragos verdes, y una amplia lista de vinos hacen que Abeiro sea una de las grandes atracciones de la estancia en el hotel NH Collection Santiago de Compostela, un cinco estrellas con 150 cómodas y espaciosas habitaciones que se halla en una de las zonas más tranquilas de la ciudad. Es un refugio rodeado por un exuberante parque y cercano a un lago, a pocos minutos del casco antiguo y con una magnífica perspectiva de la Catedral desde algunas de sus estancias.

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