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Coronavirus Así se contaron otras plagas

  • Del 'Decamerón' a 'Ensayo sobre la ceguera', la literatura ha hallado en las epidemias una excusa para hablar de la condición humana

Mark Ruffalo y Julianne Moore, en la adaptación al cine de 'Ensayo sobre la ceguera'. Mark Ruffalo y Julianne Moore, en la adaptación al cine de 'Ensayo sobre la ceguera'.

Mark Ruffalo y Julianne Moore, en la adaptación al cine de 'Ensayo sobre la ceguera'.

"El doctor Rieux decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio", escribió Albert Camus en La peste, un libro en el que el autor de El extranjero, ganador del Premio Nobel a los 44 años, fijaba su mirada en la solidaridad que genera una epidemia, en cómo la gente saca lo mejor de sí mismo en la adversidad. "Cuando se ve el sufrimiento que acarrea, hay que ser ciego o cobarde para resignarse a la peste", sostenía el médico protagonista, cuya integridad moral se resume en una frase maravillosa: "Yo vivo en la noche y hago por ver claro".

La novela del narrador y dramaturgo francés de origen argelino ha recobrado en estos días el interés de los lectores –las ventas, de hecho, se habían multiplicado antes del confinamiento–, pero La peste no es la única obra maestra de la literatura que ha retratado una epidemia. Otro de los títulos a los que se suele aludir en esta crisis es el Decamerón de Giovanni Boccaccio, libro fundamental en el que su autor reivindica la fabulación como el mejor modo de dar la espalda al dolor del mundo. Boccaccio reúne en una villa a diez jóvenes que escapan de la peste negra que asoló Florencia en 1348 y los pone a contar historias, "cien novelas, o fábulas o parábolas o historias, como las queramos llamar", decía el autor en la introducción, "narradas en diez días, como manifiestamente aparecerá, por una honrada compañía de siete mujeres y tres jóvenes, en los pestilentes tiempos de la pasada mortandad, y algunas canciones cantadas a su gusto por las dichas señoras". Estos "casos de amor placenteros y ásperos, así como otros azarosos acontecimientos sucedidos tanto en los modernos tiempos como en los antiguos" inspiraron a otro genio italiano, Pier Paolo Pasolini, y al Nobel Mario Vargas Llosa, que llegó a interpretar sobre las tablas, junto a Aitana Sánchez-Gijón y Pedro Casablanc Los cuentos de la peste, su visión del clásico de Boccaccio.

En Diario del año de la peste, Daniel Defoe da muestras de su oficio como periodista al recoger crónicas de la epidemia que sufrió Londres en 1665… cuando el novelista que alumbró Robinson Crusoe y Moll Flanders tenía cinco años. Pero el libro, publicado en 1722, pretende ser una advertencia a sus conciudadanos. Para José C. Vales, que firma el prólogo de la edición que hizo del texto Impedimenta, "el autor muestra su verdadero rostro de moralista y no duda en revelar finalmente su verdadera intención: recordar que la peste fue un castigo divino que se desató sobre Londres por la iniquidad de sus habitantes".

Una escena del 'Decamerón' de Pasolini. Una escena del 'Decamerón' de Pasolini.

Una escena del 'Decamerón' de Pasolini.

En su relato La máscara de la muerte roja, Edgar Allan Poe reflexiona sobre la imposibilidad de escapar de la parca a través de la historia del Príncipe Próspero, que selecciona a algunos amigos de su corte para aislarlos en una abadía mientras una plaga, la muerte roja, causa miles de bajas en el exterior. Pero su pretensión de combatir la enfermedad fracasará cuando organice un baile de máscaras y descubra una inquietante figura que ha conseguido entrar en las dependencias "como un ladrón en la noche". En este cuento se inspira Jack London para La peste escarlata, una narración que cuenta en España con primorosas ediciones de Espuela de Plata o Libros del Zorro Rojo y que se ambienta en 2073. London, que no ha perdido actualidad, como demuestra la reciente adaptación de La llamada de lo salvaje protagonizada por Harrison Ford, fue un pionero de las distopías apocalípticas con esta obra, la historia de un superviviente de la peste que relata décadas después de su odisea lo ocurrido a sus nietos.

En estas semanas en las que el coronavirus ha obligado al encierro son muchas las parejas que han aludido en las redes al título de una novela emblemática de Gabriel García Márquez, El amor en los tiempos del cólera, en la que la enfermedad, contra la que lucha el personaje del médico Juvenal Urbino, es el trasfondo de una pasión postergada durante décadas, la que Florentino Ariza siente por Fermina Daza. Un escritor que, como apunta la profesora Verónica del Carpio, en su vida real escapó del cólera fue Mesonero Romanos: en Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid describe cómo cayó enfermó y perdió a su madre por una epidemia que en un principio (¿les suena?) ni los ciudadanos ni las autoridades tomaron muy en serio. "Siendo la noche en extremo calurosa, y no muy avanzada la hora, entramos a refrescar en el café de San Sebastián, sin tener para nada en cuenta los vagos rumores que ya empezaban a circular de haberse observado algunos casos de cólera morbo asiático; casos que eran desmentidos, y por lo menos desdeñados del público y de los facultativos, fiándose en la notoria salubridad de nuestro clima, que en todos tiempos había resistido a la invasión de las epidemias", exponía el madrileño.

'La peste', de Albert Camus, disparó sus ventas antes de que empezara el confinamiento

Otro Premio Nobel, José Saramago, se sirvió de una plaga para Ensayo sobre la ceguera,  parábola de una sociedad en la que el individualismo impide que las personas se vean las unas a las otras. Como a Camus, el portugués se acerca a sus personajes desde una preocupación ética: esa ceguera blanca que se propaga debe interpretarse en una clave moral.

Aitana Sánchez-Gijón y Mario Vargas Llosa interpretaron 'Los cuentos de la peste'. Aitana Sánchez-Gijón y Mario Vargas Llosa interpretaron 'Los cuentos de la peste'.

Aitana Sánchez-Gijón y Mario Vargas Llosa interpretaron 'Los cuentos de la peste'. / Barrionuevo / Efe

También las epidemias se han tratado con ligereza, y han sido carne de best sellers. Dean R. Koontz ha vuelto a la actualidad esta semana por haber pronosticado el coronavirus en Los ojos de la oscuridad, una ficción que publicó en 1981 y por la que aparece en una trama secundaria un virus llamado Wuhan-400 que, efectivamente, causa neumonía. También el popular Robin Cook, especialista en thrillers en los que vuelca sus conocimientos de medicina, imagina en su libro Epidemia un brote que se ceba con el personal sanitario, pero que él enmarca dentro de una turbia conspiración.

En otro registro, el escritor y guionista Max Brooks, hijo del cómico Mel Brooks y de la actriz Anne Bancroft, protagonizó un espectacular éxito de ventas con Zombi. Guía de Supervivencia, un manual para encarar un apocalipsis en el que los muertos vivientes toman el mundo, otra plaga que desde los primeros filmes de George A. Romero hasta The Walking Dead no ha dejado de inquietar a los espectadores. La obra de Brooks, que en España publicó el sello andaluz Berenice, derrochaba imaginación y humor, virtudes que perdió en la plana versión cinematográfica que dirigió Marc Forster e interpretó y produjo Brad Pitt.

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