Baloncesto

Carlos Cabezas ficha por el Nacional de Montevideo

  • El base malagueño firma por dos temporadas en el equipo uruguayo para continuar su carrera más allá de los 40 años

Carlos Cabezas, en un partido del Alba Féhérvar. Carlos Cabezas, en un partido del Alba Féhérvar.

Carlos Cabezas, en un partido del Alba Féhérvar. / FIBA

La carrera de Carlos Cabezas aún tiene capítulos por escribir. Seguramente, este sea el epílogo. O no, quién sabe. El campeón del mundo malagueño cierra un círculo firmando por el Nacional de Montevideo para jugar las dos próximas temporadas en Uruguay. Sangre charrúa, de cacique de la pista.

Uruguay es la cuna de toda la familia paterna del base malagueño. Su abuelo, Nelson, el patriarca deportivo de la familia. Su padre, Carlos, baloncestista e inspirador que hizo carrera en Málaga, Córdoba y Granada. Su tío, Hugo, futbolista de alto nivel que dejara huella en el Betis. Y el Nacional es el equipo de toda la familia. Se reparte con el Peñarol el cariño del país. Cabezas aún tiene familiares y amigos en el país.

El baloncesto vive momentos de repunte en Uruguay, donde la canasta tiene mucha historia. Tiene dos bronces olímpicos (1952 y 1956) y siete participaciones en Juegos y Mundiales. El Nacional ha potenciado su sección de baloncesto y tuvo la temporada pasada a Esteban Batista (ex Baskonia, Fuenlabrada o Maccabi) en sus filas. El Peñarol también está en la antesala de ingresar en la élite. El Nacional, segundo en la temporada regular, fue semifinalista de la Liga la campaña recién acabada. Allí cayó con el Aguada, posterior campeón. Compiten 14 equipos.

Se ha construido un pabellón, Antel Arena, en la capital a la altura de los mejores de Europa y con reminiscencias de los americanos en el que se juegan los play off de la Liga. Se prepara una candidatura conjunta para 2027 entre Argentina y Uruguay para acoger el Mundial. Ya concurrieron en 2023 para perder la última votación con Japón, Filipinas e Indonesia.

Y la figura de un campeón del mundo como Cabezas es golosa. Además, no ocupa plaza de extranjero porque ha arreglado los papeles para ser uruguayo a efectos competitivos por sus demostrados ancestros. Firma por dos temporadas, si cumple su contrato prolongará su carrera más allá de los 40 años (cumple 39 en noviembre).

La experiencia en Hungría, en el Alba Fehérvár, le ha valido a Cabezas para recuperar la forma y mantener el nervio competitivo. Se vio aún con gasolina para aguantar más tiempo al alto nivel y jugar profesionalmente hasta en cuatro décadas distintas, algo difícil de ver en el deporte de alto nivel. Ahora participa en campus en Mallorca y Tenerife antes de regresar a Málaga para ponerse a punto para la pretemporada, que se iniciará en septiembre.

Será Uruguay el séptimo país en el que juegue Carlos Cabezas. Lo hizo en España (Unicaja, Zaragoza, Baskonia, Fuenlabrada, UCAM Murcia y Betis), Rusia (Khimki), Francia (Orleans), Venezuela (Guaros de Lara), Argentina (Regatas Corrientes), Hungría (Alba Fehérvar) y, ahora, Uruguay (Nacional). Después de estar 10 años en el primer equipo del Unicaja, en los picos máximos de la historia del club, su carrera ha sido itinerante y llena de experiencias.

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