Fútbol Sala

Cone, portero del BeSoccer UMA Antequera, sale ileso de un ataque con dos cuchillos

  • Un individuo, detenido poco después por amenazar a su ex pareja, le abordó antes de llegar a su casa a Coín y le lanzó un ataque que pudo sortear

  • Las actuaciones del meta le han hecho estar en la órbita de la selección española

Cone, portero del BeSoccer UMA Antequera. Cone, portero del BeSoccer UMA Antequera.

Cone, portero del BeSoccer UMA Antequera. / UMA Antequera

José Antonio Conejo Bernal (1991), Cone, es el portero titular del BeSoccer UMA Antequera, el equipo malagueño que milita en la Primera División de fútbol sala, que cada fin de semana compite con los mejores equipos de la mejor liga del mundo. Sus actuaciones le han hecho estar, incluso, en órbita de la selección española. Y el pasado domingo se llevó de los sustos de su vida. Volvía por la noche a su casa de Coín cuando recibió un ataque de un desconocido que portaba dos cuchillos, uno en cada mano. Le lanzó una puñalada que le rozó, afortunadamente sin daños.

"Fue el domingo por la noche. Había estado viendo el fútbol y un amigo me dejó a 50 metros de mi casa", relata el meta coíno, que, como todo el resto de la plantilla del UMA, está ahora confinado en casa después de que hubiera un caso de Covid-19 en la plantilla que ha obligado a parar la actividad y a suspender, al menos, el próximo partido que debía jugar el equipo en Córdoba. "Iba andando y en un cruce me encontré con un muchacho que bajaba la calle. Llevaba un cuchillo en cada mano y se colocó a un metro y medio. En otra situación hubiera salido corriendo, pero en esta situación te quedas bloqueado. Y me dijo 'Te voy a matar, te voy a matar'. Diciendo eso, me intenta dar una puñalada, me roza con el cuchillo en la zona derecha del abdomen. Lo intento evitar y me coloco detrás de un coche. Y ya no miro para atrás, voy para adelante. Llamé a mi amigo y a la policía y a los 10-15 minutos lo cogieron, fue un susto grande y gordo. Los policías me dijeron que tuve mucha suerte, pero si coge a otra persona con menos capacidad podía haber habido una desgracia", proseguía el portero del equipo universitario.

"Al otro día me llamó la Guardia Civil, testifiqué antes y me dijeron que tenía juicio a las 10:00. Ya ahí me enteré un poco más de la situación y la casualidad fue que me tocó a mí. Iba drogado o bebido, no iba muy cuerdo. Él iba a 200 metros más abajo y me tocó a mí. Pero, claro, ahora me pongo a pensar y cuando llego a casa tenía una presión en el pecho, un ataque, como si me hubiera bajado azúcar o un ataque de ansiedad. No me había tocado nada, por suerte lo cogieron a tiempo", recordaba el jugador malagueño, que, días después, puede bromear sobre la situación que vivió: "La verdad es que los mismos policías me dijeron que menos mal que tenía reflejos y estoy delgadito. La verdad es que no sé si por eso de ser portero lo pude evitar, pero fue un susto. También lo digo, que si me querían haber hecho daño me hubiera dado. No guardo ningún rencor, sólo que esa persona intente recuperarse, la cárcel está para pensar las cosas, que reflexione sobre lo que ha pasado y sobre lo que tenga pendiente. Que cuando salga sea para vivir la vida, para disfrutar de la vida".

Según pudo saber este periódico, el individuo, de unos 30 años, tras varios años encarcelado llevaba varios meses con el tercer grado, incluso con la pulsera de localización colocada. Después de amenazar a Cone, se dirigía a la casa de su ex pareja para atacarla a ella y a la persona con la que actualmente tiene una relación. Tras proferir varias amenazas, las fuerzas de seguridad, alertadas por la llamada del meta de UMA Antequera y de algunos testigos, pudieron intervenir a tiempo y fue detenido antes de que cometiera una acción violenta. Está ahora mismo, de nuevo, en prisión, a la espera de juicio por este nuevo delito.

Un sobresalto para Cone, que está completando quizá la mejor temporada de su vida bajo los palos. "La verdad es que estamos contentos, el equipo va mejor que las otras dos veces que estuvimos en Primera. El trabajo que estamos haciendo está saliendo y vamos en el camino correcto. Este año son 36 partidos, bajan tres equipos y uno promociona, estamos ahí en el filo, pero tenemos nuestras posibilidades. Ahora tenemos un paroncito por el tema del Covid-19, trabajaremos en casa con los nos manden e intentaremos integrarnos cuando sea posible con el grupo", señala el cancerbero de Coín, que explica cómo ha sido su trayectoria hasta consolidarse: "Yo estuve de los 16 a los 18 años en la UMA, después con el club de mi pueblo, la Coineña, en Segunda B. Con 22 años fiché por el Jumilla en Primera División, estuve año y medio y no fueron muy bien las cosas, pero fue una gran experiencia. Luego pasé otra vez a Coín, con dos años muy bonitos, y me volvió a firmar el UMA Antequera, que también es como mi casa. El ambiente es muy bueno, el que viene sabe que es una familia, todos vamos a una, nadie es más que nadie. Todos nos ayudamos. Lo que dice el mister, el BeSoccer UMA Antequera es una familia. Es complicado no estar con afición durante la pandemia, el último partido con afición fue contra el Barça y le sacamos un empate. En el último reciente contra Cartagena ya fue sin nadie. Hay que entenderlo y apoyarlo. Están pasando muchas cosas en la sociedad, hay que estar lo más unido posible y con las tecnologías lo podemos pasar mejor, esperemos que salgamos de esto pronto".

De sus buenas actuaciones se ha generado en el mundillo del fútbol sala el runrún de que Cone está en los planes del seleccionador español, Fede Vidal. "Me encuentro muy bien, muy cómodo con el equipo, con mis compañeros. El cuerpo técnico confía en mí. En este deporte el portero es fundamental y con el trabajo y la confianza que me dan, yo tengo que parar y que mis compañeros me ayuden marcando los goles. Siempre uno tiene el sueño de ir a la selección española. Trabajo día a día para ayudar a mi equipo. Si me llama la selección es un sueño que quiero cumplir, ojalá que me llegue algún día. Si llega, llegará, sería el premio para todos", acaba Cone, que el domingo pasó el susto de su vida. Quizá los reflejos trabajados tantos años bajo la portería le salvaron de una desgracia.

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